domingo, 21 de julio de 2024

Bloodlust 'The Revenger's Tragedy'




Based (loosely) on The Revenger's tragedy. 

 The Revenger's Tragedy, ascribed to Thomas Middleton, at Project Gutenberg: http://ebooks.gutenberg.us/WorldeBookLibrary.com/revenmid.htm

—and read in LibriVox (Internet Archive):
https://archive.org/details/revengers_tragedy_1308_librivox

Mejor sin nadie

Las cartas de Pierre Teilhard de Chardin a su prima Marguerite Teillar-Chambon durante los años de la Primera Guerra Mundial fueron editadas por ésta con el título P.Teilhard de Chardin: Génesis de un Pensamiento. En las cartas relata episodios de su vida como camillero y sacerdote en el ejército francés, y sobre todo medita sobre sus intuiciones teológicas y su relación con Dios, que encuentra a la vez consoladora y problemática, pues lejos aún de los misticismos evolucionistas del punto Omega, porfía Teilhard en la eterna trampa de intentar ver la historia y la humanidad como guiada y observada (nunca "caprichosamente atormentada") por un Dios personal, esa imposible mezcla de trascendencia cósmica y de "amigo imaginario" que lleva a las mentes a laberintos de espejos, incertidumbres intransitables y despeñaderos abisales—

Hold them cheap

May who ne'er hung there. 

Esfuerzos vanos o contradictorios cuando Teilhard intenta extraer una teodicea de las atrocidades y brutalidad estúpida de la guerra, viéndola como el lugar donde está la acción creativa del mundo, como un conflicto del mundo consigo mismo que lleva a un avance espiritual, a una mayor integración y una espiritualidad superior, etc. etc.... 

 En fin, entre las perplejidades a que se aboca Teilhard intentando justificar ante su prima el sentido divino de la labor de ambos, y buscando más luz en su relación con el Gran Amigo, hay un pasaje revelador—revelador de la otra cara del heroico camillero y del dedicado y piadosísimo sacerdote. Una cara de su personalidad podríamos decir muy poco cristiana, e incluso muy poco humana, aunque quiénes somos para decir lo que es poco humano o demasiado humano. En fin, que es una fea idea o una fea actitud o tendencia (fea a la vez que "muy devota y muy mística") que Teilhard confiesa a su prima en confianza aunque no exactamente como un pecado (y eso que no es algo como para irlo diciendo, aunque al parecer sí es publicable). 

Digo que no me parece muy cristiano, o muy "católico" al menos —pero ya avisaba Nietzsche contra una tendencia malsana en el cristianismo, el rechazo al mundo, el tanatismo o desprecio de lo existente en aras de un mundo mejor. Tendencia virtuosa o desprendida, que si se sale de madre puede inducir a actitudes francamente desagradables o indeseables.

Es un pasaje el que digo donde se juntan en Teilhard de modo inextricable el amor místico a Dios y un cierto satanismo presuntuoso y mefistofélico. Unas tentaciones solipsistas que ni Max Stirner las querría. Por no decir una prepotencia cósmica, un egoísmo galáctico, un elitismo de vértigo, un tanatismo ascético y una misantropía larvada que al parecer el buen sacerdote hacía mucho por no manifestar de maneras ofensivas en su día a día. 

En fin, ésta es la idea— que no digo yo que vaya a causar escándalo hoy. De hecho podría augurar un nuevo brote de teilhardismo entre los actuales animalistas, extincionistas y antinatalistas:

Por mi postal de anteayer, habrás sabido que he recibido tu carta del 10 de agosto [de 1917]. ¿No es curioso que ambos tengamos la misma debilidad, por la vida de contemplación egoísta, sin nada que la perturbe y donde ningún tercero (a menos que sea elegido para ello) se interponga inoportunamente entre los dos esenciales, el alma y Dios? Tienes razón, hay que reaccionar. Además, naturalmente hablando, el "otro" (es decir, todo el mundo, salvo una decena de humanos admitidos en nuestra órbita) es un intruso que nos importuna. Al menos, yo lo siento así, en algunos momentos. Intuitivamente, yo preferiría una tierra llena de bestias, a una tierra llena de hombres. Cada hombre tiene un pequeño mundo aparte, y este pluralismo me es esencialmente desagradable. Es preciso recordar que estamos en devenir, y que toda esta multiplicidad, por la caridad que Nuestro Señor nos exige, contrariamente a nuestros gustos, acabará por no ser más que uno... Es, sin duda, un aumento de esta Unidad, pagado con nuestro esfuerzo por salir de nosotros, lo que se traiciona por este aumento de nuestra vida interior, que sigue a la exteriorización caritativa de nosotros mismos, de que tú hablas. En estos momentos, como en los de sufrimiento providencial, se siente de una manera extraña que nuestra verdadera fuerza no está en nosotros, sino que nos viene de otra parte, cuando plegamos nuestra libertad a unas condiciones de existencia que no tienen nada de común con nuestras pequeñas combinaciones personales.

Quizá haya que ver en todo esto en parte un síndrome de la mili, con Teilhard a la vez fastidiado por la despersonalización del ejército o por el exceso de intimidad a que obliga, y fustigándose a sí mismo a sobrellevar lo que vaya viniendo, por la disciplina debida y por abnegación cristiana. En todo caso arrojan estas reflexiones una luz curiosa sobre la personalidad que llevó a Teilhard a su curioso apocalipsis divino o Big Crunch teológico en el que toda diferencia y contradicción se subsumen en un Dios autocontemplado que por fin— está solo y absorto consigo mismo, una vez depurada su Noosfera, y superadas (aufgehoben) sus creaciones y meditaciones.

