Me fui a ver la peli siguiendo la pista de los Wachowski, y como en Matrix
se encuentra uno una reflexión bastante atrevida, ambivalente y a veces
descarada sobre la relación entre sistema y terrorismo. Porque lo que
es en Matrix los iluminados antisistema pueden encontrar casi una religión alternativa.
Bueno,
pues aquí también va la cosa de Sistema y Terrorista, siendo el
terrorista simpático, elegante, culto, con pasado atormentado y hombre
duro que redescubre el amor, un cóctel imposible (pero bastante
explosivo) del Conde de Montecristo, el Fantasma de la Ópera, el Zorro,
Batman, y el Joker. Sobre todo si le pones la máscara de Guy Fawkes por
encima a todo eso. Además es un terrorista inofensivo: sólo mata a
matones del régimen, y sus voladuras controladas de edificios
emblemáticos nunca causan víctimas inocentes. Vamos, que te lo ponen tan
bien tan bien que la próxima vez que pilles a alguien con una camioneta
de explosivos camino del Parlamento te dan ganas de decir, por favor,
adelante, abra nuestras mentes, es lo que necesita el país. Hágalo de
noche, que no hay nadie. Son bombas educativas; también las de la ETA y
los aviones de Bin Laden eran instrumentos educativos, claro, sólo que
les falta la elegancia y el savoir faire de este culto
caballero, y además no coleccionan libros censurados. Las torturas
tampoco elevan a las víctimas a un nivel mayor de conciencia en este
sucio mundo real, ni los síndromes de Estocolmo son tan románticos y
sentidos.
En resumen, la fuerza crítica y la mala fe de la
película provienen del mismo origen: de la manera en que superpone la
crítica a una tiranía fascista y la crítica a las democracias
occidentales actuales. Presenta el régimen fascista del Líder como una
alegoría del control del pensamiento a la 1984, pero eso junto
con imágenes de usos de los medios para mentir, y para asustar a la
población con gripes del pollo, que recuerdan a muchas de las cosas que
pasan hoy en día en Occidente, y sobre todo en los USA. La película es
hiperconsciente de la manera en que el Sistema y el Terrorista están
mutuamente implicados; incluso lo muestra en forma de mise en abyme
mediante un sketch humorístico filmado por un presentador rebelde
(Stephen Fry, genial); Bush y Bin Laden han aparecido así en múltiples
caricaturas y sketches. Pero esa consciencia de la película no le impide
caer en errores de manipulación que vienen, básicamente, del género
popular de superhéroes y supervillanos. Centra en exceso el mal y el
bien en individuos (o en actitudes "de cada uno de nosotros") y no en
estructuras de producción, intereses, dependencias y comportamientos que
están mucho más imbricadas con la realidad de las cosas y son mucho más
difíciles de cambiar. La toma de conciencia que produce el terrorista
en las masas, con sus programas y sus voladuras de edificios, lleva a
una revolución donde todos se disfrazan con su máscara de Guy Fawkes.
Bueno, son cosas que pasan hasta cierto punto (la revolución naranja en
Ucrania, quizá el caso más reciente). Pero la estética elegida aquí
revela también la afinidad de estos movimientos revolucionarios con las
técnicas de manipulación y despersonalización de masas que utiliza el
Sistema. Acción y Reacción, otra vez, implicadas de una manera tal que
la película comete seguramente las mismas falacias que denuncia.
Significativamente, el Ricardo III
de Shakespeare era citado por el terrorista V, en su papel de
controlador irónico de la situación; y la película también utiliza para
caracterizar al Líder imágenes que aluden al tiránico Ricardo de la
película de Loncraine/McKellen. Papeles divididos y compartidos a la vez
entre el terrorista y el tirano. Claro que el tirano no se da cuenta de
que nos recuerda al hitleriano Ricardo; es el director quien controla.
En cambio, V sí sabe que cita a Shakespeare. Nuestros terroristas, en
cambio, out here, no citan a Shakespeare, y ni el metro ni los edificios
emblemáticos están vacíos. La película recomienda entender de manera
inteligente las acciones de los terroristas como una lucha contra la
tendencia del sistema a sistematizarse. Pero para eso ha de crear un
terrorista imposible y un sistema que, a pesar de los parecidos, no es
el sistema en el que vivimos; así se combinan de maneras impredecibles
relevancia y arbitrariedad, ficción y realidad, efectismo barato y
crítica inteligente, apología del terrorismo
(inteligente-elegante-inexistente) y crítica al terrorismo (de Estado,
sobre todo). Irritante y disfrutable, inmensamente falsa, y con una
buena dosis de verdad y penetración también. Un producto altamente
postmoderno, y muy pero que muy visible. Me he leído reseñas
interesantes en La cosa húmeda y (via sua) en Howling Curmudgeons.
V for Vendetta. Dir. James McTeigue. Screenplay by Andy
Wachowski and Larry Wachowski, based on the comic book by David Lloyd and Alan
Moore. Cast: Natalie Portman, Hugo Weaving, Stephen Rea, Stephen Fry, John
Hurt, Tim Pigott-Smith, Rupert Graves, Roger Allam, Ben Miles, Sinéad Cusack,
Natasha Wightman, John Standing, Eddie Marsan, Clive Ashborn. USA / Germany:
Warner Bros / Silver Pictures / Anarchos Productions / DC Comics (etc.), 2005.*
http://vforvendetta.warnerbros.com/
2006
5 de noviembre