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jueves, 25 de junio de 2026

Be Copy Now

 Retropost, 2006:

Be Copy Now

Once more unto the breach, volvemos a la arenga de Enrique V a sus soldados durante la toma de Harfleur. Siempre me ha parecido un texto ejemplar de la metaficcionalidad de Shakespeare, la manera en que mezcla teatro y vida: la vida, imitación del teatro, y de la vida; y el teatro, imitación de la vida, y del teatro. No en círculo vicioso, sino en espiral dialéctica de retroalimentación.

Once more unto the breach, dear friends, once more;

Or close the wall up with our English dead.

In peace there's nothing so becomes a man

As modest stillness and humility:

But when the blast of war blows in our ears,

Then imitate the action of the tiger;

Stiffen the sinews, summon up the blood,

Disguise fair nature with hard-favour'd rage;

Then lend the eye a terrible aspect;

Let it pry through the portage of the head

Like the brass cannon; let the brow o'erwhelm it

As fearfully as doth a galled rock

O'erhang and jutty his confounded base,

Swill'd with the wild and wasteful ocean.

Now set the teeth and stretch the nostril wide,

Hold hard the breath and bend up every spirit

To his full height. On, on, you noblest English.

Whose blood is fet from fathers of war-proof!

Fathers that, like so many Alexanders,

Have in these parts from morn till even fought

And sheathed their swords for lack of argument:

Dishonour not your mothers; now attest

That those whom you call'd fathers did beget you.

Be copy now to men of grosser blood,

And teach them how to war. And you, good yeomen,

Whose limbs were made in England, show us here

The mettle of your pasture; let us swear

That you are worth your breeding; which I doubt not;

For there is none of you so mean and base,

That hath not noble lustre in your eyes.

I see you stand like greyhounds in the slips,

Straining upon the start. The game's afoot:

Follow your spirit, and upon this charge

Cry 'God for Harry, England, and Saint George!'

Exeunt. Alarum, and chambers go off within.

Una vez más a la brecha, abierta cunt-like en los muros femeninos de Harfleur. El ataque a la fortaleza como agresión masculina, y violación de Francia feminizada. Luego veremos que cada guerrero es un auténtico falo erecto personificado. Vencer o morir en el empeño: riesgo de impotencia, el rey amenazado. En la paz, el hombre es una polla fláccida, "modest stillness and humility"; pero la guerra exige el salto del tigre . . .  "Stiffen the sinews, summon up the blood": imágenes de rigidez y de cuerpos cavernosos que se inflan; para entrar en erección agresiva, no hay otra vía sino la teatralidad: comportarse "como un tigre", o "como un hombre": "summon up" sugiere que tiene algo de invocación a las fuerzas ocultas, algo escondido de ordinario bajo la superficie.

Los términos miméticos abundan aquí: no solo "imitate", sino "disguise": lo que hacen los actores todo el día, no es sorprendente que esta arenga a los soldados sea también una arenga metadramática a los actores. Cómo ser soldados quiere decir: cómo imitar a los soldados, cómo actuar como soldados, cómo dar el pego, siendo un actor, de que se es un soldado; o, si se prefiere, cómo hacer que la máscara se adhiera a la piel y se convierta en la auténtica cara. Un Shakespeare Stanislavski avant la lettre, su propio Actor's Studio Method.

Una vez la "fair nature" esté convenientemente disfrazada, habrá desaparecido, y únicamente quedará "hard-favoured rage", o su imitación perfecta, es decir, indistinguible de la realidad, pues la realidad es la imitación perfecta de la realidad.

El ojo también ha de recibir, artificialmente, voluntariamente, algo que no le es propio ("lent"), una mirada asesina. El ojo será como un cañón, es decir, como otro falo rígido y amenazador, listo para el disparo mortífero; la cara es una tronera que enmarca la mirada masculina agresiva (donde pone el ojo pone la bala). Este cañón de la mirada disparará para mayor énfasis al final del parlamento, en una eyaculación súbita de la agresión que va acumulando este discurso.