 


 

Nacimiento de la Noosfera


 —oOo—

Teoría de la desilusión

Retropost, 2014:

 La desilusión es parte crucial de la educación—sobre todo en el sentido de autoeducación, de educación a pesar de la educación recibida. O también en el sentido de maduración, o de aprender las lecciones de la vida. Es conveniente (o inevitable) desilusionarse, porque lo que se nos enseña son, en gran medida, ilusiones. Ilusiones que hay que aprender. Y para seguir aprendiendo, hay que desaprenderlas, y descubrir la desilusión: una verdad que quizá sea otra ilusión, pero que sin embargo produce un desencanto. Esto lo teorizan a su manera diversos sabios desilusionados, pero especialmente bien lo dicen Berger & Luckmann en La construcción social de la realidad.  Siendo la realidad no lo que su nombre nos haría suponer, sino una construcción social, una de muchas posibles, el aprender esto, o aprender a verla desde otro punto de vista, requiere desilusionarse—ver que las cosas que se daban por ciertas son relativas, o dudosas, o son símbolos, o ficciones. Desilusionarse es hacer filosofía, o semiótica social, y hacer filosofía, o semiótica social, es desilusionarse.

En la socialización primaria no existe un problema de identificación. No existe una elección de otros significativos. La sociedad presenta al candidato a la socialización un conjunto predefinido de otros significativos, a los que ha de aceptar como tales sin posibilidad de optar por otro arreglo. Hic Rhodus, hic salta. Hay que arreglárselas con los padres con los que el destino ha obsequiado a uno. Esta desventaja injusta, inherente a la situación de ser niño, tiene la consecuencia obvia de que , aunque el niño no es simplemente pasivo en el proceso de su socialización, son los adultos los que establecen las reglas del juego. El niño puede jugar el juego con entusiasmo, o con resistencia hosca. Pero, ay, es el único juego al que se juega. Esto tiene un corolario importante. Ya que el niño no tiene elección a la hora de seleccionar a sus otros significativos, su identificación con ellos es casi automática. Por la misma razón, es casi inevitable que interiorice la realidad particular de ellos. El niño no interioriza el mundo de sus otros significativos como un mundo posible entre otros. Lo interioriza como el mundo, el único mundo existente y concebible, el mundo tout court. Es por esto que el mundo interiorizado en la socialización primaria está mucho más firmemente atrincherado en la consciencia que los mundos interiorizados en socializaciones secundarias. Por mucho que se debilite la sensación original de inevitabilidad a lo largo de desencantos sucesivos, el recuerdo de una certidumbre que jamás se ha de repetir—la certidumbre del alba primera de la realidad—se adhiere todavía al primer mundo de la infancia. La socialización primaria lleva a cabo, por tanto, lo que (visto retrospectivamente, claro) puede considerarse como el engaño más importante que la sociedad le vende al individuo: hacer que aparezca como necesario lo que de hecho es un amasijo de contingencias,  y hacer de ese modo que adquiera sentido el accidente de su nacimiento. (Berger y Luckmann, 154-55)


Las creencias y ritos religiosos suelen ser víctimas tempranas de estos ejercicios de desilusión. Muchos estiman que es de buen tono mantener la ficción social de la religión aunque no se crea en ella. Y es una postura que tiene su justificación, porque una vez se empieza a desmoronar la solidez del mundo recibido de la infancia, no está claro dónde se puede trazar un límite a su potencial disolución. Si el infierno, y luego el cielo, resultan ser ilusiones, no tarda en seguirles la tierra, no tan sólida como parecía una vez se la examina de cerca. 

Y tampoco resultan ser espejismos más sólidos, desde luego, la sustancia misma del sujeto que reflexiona, y la del nuevo mundo social que le rodea y que ha ocupado, más precariamente, el lugar de las antiguas certidumbres. La filosofía, entendiendo por tal la crítica y disolución de los mitos heredados, nos lleva a habitar en un mundo extraño e incierto, donde ni el pensamiento, ni nada más, puede tomar asiento.

 





 
 

sábado, 20 de julio de 2024

The (In)Definition of Reality: Reframing and Contested Topsight

 The (In)Definition of Reality: Reframing and Contested Topsight https://www.academia.edu/32351646/

The 2014 Garrick Lecture

Event Dates: 25 June 2014
Rose Theatre,
24-26 High Street,
Kingston, KT1 1HL
Kingston University and the Rose Theatre Kingston present:
The 2014 Garrick Lecture
by
Simon Callow CBE

Simon Callow CBEThe 2014 Garrick Lecture
David Garrick’s Kingston connections date from 1754, when he bought the house beside the Thames known ever after as Garrick’s Villa, and built his Shakespeare Temple, where he would be famously painted by Zoffany. So, as part of the 2014 Kingston Connections programme of events, Kingston University and the Rose Theatre will jointly host an academic conference to celebrate the great Shakespearean actor and director and commemorate his legacy to the Royal Borough.
Actor, manager, playwright, versifier, Garrick excelled in many parts, and was possibly both the most praised and vilified cultural celebrity of his generation. Authors whose plays he rejected and performers he did not employ were not sparing in their attacks. “Garrick and Shakespeare” seeks therefore to focus on his achievements as a Shakespearean interpreter and impresario, and to re-examine Garrick’s controversial reputation.  ONLINE AUDIO HERE   (Backdoor Broadcasting Company discontinued.... now online at the Internet ARchive, ONLINE AUDIO HERE).

Introduction by Professor Richard Wilson (Kingston):
download 

The 2014 Garrick Lecture
download 

Closing Remarks by Professor Richard Wilson (Kingston):
download 

La Primera Vez que Bailamos