Caracteriología de actores y predicadores, y otros imaginativos, según el Examen de ingenios de Huarte de San Juan:
(Capítulo X de 1575 y XII de 1594):
15. Allende de esto, tenemos probado atrás que los que tienen mucha imaginativa son coléricos, astutos, malinos y cavilosos; los cuales están siempre inclinados a mal y sábenlo hacer con mucha maña y prudencia. De los oradores de su tiempo pregunta Aristótles (18ª sectione Problem., 4º): cur oratorem... callidum appellare solemus; tibicinem, hystrionem, hoc appellare nomine non solemus?; como si dijera: "¿por qué razón llamamos al orador astuto, y nó al músico ni al representante?" (y más creciera la dificultad si Aristóteles supiera que la música y representación son obras de la imaginativa). Al cual problema responde que los músicos y representantes no tienen otro fin más de dar contento (13) a los que los oyen; pero el orador tracta de adquirir algo para sí, por donde ha menester usar de astucias y mañas para que el auditorio no entienda su fin y propósito...
Tales propriedades como éstas tenían aquellos falsos predicadores de quien dice el Apóstol escribiendo a los de Corintio (2ª, cap. XI (v.3, 13, 15 y 15): Timeo autem ne sicut serpens Evam seduxit astutiâ sua, ita corrumpantur sensus vestri...Nam ejusmodi pseudoapostoli sunt operarii subdoli, transfigurantes se in apostolos Christi; et non mirum: ipse enim Satanas transfigurat se in angelum lucis, non este ergo magno si ministri ejus transfigurentur velut ministri justitiae; quorum finis erit opera ipsorum; como si dijera: "mucho me temo, hermanos míos, que así como la serpiente engaño a Eva con su astucia y maña, no os trastornen vuestro juicio y sentido... poque estos falsos apóstoles son como caldo de zorra, predicadores que hablan debajo de engaño,; representan muy bien una santidad, parescen apóstoles de Jesucristo y son discípulos del Diablo; el cual sabe tan bien representar un ángel de luz, que es menester don sobrenatural para descubrirle quién es; y pues lo sabe tan bien hacer el maestro, no es mucho que lo hagan los que aprendieron su doctrina; el fin déstos no será otro más que sus obras"... Todas estas propiedades bien se entiende que son obras de la imaginativa, y que dijo muy bien Aristóteles que los oradores son astutos y mañosos porque siempre tractan de adquiririr algo para sí.
16. Los que tienen fuerte imaginativa ya hemos dicho atrás que son de temperamento muy caliente; y desta calidad nascen tres principales vicios del hombre: soberbia, gula y lujuria. Y por esto dijo el Apóstol: ejusmodi enim Christo domino nostro non serviunt, sed suo ventri. Y así trabajan de interpretar la Escritura divina de manara que venga bien con su inclinación natural, dando a entender a los que poco saben que los sacerdotes se pueden casar, y que no es menester que haya cuaresma ni ayunos, ni conviene manifestar al confesor los delictos que contra Dios cometemos. Y usando desta maña, con Escritura mal traída, hacen parecer virtudes a sus malas obras y vicios, y que las gentes los tengan por santos.
Y que del calor nazcan estas tres malas inclinaciones y de la frialdad las virtudes contrarias, pruébalo Aristóteles diciendo (30.ª sectione Problem. 1ª (al final)): et quoniam vim eamdem morum obtinet instituendorum ; mores enim colidum condit et frigidum, omnium maximè quae in corpore nostro habentur, idcirco nos morum qualitate afficit et informat; como si dijera: "del calor y de la frialdad nascen todas las costumbres del hombre, porque estas dos calidades alteran más nuestra naturaleza que otra ninguna." De donde nasce que los hombres de grande imaginativa, ordinariamente son malos y viciosos, por se dejar ir tras su inclinación natural, y tener ingenio y habilidad para hacer mal.
Y así pregunta Aristóteles (29.ª sectione Problem., 7º): cur homo, qui adeo eruditione praeditus est, animantium omnium injustissimum sit?; como si preguntara: "¿qué es la razón, que siendo el hombre de tan grande erudición es el más injusto de todos los animales?"... Al cual problema responde que el hombre tiene mucho ingenio y grande imaginativa, por donde alcanza muchas invenciones de hacer mal; y como apetesce, de su mesma naturaleza, deleites, y ser a todos aventajado y de mayor felicidad, forzosamente ha de ofender, porque estas cosas no se pueden conseguir sin hacer injuria a muchos...
Pero ni el problema supo poner Aristóteles, ni respondió a él como convenía.