La imagen del acantilado rocoso nos revela que este rostro tenso y agresivo es también una personificación de la nación enfrentada a su vecino (Dover, con la costa rocosa como orgullo nacionalista agresivo; la misma imagen que en el parlamento inicial de la obra).

Instrucciones detalladas siguen sobre cómo meterse en la piel del soldado perfecto: Enrique dirigiéndose a sus huestes es como Hamlet dando instrucciones a su compañía teatral. Si quieres enfadarte, hazte el enfadado; si quieres ponerte como un energúmeno, empieza a gritar. Empezarás actuando, acabarás actuando como un energúmeno. Enrique, y Shakespeare, lo saben. De ahí los cantos guerreros, los gritos antes de la carga, las lanzas agitadas ("rising at your name"), Santiago y Cierra España, o San Jorge, etc. - o Bush entonando "With God on Our Side".

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Vuelven las imágenes de rigidez, de erección tensa a la vez del cuerpo y el alma, como en la excitación sexual (es la sexualidad de la guerra, masculina, claro): "bend up every spirit to his full height", viagra mental. Y la agresividad sexualizada no sólo prueba la masculinidad del interesado, sino también la de su padre, la línea patriarcal no amenazada por peligro de bastardía, por esas traidoras mujeres (que se quedan solas en casa, haciendo vaya usted a saber qué con los afeminados, mientras sus maridos van a la guerra con la pandilla varonil y homosocial). Los padres ya lucharon contra el francés, y sus hijos harán lo mismo: ergo, astillas de tal palo, la prueba es la agresividad. O todo teatro, pero hay que hacerlo real, "Which I doubt not" - hombre, la duda ofende. Toquemos madera, que esto es material sensible, "dishonour not your mothers".

Aquellos a quienes llaman padres, en todo caso, también lucharon "en estas partes" de la mañana a la noche, y luego. . .  el descanso del guerrero. Las espadas fálicas, a su vaina/vagina correspondiente; "and sheathed their swords for lack of argument", engendrando legítimamente a quienes mantengan el orden patriarcal. Como otros tantos Alejandros. Más tarde se comparará a Alejandro con Henry; de modo un tanto caricaturizado: Alexander the Pig, un personaje de actos quizá brutales, y grandeza indiscutible pero quizá sujeta a otras perspectivas menos idealizantes.

Y estos Alejandros, que imitan al tigre, o a sus padres, o a los actores, o a los soldados, o sus genitales, o a sí mismos, o a su profesor Enrique (actor consumado donde los haya . . .)  - estos Alejandros, digo, que imitan al imitador (Enrique actuando "like himself" que decía el Coro inicial, y a la vez imitando a Marte . . .)  - estos imitadores, copias de copias, han de ser a la vez los originales (o sea, "copy", lo que se ha de copiar) para la imitación de los soldados más vulgares, la plebe, que sigue a sus mejores. Be copy now, acting out. Son la encarnación de su tierra, éstos también (como Enrique es "our brother England"), y también enardecidos por la retórica patriótico-religiosa, y también siguiendo, desdoblados o fuera de sí, a su espíritu.

Esta lectura, a la vez Freudiana (Freud y Anna) y metateatral, en la línea de Anne Righter, James Calderwood o Judd Hubert  (o de William Shakespeare), podría complementarse con unos toques de desconstrucción, en la línea de las "Declaraciones de independencia" de Derrida, actos inaugurales que crean la situación que ha de fundamentarlos. Hoy leía el comentario de Hillis Miller en Speech Acts in Literature, y con frecuencia me volvía la cabeza a este fragmento de Enrique V. To wit:

