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martes, 16 de diciembre de 2025

Iain McGilchrist: 'There is a war going on between the sexes'

  

Zwitser, Tom. "Iain McGilchrist: 'There Is a War Going On Between the Sexes'." Video, interview. YouTube (The Triad) 14 Dec. 2025.* (Soul, Mind, Brain, Intuition, Reason, Opposites, Integration, Gender, Bureaucracy, Covidianism, Nanoparticles, Collective madness, Toxoplasmosis, Cats, Schizophrenia)

         https://youtu.be/D_pGiAHq2ko        

         2025

domingo, 27 de abril de 2025

Supreme Court Ruling on Gender & Sex

 "UK Supreme Court Ruling [on Women, Gender and Transsexuality]: The Triumph Of Reality – Louise Perry."

https://youtu.be/wetQq_5DMCk

viernes, 18 de abril de 2025

Encasillamientos genéricos

 Retropost, 2015:

No se acaba de captar bien que Hombres y Mujeres son (cada vez más, por cierto) dos castas sociales, además de dos sexos.


Ayer me despedí sin saberlo del Congreso de Filosofía Joven, en el Centro de Historias. Digo que sin saberlo porque pensaba volver por la tarde a la sesión sobre la Crisis del Estado del Bienestar y la Deuda, pero en lugar de eso me fui a una ortopedia y a tocar la guitarra a la plaza.

Por la mañana la cuestión era la Crisis del Género, una serie de ponencias feministas con bastantes toques lésbicos, algunos muy militantes (una chica que habló sobre Audre Lorde, y que al parecer quería restringir su universo al trato únicamente con mujeres); otras en la línea de Monique Wittig y Judith Butler, cuestionando la construcción del género y la sexualidad y los encasillamientos. Otras hablaron sobre lesbianas en provincias, bastante tendentes a no salir del armario debido a la falta de entorno y de asociaciones de apoyo mutuo. Y otra joven habló sobre la prostitución, abogando por su legalización. (Supongo que eso conllevaría pagar impuestos, además de contabilizarlo en el PIB como hacen ahora. Y se reproduciría el eterno dilema: ¿Te lo hago con factura, o sin factura?).  

Reconocía la muchacha que en los países donde se ha legalizado la prostitución se ha producido igual la división entre legales e ilegales, y no se ha resuelto desde luego el problema, aunque queda la profesión menos estigmatizada. Parte de la finalidad del prohibicionismo dominante es, claro, precisamente, esa estigmatización. Le pregunto a esta moza por las actitudes de los partidos españoles, y parece ser que no son claras. El PSOE es más prohibicionista y el PP más liberal (cosa de esperar); aunque hay corrientes prohibicionistas y legalizadoras en ambos partidos, y también en Ciudadanos o Podemos.... o sea, un panorama nada claro.

A cuenta de las lesbianas de Logroño, hubo bastante debate sobre una cuestión sorpresiva. Muchas (siendo, técnicamente hablando, lesbianas) rechazaban que se les aplicase el término. A algunas les parecía ridículo, o no querían que se las considerase lesbianas, etc. Se debatía sobre la falta de concienciación, y la interiorización de la opresión, y demás, pero creo que la respuesta tiene otra dimensión. Que quizá sea especialmente comprensible en un entorno donde muchas mujeres viven esto como una división de personalidad, manteniendo una doble vida o doble identidad que tendrá sus costes psicológicos. Pero una circunstancia adicional es que esas mujeres no quieren ser "lesbianas profesionales", es decir, definir su vida en torno a su identidad sexual, como hacen muchas lesbianas en entornos más favorables. La identidad es un teatro, y algunas, tras haber salido violentamente del armario, sobreactúan su identidad, o quizá manifiestan el peso de los traumas anteriores, con una actitud de liberacionismo profesional. 

Es comprensible que quien no sale del armario no se identifique con un término que es especialmente bien recibido en quien lo vive como centro y determinación de su identidad. Allí hay un elemento de represión, pero también hay un elemento de "normalidad" en el mismo sentido en el que a mí me extrañaría o me molestaría que me presentasen en una conferencia, por ejemplo como "escritor heterosexual", o, pongamos "escritor español" (si es en España la conferencia), o "escritor aragonés". O como "escritor", vamos. Así que no es de extrañar que muchas lesbianas no quieran "ir de lesbianas" igual que hay pingües heterosexuales que "no van de heterosexual", aunque vayan. Sienten que les encasilla, o que les define en exceso.

