Retropost, 2015:
Un comentario sobre una modalidad del arte contemporáneo—digo una modalidad
por no generalizar, que arte hay mucho, pero es una modalidad muy
característica, muy exclusiva, y que por tanto podría con cierta
justicia considerarse la esencia misma de la contemporaneidad en el
arte.
Viene a cuenta de algo que dice Tom Stoppard en esta entrevista (minuto 55). Resumo aproximadamente lo que dice Stoppard sobre el arte moderno:
Ha
habido un cambio significativo en la relación entre el artista (el
artista de exposición—el pintor, escultor, etc.) y su público. Antes,
la relación se basaba en que el artista decía a su público: "Yo puedo
hacer esto, y tú no." Ahora, en el arte moderno, la relación se basa en
que el público dice, "Hum, pero ¿no podría yo hacer eso también?" , y
el artista dice, "Sí, ¡pero yo lo hice primero!"
Por afinar, esto caracteriza a la fase Duchamp, Dadá, etc., del
arte contemporáneo, hace cien años. En la época de las vanguardias, más
o menos hasta 1950. La fase actual, cada vez más afianzada desde 1950,
se caracteriza por la siguiente relación:
- Hey, espera, eso que expones o haces lo podría hacer yo también. De hecho creo que lo hice.
- Da igual. Lo hiciste tú y veinte más. Pero eso vale porque lo hago yo,
no por lo que es. Cuando lo haces tú, no vale nada. Si lo hago yo,
tiene una cotización avalada. Porque yo tengo mi nombre y mis
contactos, y tú no—como tu nombre indica.
Estamos hablando aquí del mercado, claro: el arte como profesión,
carrera, colocación, puestecillo que se trabaja uno, contactos con el
circuito de marchantes y galeristas. Y, crucialmente, creo, intercambio
de favores y dinero negro. El coleccionismo internacional o el Arte
oficialmente cotizado es la manera más fácil y segura de mover
capitales de modo invisible, o de desviar fondos públicos con ida y
vuelta por debajo de la mesa para quienes cierran el trato.
Todo esto es un arte, ciertamente, pero el arte no está en la técnica
pictórica, ni detrás de la vitrina. Es un arte refinado de la
autopromoción y de la gestión inteligente de intereses poco públicos.
No es un arte que se exhiba al vulgo, sino sólo a los cognoscenti.
Al vulgo algo le enseñaremos, pero lo entretenemos con vanguardias
recuperadas, o con postvanguardias recicladas. O con mierda en bote, si
queremos dejarlo realmente claro.
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