Los actos de habla tienen una dimensión inaugural. Las  declaraciones de independencia constituyen (declaran, inventan) la ciudadanía y la nación en cuyo nombre se hace la declaración. Que se lo digan a los catalanes, o a los vascos, antiquísimos reynos. Pero esto mismo sucede en mayor o menor grado con muchos otros (¿todos los?) actos de habla. Las declaraciones de amor: je t'aime. "Como la Declaración de Independencia", dice Hillis Miller, "'Je t'aime' creates the event it names". Bonito análisis hace Hillis Miller de palabras tan socorridas y sobadas, tan citacionales, de "esa frase desfasada" que decía Braulio. Se lo recomiendo a los amantes, a los amaturos, y a los antes amantes. Y, en cuanto a Enrique, su invocación al ardor guerrero de los ingleses, quién lo duda, tiene una dimensión inaugural, y retroactiva. Luego vuelvo a la retroacción.

J. L. Austin, el de Cómo hacer cosas con palabras, escribió un artículo sobre el fingimiento, "Pretending", refutando a Errol Bedford que parecía negar la posibilidad del fingimiento uniendo demasiado rígidamente, más rígidamente todavía que Enrique, la expresión de la ira con la experiencia de la ira. (¿Craso Error?). Vamos, que decía Errol que no estábamos enfadados a menos que los externalizásemos o demostráramos (muy British, esto). Austin introdujo la distinción entre actos de habla constativos (que constatan un estado de cosas) y actos de habla realizativos o performativos (que constituyen o crean tal estado de cosas). Y se vio con frecuencia asaltado por los problemas de trazar una línea entre ellos. Para Hillis Miller, esto es porque no hay acto de habla que no tenga una dimensión realizativa. En el caso que nos ocupa, y con respecto a la expresión de las pasiones, de las cuales somos sujeto activo y pasivo, sujetos a ellas:

"El problema de la pasión, sin embargo" - nos dice Miller - "no es sólo la distinción, con frecuencia indecidible, entre actividad y pasividad,  sino también el problema de la oposición dentro/fuera, o, por ponerlo en términos de la distinción entre enunciados constativos y realizativos, el problema de si la expresión externa de la pasión, por medio de palabras u otros signos, simplemente informa, de modo constativo, una emoción que ya existe internamente, o si la expresión externa crea, realizativamente, la pasión interna. ¿Siento primero amor y luego digo 'I love you', o el decir 'I love you' produce el estado apasionado de estar enamorado?" (159, traducción mía, donde la hay).

Wittgenstein también se preocupaba, en su Libro Marrón, sobre la posibilidad de expresar estados de ánimo y la medida en en que la expresión del estado de ánimo puede ser (in)distinguible del estado de ánimo. Dice Wittgenstein que "si frunzo el ceño con rabia" - (portage of the head) - "siento la tensión muscular del ceño fruncido en la frente, y si lloro las sensaciones alrededor de mis ojos son obviamente parte, y una parte importante, de lo que siento. Esto es, creo, lo que quería decir William James cuando decía que un hombre no llora porque está triste, sino que está triste porque llora."

Vaya, William James . . . un tipo pragmático; otro que pensaba que lo nuestro es puro teatro. Sigue Wittgenstein,

"The reason why this point is often not understood, is that we think of the utterance of an emotion as though it were some artificial device to let others know that we have it. Now there is no sharp line between such 'artificial devices' and what one might call the natural expression of emotions" (Cit. en Hillis Miller, 164).

Como Enrique V, como William James, y como Derrida, Wittgenstein se pasma al descubrir que somos semas y habitamos un universo semiótico. Todo teatro. Il n'y a pas de hors-d'oeuvre. The Show Must Go On.  Husserl también nos había dicho, en cierto modo, que no hay bambalinas para el ego, o más bien, que cuando las visitamos nos llevamos todo el tablado con nosotros, no podemos abandonar a nuestro personaje. (Genial la escena de las bambalinas en la película de Laurence Olivier, mostrando a Enrique, rey y actor, entrando teatralmente a su corte / teatro).

Concluye Hillis Miller, casi como si comentase directamente nuestro texto de Shakespeare, "¿Está la 'expresión' "[the pressure, que diría Shakespeare] 2de una emoción, ya sea por medio de palabras, o por medio de signos como llorar o fruncir el ceño, relacionada con la emoción de modo cognitivo o realizativo [performatively]?"

