O: el panóptico en panóptico.
He estado en la tercera de las interesantísimas conferencias de Agustín
Sánchez Vidal, "Genealogías de la mirada", sobre tecnología,
perspectiva y artes visuales en la modernidad temprana. Aquí puede
verse una
panorámica del ciclo. La anterior conferencia iba sobre el mundo
nuevo, los dioramas y otros artilugios de falsa perspectiva antes
del cine; la conferencia de hoy iba sobre los panoramas, en el sentido
original del término, por ejemplo el colosal globo
de Wyld en Leicester Square.
Los panoramas como espectáculo de masas precedieron a los cines, y se
extinguieron como los dinosaurios. Aunque alguno queda traspapelado.
Los panoramas los ha asociado Sánchez Vidal no sólo al desarrollo de la
tecnología visual y de la arquitectura moderna (de vigas de acero,
cristal, etc.) sino también al imperialismo y al deseo de obtener una
visión global sobre el mundo y los imperios desde una alta
perspectiva dominante. Una topsight
a la vez literal y metafórica, vamos. (Sobre esta cuestión de la
perspectiva dominante o topsight
he escrito diversas cosas, pero para qué andarse con chiquitas, vayamos
directamente a esta que habla de total
topsight). También ha salido a colación, cómo no, el
panóptico de Bentham, ese arquetipo de la visibilidad racional
convertida en pesadilla totalitaria.
A mí me sugerían estas imágenes panorámicas y estas tecnologías el
punto de vista que otro desarrollo paralelo a esta tecnología
de los panoramas es la compleja escenografía teatral del XVIII y del
XIX, y su afición por la magnificencia y las falsas perspectivas
ilusionistas, con transición entre la realidad y la pintura. Por
ejemplo puede leerse aquí sobre el
tipo de escenografía propuesta por
Henry Irving y Beerbohm Tree en la segunda mitad del XIX.
Es una cuestión ésta que viene de más lejos, claro, como puede
verse en los diseños escénicos de las mascaradas y de las primeras
óperas en el siglo XVIII. Aquí se ve una versión modernizada, en
homenaje a ese tipo de escenografía, en Dido y Eneas de Purcell, por Le Poème Harmonique:
Ha mencionado Sánchez Vidal, como analogía más reciente de estas
cuestiones, Google Street View. Y en una pregunta-comentario al final
de la confrencia he redundado en ello, especulando que esta tecnología
del parorama cada vez más inclusivo ha ido a derivar hacia el
tratamiento informático de la visión, y la globalización de la Red.
Google Earth, Google Maps, y Google en general son a la vez el
espectáculo del panorama global, a tamaño mundial, y con la información
centralizada a escala planetaria, combinando satélites, ordenadores, e
fotografía e información geolocalizada. Google Maps o Google Earth son
el panorama final, en el que convergen no sólo las imágenes sino todo
tipo de información—texto, comentario, interacción de los
espectadores... Y Google en su conjunto (o Google como metonimia
de Internet) es el gran Ojo Panóptico de la información mundial—en
imágenes, en vídeo, en texto y en mapa del planeta, a regular Googlebot indeed,striding the world like a Colossus.
Google es un panóptico, pero también un panorama ilusionista o panóptico
invertido—nos
da la ilusión de ver, a veces muy vívida y hasta real, qué duda
cabe—pero nos oculta el reverso de esa información recibida, que es la
que enviamos nosotros. A Google le pagamos en datos, decía hoy Ana
Gascón en su conferencia sobre protección de datos en el congreso de
Japón y el Individuo. Creemos que vemos "con" Google, pero Google nos
ve a nosotros de una manera mucho más eficaz (como el Gran Hermano,
vuelto a invertir y reconvertido de espectáculo panóptico para masas al
espía dentro de casa—delante de ti, hypocrite
lecteur).
Podría servir perfectamente como emblema de Google Earth como Panorama
Panóptico Universal, o del Google
Eye que nos observa y nos espera, la imagen de Odilon Redon elegida por
Sánchez Vidal
para ilustrar la conferencia de hoy, "Ojo globo":
Otra línea de reflexión apuntada por Sánchez Vidal en la
conferencia de hoy, y que nos lleva a la Perspectiva Total por otra vía.
Ha mencionado la teoría de la evolución de Darwin como una teoría en
cierto modo también panóptica, proporcionando un nuevo paradigma
totalizador, y a la vez asociada al desarrollo imperial de la visión
global—posibilitada tanto por el viaje cartográfico y de reconocimiento
del Beagle, como por la centralización de especímenes biológicos en el
invernadero de Kew Gardens—otro edificio por cierto de acero y cristal,
que prefigura toda la arquitectura moderna ya a mediados del XIX.
Bien, pues podemos añadir que la teoría de la evolución tal como la
formulan Darwin, Spencer y sus contemporáneos, y también tal como la formulan los
actuales proponentes de la Big History,
del evolucionismo cosmológico, sirve como un punto de vista global que
unifica espacio y tiempo. Junta todos los espacios y ordena todos los
tiempos en un proceso unificado global, perceptible y comprensible desde
la topsight del pensador evolucionista, una atalaya perspectivística
que ofrece un panorama panóptico sobre la realidad—sobre todos los
objetos reales y sus historias y génesis, y también sobre todos los
objetos imaginarios que han generado las ideologías y sueños de la
razón de los hombres.
Es una gran perspectiva narrativa, la historia de todo, a
la que estamos anclados—lo queramos o no, lo sepamos o no.