Y terminamos así con los encasillamientos. Tras muchas críticas y vueltas al orden patriarcal y sus binarismos y sus encasillamientos etc. etc., yo (en mi línea "Monique Wittig") propongo a la concurrencia que una manera de luchar contra el encasillamiento es no rellenar la casilla donde dice "sexo" en los impresos de la Administración. De esa manera quedaría al menos oficialmente instituido el tercer sexo (o la alternativa al orden sexual binario) por la vía de los hechos. Se instituiría el Tercer Sexo (o Tercer Género más bien, pues aquí hablamos de imaginarios culturales) en la forma del No sabe No contesta, o A Usted Qué le Importa, o No me acuerdo.... etc. Tiene su encanto, lo de la indefinición de dejarlo en blanco, pues también se dejan en blanco los motivos por los cuales se deja en blanco.

Otras veces que he propuesto esto en entornos feministas me han abucheado de una manera que no abuchean a la Wittig, diciendo que es contraproducente, imposible, etc. (Y quizá lo sea). En Suecia lo hacen, al parecer, y supongo que no desaparecen allí los encasillamientos. De hecho me explican pacientemente aquí que la cuestión va más allá de una casilla en un impreso (lamento dar la impresión de que supongo que la cuestión se reduce a una casilla en un impreso, pero al parecer la doy).

A ver, la cosa es más factible en España que en otros países, pues una vez suprimida por Aznar la mili varonil, y suprimidos por Zapatero la correlación necesaria entre biología y encasillamiento genérico por una parte, y el requerimiento de tener géneros distintos para contraer matrimonio, por otra, queda en la práctica prácticamente abolida la diferencia sexual como diferencia administrativamente relevante. En la mayoría de los impresos de la Administración, desde luego, es totalmente gratuita la presencia de la famosa casilla "Sexo" —yo a veces pongo "H", otras veces "V", otras veces "M", y nadie me pide cuentas. Supongo que una hembra bien podría poner también "H" o "M", y quizá hasta "V", yo qué sé.  Piénsese que se consideraría altamente ofensivo que en lugar de clasificársenos por mujeres / hombres se nos clasificase por homosexuales / heterosexuales. Tanta diferencia de consideración entre estas dicotomías no es normal, o lo raro es que sea tan normal.

Una vez instituido el tercer sexo, o la tercera Casta, o la ausencia oficial de género, seguiría siendo relevante acogerse a un sexo si se quisieran obtener beneficios administrativos asociados a él. Quizá adjuntando certificado médico-anatómico-psicológico. Se supone que ahora van dirigidos esos beneficios al "antaño oprimido" sexo femenino—en forma de cuotas, beneficios legales de la duda, etc. Y quien se sienta oprimida por ser mujer quizá así podría alegarle al opresor que no tiene respaldo administrativo para considerarla mujer, por mucha evidencia adicional que pudiese haber en contra. Como todo, esta alteración en la ley podría producir efectos tanto positivos como negativos. Las puertas del baño, por otra parte, podrían redistribuirse con provecho entre los grupos Guarr@s / Limpi@s. (Que en la práctica ya está casi hecho, sólo falta cambiar la nomenclatura).

En los impresos donde es más relevante o crucial, en el Registro Civil, el DNI, el pasaporte... etc., es más peliagudo lo de intentar dejarlo en blanco. Ya es para activistas, y requeriría autorización especial de la Administración el dejarlo en blanco. La cuestión es si la tolerancia de esa indefinición es un objetivo deseable, e incluso inmediato, para quienes protestan por el encasillamiento sexual. Yo creo que sí, pero al parecer no estoy muy acompañado.

Lo que sí tengo claro es que Hombres y Mujeres son dos castas, aparte de dos sexos biológicos o dos sensibilidades. Que la diferencia (oficial) entre hombres y mujeres va unida a una historia no sólo biológica sino a un imaginario que divide el mundo binariamente, con la parte del león asignada a los hombres. Las mujeres no han tenido en general ni siquiera la parte de la leona, me temo, sino que han sido siervas de la gleba de clase alta o baja.  

Hay buenos argumentos para suprimir el sistema de castas, al menos tan buenos como para mantenerlo. Y en suma, no sé cómo tanta gente que protesta contra el Orden Patriarcal y el Encasillamiento Genérico, no centra algo más los esfuerzos en el encasillamiento más obvio, el de las casillas superfluas  H   /   M.