A Wittgenstein le faltaban los conceptos de Austin, claro. Pero ya Shakespeare en cierto modo estaba diciendo: "Performatively!"

El teatro toma la vida, con su elemento teatral, y lo recarga, lo enfatiza reflexivamente, y lo devuelve a la vida, para que, más teatralizada, imite al arte y proporcione así una vida estéticamente más compleja para la imitación artística. La retroacción: la vida así representada por el teatro a la vez existía y no existía antes de ser representada: la performance es performativa, y no redundante. Lo representado a la vez lo reconocemos en la vida y lo constituimos, por primera vez, aumentando la densidad semiótica de la realidad humana. Enrique hace a sus soldados (cuya pasta auténtica desconocemos) en el campo de batalla, se hacen con sus acciones, imitándose a sí mismos, o a su idea de sí mismos.

Todo teatro, y Miller nos dice que mejor creérnoslo. En última instancia, no podemos saber si los demás hacen teatro, o si simplemente hacen bien su papel (o sea, lo hacen a fondo). Ignoramos si se lo creen ellos mismos, e ignoramos hasta qué punto son importantes sus dudas sobre su papel.. Nuestro papel nos aconseja actuar como si los demás actuasen "like themselves". Como si la cara fuese la máscara más cara, la máscara que al moverla nos convence de que estamos en nuestro papel. Larvatus prodeo, que decía Barthes; y señalando esa máscara distraes la atención de la otra. A visor for a visor: de este teatro surgen, nos dice Shakespeare, la monarquía, la masculinidad, el patriotismo, el heroísmo, la emoción más salvaje, los deseos sexuales. Y el teatro, que todo lo presenta y lo representa, lo alimenta y lo retroalimenta.

 

Sonetos de amor y otros delirios

domingo, 8 de septiembre de 2024

Synecdoche, New York

 

Viendo esta excelente película de Charlie Kaufman—Synecdoche, New York.  
 
Humor negro, no apto para depresivos—o quién sabe. Me pregunto si le hizo algún bien a Philip Seymour Hoffman. Como con el caso de Robin Williams, ahora se ven algunos de sus personajes como conteniendo mucha más parte del actor de lo que parecía, o sirviéndoles de expresión a una parte de su personalidad que no superaban ni trascendían mediante la actuación.
 
 
Aquí transcribo la excelente reseña que le hizo Roger Ebert, que vio en la película una auténtica experiencia (desengañada) de la vida—de la tuya, hypocrite lecteur.




I think you have to see Charlie Kaufman's "Synecdoche, New York" twice. I watched it the first time and knew it was a great film and that I had not mastered it. The second time because I needed to. The third time because I will want to. It will open to confused audiences and live indefinitely. A lot of people these days don't even go to a movie once. There are alternatives. It doesn't have to be the movies, but we must somehow dream. If we don't "go to the movies" in any form, our minds wither and sicken.

This is a film with the richness of great fiction. Like Suttree, the Cormac McCarthy novel I'm always mentioning, it's not that you have to return to understand it. It's that you have to return to realize how fine it really is. The surface may daunt you. The depths enfold you. The whole reveals itself, and then you may return to it like a talisman.

Wow, is that ever not a "money review." Why will people hurry along to what they expect to be trash, when they're afraid of a film they think may be good? The subject of "Synecdoche, New York" is nothing less than human life and how it works. Using a neurotic theater director from upstate New York, it encompasses every life and how it copes and fails. Think about it a little and, my god, it's about you. Whoever you are.

Here is how life is supposed to work. We come out of ourselves and unfold into the world. We try to realize our desires. We fold back into ourselves, and then we die. "Synecdoche, New York" follows a life that ages from about 40 to 80 on that scale. Caden Cotard (Philip Seymour Hoffman) is a theater director, with all of the hangups and self-pity, all the grandiosity and sniffles, all the arrogance and fear, typical of his job. In other words, he could be me. He could be you. The job, the name, the race, the gender, the environment, all change. The human remains pretty much the same.

