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sábado, 18 de octubre de 2025

Querido hermanito

 Retropost, 2005:

Querido hermanito

Querido hermanito

¿Sabes qué he soñado?
- No. Deberías saber que no lo sé. Aunque me lo imagino. Algo de dinosaurios.
- No, que si te lo cuento. Sí que iba de dinosaurios, bueno, más bien de mi libro de Parque Jurásico. Estábamos en un parque de juegos, y de repente veo que venía Ivo con MI libro, y estaba todo rayado y destrozado, con las hojas sueltas y vueltas a poner de cualquier manera, y me lo enseñaba muy orgulloso, y ponía, "LIBRO DE IVO".
- AAAARrrrrgh. Es horrible, Álvaro, te comprendo.
- (Ivo): Jejeje....
- Y yo iba a chivarme, bueno, os decía, mira qué ha hecho Ivo, pero no me hacíais caso, y os enseñaba el libro, pero me decíais ¡¡¡"Ordena esto", "haz los deberes", "deja el libro de Ivo" !!!
- (IVO, con la mirada iluminada y risa de supervillano o de Rafa Fernández): ¡¡¡HAH HAH HA HA HAAAA!!!
- (Álvaro) - ¡Sí! ¡Eso mismo! ¡¡Así se reía en mi sueño!!
- ¡¡¡HAH HA HA HA HAAAaaa....!!!

Hay rivalidades y ansiedades, pero bueno, las van descargando en los sueños y en los juegos, rara vez en enfrentamientos directos, aparte de esos de "Álvaro no me quiere dar mi bionicle," etc. A su manera demuestran así no sólo buena pasta, sino también sabiduría de esa inconsciente. Ya de pequeño, en plena crisis de príncipe destronado, Álvaro nunca se volvió contra Ivo, y no tenía para él más que gestos y palabras de aprecio y cariño. Pero lo pillé con el querido oso de peluche de Ivo, dándole una samanta palos, a la vez que murmuraba: "Este oso es un peligroso enemigo de Ivo. Debe ser eliminado.... ¡Zaca! ¡Toma!" Pues sí, toma ya compensación simbólica.

Digamos que Álvaro toma una distancia; sabe que es el líder, y eso le compensa – aunque también es hábil en suprimirla del todo, y ponerse rápidamente al nivel de Ivo y de Oscar para jugar con ellos o para sacar ventajillas. Es un juego teatral que le proporciona bastantes satisfacciones, y así encuentra suficiente espacio holgado y multiplicidad de personajes dentro de sí mismo, como para no verse agobiado por unos pocos más que le vengan de fuera.

Más peligro, por menor distancia, hay entre Ivo y Oscar. A falta de gemelos, nos apañamos con estos pseudo-gemelos ("Dilás plismáticos"). Estos sí que están con frecuencia a la greña, o en curiosas relaciones interactivas donde no se sabe si se están disputando o están colaborando. Tenemos un cuento que escucha Ivo incansablemente en un cassette, donde salen dos geniecillos simétricos llamados Nipirá y Nipiré, que hacen sus trastadillas juntos, y el rato que no, se dedican a zurrarse la badana uno a otro; así que cuando están en ese plan los llamo los Nipirés. Se hacen teatrillos uno a otro también para jugar:
- Vale ahora que tú decías, "¡Eh amigo, pero si ese material no te sirve para nada!"
- (Oscar:) ¡Eh amigo, pelo si ese matelial no te silve pala nada!"

Y, cosa más extraña, también Ivo (que es un poco reyezuelo) acepta los scripts de Oscar para repetirlos fielmente.

Hoy me los he llevado a comer a la cantina de Derecho, cosa que les hacía ilusión desde hace días ("¡¡O glacias, glacias!!" - Oscar es el más agradecido sin que nadie se lo mande; los demás... bueenoo). Les he preguntado si les hacía ilusión pensar que eran estudiantes de la universidad:
- No. Nos hace ilusión comer en Derecho, porque es una comida riquísima. (Vaya, ójala se enterase el cocinero de las opiniones de este público).
- Ya, la comida es lo bueno, entonces. ¿Pero te gusta el ambiente, la compañía de los estudiantes, o te molesta?
- Ellos nos ignoran a nosotros olímpicamente, y nosotros los ignoramos a ellos olímpicamente.

Y es en Derecho donde hemos encontrado este bonito cartel en el que que aparecen talmente retratados, con gran penetración psicológica por parte del artista, Nipirá y Nipiré.

viernes, 4 de julio de 2025

Retropost, 2005: ¿Cómo sabes que exixto?

 

 

¿Cómo sabes que exixto?

A Ivo le gustan mucho los modelitos a escala de edificios para la promoción de urbanizaciones, sobre todo si tienen figuritas y coches. Hoy hemos descubierto uno en el que aparece él, talmente, cruzando un paso de peatones de la mano de una oronda señora, y le ha entusiasmado verse a través del cristal, miniaturizado:

- Papá, ¿cómo saben que exixto?

Pregunta muy razonable; pero lo hemos oído mal, y hemos pensado que Ivo decía "cómo sabes que exixto", y que ya filosofaba. Álvaro ha contraatacado con una hipótesis extraída de las Meditaciones Metafísicas-cum-Manual de Forestales Juveniles al uso de su generación, a saber, la Guía para la Vida de Bart Simpson:

- Es cierto, ¿cómo podemos estar seguros de que no estamos soñando todo esto, y que en realidad no somos un cerebro en un frasco de algún científico loco?

En efecto, Álvaro, nunca descartes esa posibilidad. A René le asaltó la duda del Genio Maligno siendo uno de los cerebros privilegiados de Europa —su razonamiento subsiguiente refutándolo se quedó un poco cojito, porque poniendo a Dios en el lugar del genio maligno no solucionamos gran cosa. En mi generación se pasaba esta crisis existencial cuando se te juntaban la adolescencia, el estudio de la metafísica, y la desconfianza hacia la Divinidad. Y ahora ya les llega a los niños la problemática trascendentalmente reducida o condensada a través de los Simpson, en forma de parodia de cine serie B. Yo me quedo con la duda de si el ver su propio cloncillo en miniatura le ha inducido a Ivo una meditación transcendental, y le vuelvo a preguntar:

- Oye, Ivo, ¿cómo sabes que existes?

- ¡Es cierto! ¿Por qué ahí exixtía?

Está visto que nuestra sustancia existente la construimos sobre la base de las imágenes que nos representan - (Aquí René Descartes, George Berkeley, Oscar Wilde, Jacques Lacan, Miguel Bosé y Bart Simpson, cantando en sexteto a capella:) "La vida es sólo fantasía...."

 

Teatro Ramos Carrión