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martes, 7 de enero de 2025

Encuesta sobre el género

 

_____. "Encuesta sobre el género (A Survey on Gender) (January 24, 2023)." SSRN 3 Jan. 2025.*

https://ssrn.com/abstract=5004997

         2025

martes, 21 de febrero de 2023

Ley Trans - El sexo sentido


La ley de transsexualidad de Zapatero ya abría el camino, que todo es ensanchar un poquito más una vez entra la puntita. Así que en 2007 ya escribí esto al respecto:

Retropost de 2007: Ley de ropa, peinado y maquillaje: https://garciala.blogia.com/2007/030103-ley-de-ropa-peinado-y-maquillaje.php

 

EL SEXO SENTIDO: https://vanityfea.blogspot.com/2023/02/el-sexo-sentido.html



El punto de vista de Rebelión Feminista, parcialmente coincidente con el sexo sentido y muy favorable al transexualismo. Éstas no son Terfs, sino Irenemonterinas:

Rebelión Feminista. "¿Qué es ser mujer?"  Rebelión Feminista 28 Aug. 2018.*

         https://rebelionfeminista.org/2018/08/28/que-es-ser-mujer-2/

         2023

 

 

 

 



 

 

 

 

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jueves, 9 de febrero de 2023

The Film of Familiarity

 

Aparece en un par de eJournals sobre estudios de género y feminismo esta publicación mía:
—que escribí hace casi veinte años y que originalmente se publicó en Gender, I-deology: Essays on Theory, Fiction, and Film. Ed. Chantal Cornut-Gentille D'Arcy and José Ángel García Landa. (Postmodern Studies, 16). Amsterdam and Atlanta: Rodopi, 1996.

En el SSRN aparece (en las revistas también) bajo esta fecha: Date posted: April 15, 2010 

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El libro Gender, I-deology  recoge una colección de trabajos relacionados con la representación de la diferencia de género, y las implicaciones ideológicas de las convenciones o estrategias de representación utilizadas. Hay artículos sobre cine, literatura, y teoría crítica, escritos desde diversas perspectivas asociadas con el feminismo. La mayoría de las publicaciones proceden de ponencias presentadas al congreso "Gender Issues" que organicé conjuntamente en 1994.

Mi contribución, que sirve de introducción al volumen, examina las líneas generales del discurso en torno al género. Examina uno tras otro distintos tipos de discurso social que contribuyen a determinarlo:  la sexualidad, las teorías culturales esencialistas y constructivistas, la masculinidad y feminidad, la individualidad, las circunstancias laborales, el discurso del amor, el de la familia y el matrimonio, el de la historia, y por último las implicaciones lingüìsticas de la diferencia genérica y el papel de la crítica ideológica feminista en el reconocimiento y desarrollo de una actitud crítica ante roles y estereotipos genéricos. Expone, a continuación, una teoría del papel de los estereotipos y su uso compulsivo como un elemento relevante en la economía genérica actual. Una relevancia filológica de este artículo está en la manera en que engrana el un aspecto del uso del lenguaje y un aspecto del análisis crítico del discurso en una teoría general de los procesos sociales que constituyen el género como objeto ideológico y cultural, estableciéndose así un continuo analítico entre discurso y prácticas sociales en el tema objeto de consideración. 

Recojo aquí algunas palabras de Linda Dittmar en una reseña del libro:

“An additional strength of this particular anthology is the clarity and accessibility of its essays. While the volume is just about bursting at the seams with its 465 pages which contains a richness of essays, the essays are clear and mostly short. Even the theoretical ones are clear and concise in a genre of scholarship notorious for its obscurantism. The commitment here is clearly to readability—to familiarizing readers with difficult but nonetheless important debates which have been guiding feminist cultural work since the 1960s, and to providing us with models of approaching these debates through applied critical readings. This goal is further assisted by a comprehensive introduction which lays out the book’s concerns in a systematic manner. As José Angel García Landa explains at the conclusion of this essay, at issue is ultimately the demystifying capabilities of literature, of feminist criticism and theory, and of cultural semiotics. In this volume, such demystification has a liminal function, for it helps expand readers’ awareness of ways figurative discourse guides our understanding and action.”



El eco del artefacto