Here is how it happens. We find something we want to do, if we are lucky, or something we need to do, if we are like most people. We use it as a way to obtain food, shelter, clothing, mates, comfort, a first folio of Shakespeare, model airplanes, American Girl dolls, a handful of rice, sex, solitude, a trip to Venice, Nikes, drinking water, plastic surgery, child care, dogs, medicine, education, cars, spiritual solace -- whatever we think we need. To do this, we enact the role we call "me," trying to brand ourselves as a person who can and should obtain these things.

In the process, we place the people in our lives into compartments and define how they should behave to our advantage. Because we cannot force them to follow our desires, we deal with projections of them created in our minds. But they will be contrary and have wills of their own. Eventually new projections of us are dealing with new projections of them. Sometimes versions of ourselves disagree. We succumb to temptation -- but, oh, father, what else was I gonna do? I feel like hell. I repent. I'll do it again.

Hold that trajectory in mind and let it interact with age, discouragement, greater wisdom and more uncertainty. You will understand what "Synecdoche, New York" is trying to say about the life of Caden Cotard and the lives in his lives. Charlie Kaufman is one of the few truly important writers to make screenplays his medium. David Mamet is another. That is not the same as a great writer (Faulkner, Pinter, Cocteau) who writes screenplays. Kaufman is writing in the upper reaches with Bergman. Now for the first time he directs.

It is obvious that he has only one subject, the mind, and only one plot, how the mind negotiates with reality, fantasy, hallucination, desire and dreams. "Being John Malkovich." "Eternal Sunshine of the Spotless Mind." "Adaptation." "Human Nature." "Confessions of a Dangerous Mind." What else are they about? He is working in plain view. In one film, people go inside the head of John Malkovich. In another, a writer has a twin who does what he cannot do. In another, a game show host is, or thinks he is, an international spy. In "Human Nature," a man whose childhood was shaped by domineering parents trains white mice to sit down at a tiny table and always employ the right silverware. Is behavior learned or enforced?

"Synecdoche, New York" is not a film about the theater, although it looks like one. A theater director is an ideal character for representing the role Kaufman thinks we all play. The magnificent sets, which stack independent rooms on top of one another, are the compartments we assign to our life's enterprises. The actors are the people in roles we cast from our point of view. Some of them play doubles assigned to do what there's not world enough and time for. They have a way of acting independently, in violation of instructions. They try to control their own projections. Meanwhile, the source of all this activity grows older and tired, sick and despairing. Is this real or a dream? The world is but a stage, and we are mere actors upon it. It's all a play. The play is real.

This has not been a conventional review. There is no need to name the characters, name the actors, assign adjectives to their acting. Look at who is in this cast. You know what I think of them. This film must not have seemed strange to them. It's what they do all day, especially waiting around for the director to make up his mind.

What does the title mean? It means it's the title. Get over it.
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Una importante adición, por tanto, al arte sobre la vida entendida como representación virtual y teatro vívido. Más sobre la vida como teatro aquí: 


García Landa, José Ángel. "Be Copy Now." In García Landa, Vanity Fea 24 June 2006.
    http://garciala.blogia.com/2006/062401-be-copy-now.php
_____. "Goffman: La realidad como expectativa autocumplida y el teatro de la interioridad." In Zaguán 29 May 2009.*
    http://zaguan.unizar.es/record/3358
    2009
_____. "Actuaciones." In García Landa, Vanity Fea 21 October 2009.*
    http://vanityfea.blogspot.com/2009/10/actuaciones.html
    2009
_____. "Somos teatreros: El sujeto, la interacción dialéctica y la estrategia de la representación según Goffman." iPaper at Academia.edu 30 May 2012.*
    http://unizar.academia.edu/Jos%C3%A9AngelGarc%C3%ADaLanda/Papers/1670984/
    2012
_____. "Hegel: La comedia y la vida como metadrama." In García Landa, Vanity Fea 15 July 2012.*
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/07/hegel-la-comedia-y-la-vida-como.html
    2012
_____. "El mundo todo es máscaras." In García Landa, Vanity Fea 30 August 2012.* (Larra).
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/08/el-mundo-todo-es-mascaras.html
    2012
_____. "El mundo como teatro." In García Landa, Vanity Fea  17 Sept. 2012.*
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/09/el-mundo-como-teatro.html
    2012
_____. "El mundo, puro teatro." In García Landa, Vanity Fea 27 Sept. 2012.*
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/09/el-mundo-puro-teatro.html
    2012
_____. "Role at Variance with Self." In García Landa, Vanity Fea 12 Oct. 2012.* (from McAlindon's English Renaissance Tragedy).
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/10/role-at-variance-with-self.html
    2012
_____. "Retrospección del teatro y de la vida." In García Landa, Vanity Fea  11 May 2013.* (Styan).
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2013/05/retroprospeccion-del-teatro-y-de-la-vida.html
    2013
_____. "El teatro vivido de El Curioso Impertinente." In García Landa, Vanity Fea  18 May 2013.*
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2013/05/el-teatro-vivido-de-el-curioso.html
    2013
_____. "Más sobre la vida como teatro." In García Landa, Vanity Fea 26 Aug. 2013.*
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2013/08/mas-sobre-la-vida-como-teatro.html
    2013
_____. "La evolución del dividuo social y de los espacios públicos." Lecture at the HERAF seminar on "Individuo y espacio público", Universidad de Zaragoza, 10 Jan. 2014. Social Science Research Network 12 Jan. 2014.*
    http://ssrn.com/abstract=2377963
    2014
_____. "El Gran Juego." In García Landa, Vanity Fea 2 Feb. 2014.* (Arsuaga and Martín-Loeches).
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/02/el-gran-juego.html
    2014
_____. "Epifanía del Mundo como Teatro." In García Landa, Vanity Fea 4 Feb. 2014.* (Christopher Rush, Will).
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/02/epifania-del-mundo-como-teatro.html
    2014
_____. "Veblen y la teatralidad." In García Landa, Vanity Fea 20 March 2014.*
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/03/veblen-y-la-teatralidad.html
    2014
_____. "Aprendiendo a esconderse." In García Landa, Vanity Fea 24 July 2014.* (Berger & Luckmann; roles).
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/07/aprendiendo-esconderse-learning-to-hide.html
    2014
_____. "Interaction as Reality-Maintenance." In García Landa, Vanity Fea 28 July 2014.* (Berger & Luckmann).
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/07/interaction-as-reality-maintenance.html
    2014




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viernes, 28 de abril de 2023

La Anna Karenina de Tom Stoppard

 

 

Escribe Miguel Juan Payán una reseña muy positiva de Anna Karenina (dirigida por Joe Wright, con guión de Tom Stoppard), reseña muy atenta a la dimensión más llamativa de la película, que es su montaje metateatral—a la manera de Rosencrantz y Guildenstern han muerto, el teatro lo invade todo en esta obra. No sólo porque alguna de sus escenas centrales tengan lugar en el teatro, o en otros espectáculos, sino porque la vida social aparece en ella, à la Goffman, como una interpretación teatral, una cuestión de papeles, roles, convenciones y máscaras sociales. Muy recomendable para los aficionados, como yo, al mundo como teatro.



Aquí recopio la reseña:

Anna Karenina, nueva visita al clásico con un fluido planteamiento teatralizante y brillante puesta en escena.

Quienes me conocen o tienen la deferencia de seguir lo que escribo en esta página o en la revista Acción ya supondrán sin duda que quien como yo tiene a título de películas favoritas títulos como Grupo salvaje, Taxi Driver, Toro salvaje o Apocalypse Now encuentra totalmente lejano y ajeno a sus preferencias un largometraje dedicado a adaptar nuevamente la novela de León Tolstoi Anna Karenina. Sin embargo, dicho esto, no creo traicionar mis naturales inclinaciones por otro tipo de cine e historias si afirmo que esta versión de Anna Karenina me parece una de las mejores aplicaciones de algo para mí tan poco interesante como la tragedia romántica. Y que además me parece una muy buena película, con un planteamiento muy interesante frente al reto de contar una trama sobradamente conocida y visitada por el cine en ocasiones anteriores. De hecho, como profesor de argumentos universales y grandes temas del cine, me parece una película muy recomendable para explicar una de las fórmulas clásicas más interesantes de dicha área de trabajo narrativo, la que se ha dado en denominar “la mujer adúltera”, que parte de la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert pero cuenta también otras destacada fuente literaria precisamente en la obra de Tolstoi que nos ocupa. La emergencia del deseo y la pasión idealista tanto como sexual, la transgresión necesaria para romper las normas de una sociedad atascada en juegos y normas sociales, es un tema muy bien servido por ambas novelas que encuentra un fiel reflejo en esta nueva versión cinematográfica de Anna Karenina, tanto en lo puramente narrativo como en el planteamiento visual aplicado por el director.

Dicho planteamiento visual se sustenta en dos aspectos fundamentales. Técnicamente es un trabajo ejemplar de montaje que aporta una gran fluidez al arranque del relato y es capaz de mantenerla en sus partes más densas, jugando siempre con una presentación de personajes y situaciones coreografiada como un ballet. Ejemplos significativos de los buenos resultados conseguidos con dicho planteamiento coreográfico que saca el máximo partido a la herramienta de la elipsis los encontramos en la primera secuencia del largometraje, también en esa escena del baile que consigue transmitirnos toda la pasión desatada que se cierra como un cepo sobre Anna y Vronsky, o en esa omnipresencia del tren como amenaza d
esde los primeros momentos del relato, anticipando el fatal desenlace, como si desde el principio la relación de de ambos personajes estuviera maldita, y dando así protagonismo a la fatalidad y el destino, que tan importantes son siempre para las estructuras narrativas de tragedia y melodrama desde que los antiguos griegos se aplicaron a cultivar este tipo de historias. Narrativamente es un trabajo de teatralización del relato que no por ello renuncia a ser cine. Ejemplos de ello es esa fluidez del montaje, pero también se expresa en uso de la elipsis, en juego de primeros planos esenciales, en el hecho de que todo en la película es movimiento casi continuo y vertiginoso, como si los personajes estuvieran en todo momento representando la elaborada coreografía de un complejo ballet. Si ven la película reparen en el tránsito ejemplar, pura magia del cine, que se hace del tren de juguete del hijo de la protagonista al tren en el que ella misma viaja camino de su fatal primer encuentro con Vronsky, que es ejemplo de coherencia en el tratamiento teatralizante elegido por el director para contar su historia sin renegar de las herramientas y la propia personalidad cinematográfica de la película. Sólo por ese ejercicio esta Anna Karenina es ya suficientemente interesante, independientemente de que las pasiones y planteamientos sentimentales que la habitan nos puedan importar un pimiento. Más interesante aún, por el camino de la coherencia entre estilo o forma de contar y contenido del relato, es el hecho de que ese planteamiento de representación teatral, de mundo contenido en un escenario, encaja perfectamente con el tema central y el drama que vive la protagonista, que no es otro que la mujer como víctima de reglas sociales impuestas que la obligan a someterse como un títere prescindiendo de sus verdaderos sentimientos, o perecer en el intento de liberarse de las mismas. Víctima de una representación. Esa actualización de la forma de contar por la vía de la teatralización facilita el contacto con un público más joven, aportando mayor dinamismo al relato original sin faltar a lo esencial del mismo. Las distintas secuencias en que las cabezas se vuelven a mirar morbosamente primero y acusadoramente después a la mujer adúltera, gozando las delicias del escándalo, son un excelente recordatorio de la farsa que constituyen las llamadas “buenas costumbres” en este relato repleto de casamenteras celestinas, alcahuetas desleales, amantes oportunistas y maridos burladores y burlados, tan bien ejemplificado también en el tono casi vodevilesco de la primera secuencia protagonizada por el hermano de la protagonista.

Hay otro aspecto que me ha parecido interesante, y es la representación de Anna como un elemento de caos en un mundo ordenado. El propio personaje llama asesino de su felicidad al amante que la ha apartado de esa vida organizada y aparentemente feliz con su marido y su hijo, de la que la saca su pasión adúltera por Vronsky. Dejándose llevar por esa pasión, Anna impone una onda de caos de la que ella es la principal víctima, y curiosamente con la resolución final de su personaje y su salida del relato, todo parece volver a reordenarse felizmente en torno a grupos familiares, incluso para la hija que su abnegado marido adopta. El hecho de que el marido interpretado por Jude Law, en mi opinión la mejor interpretación de la película, tenga más protagonismo y esté definido para ganarse mayores simpatías por parte del público de lo que consiguiera en versiones cinematográficas anteriores, donde se pinta ese personaje en unas claves más puritanas, censoras y castradoras para con la protagonista (ni siquiera la aparta forzosamente de su hijo, como en alguna que otra versión anterior donde casi acababa convertido en el villano reforzando el papel de víctima de la esposa adúltera), podría dar lugar a pensar que Anna está definida como una especie de monstruo social en una clave machista o paternalista. Pero creo que no es el caso. Al contrario: haciendo que Anna sea víctima de sus propias pasiones, se le otorga a ese personaje femenino de inadaptada social mayor independencia y autosuficiencia de la que tiene cuando se la define como mero títere de los hombres que la rodean, el marido y el amante principalmente. Ocurre lo mismo con el papel de Vronsky, que en otras versiones está mucho más exagerado en la clave de golfo y mentiroso y queda finalmente definido como un traidor al amor que le profesa Anna, mientras que en esta versión queda más humanizado, menos distante y maltratador que en otras.

Si a ello añadimos que han sido muy elegantes y sutiles a la hora de hablar de los sentimientos de Anna por su hijo, sin caer en la ñoñez de otras versiones anteriores, como la protagonizada por Vivien Leigh, o en la franca incredulidad que a todos nos producía la exhibición de sentimientos maternales bastante falsos en la interpretación del personaje a manos de las versiones que no obstante me siguen gustando más de todas, la muda y la sonora protagonizada por Greta Garbo (era difícil creerse a la Garbo en plan maternal… demasiado fría y distante), creo que la adaptación les ha salido más entretenida e interesante de lo que me temía en principio cuando me dijeron que duraba 130 minutos.

Quizá le sobran algunos excesos de gestualización de Keira Knightley, que no acaba de convencerme del todo cuando el piden que refleje emociones, la verdad sea dicha, y posiblemente también le sobran unos minutos de metraje, pero en general creo que es una buena película que por los gustos personales que me caracterizan y ya he comentado al principio de este texto no creo que vuelva a ver, pero les recomiendo a todos aquellos y aquellas que disfruten con las tragedias románticas, entre las cuales esta de Anna Karenina tiene un detalle muy curioso, coherente con la novela original y la fórmula mencionada del argumento universal de la mujer adúltera: en ningún momento vemos realmente felices a los amantes, aunque se nos exponga su apasionamiento, precisamente porque el director se ha ocupado de buscar en contraste de ese amor adúltero y culpable no disfrutado con ese otro romance que habita en el corazón del relato entre otros dos personajes clave del mismo.

Miguel Juan Payán


 
 
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sábado, 15 de enero de 2022

Brechts's Alienation-Effect

 

Majumdar, Rohit. "Brecht's Alienation-Effect and Its Theatrical Potency: A critique of Brecht’s Alienation technique with Shakespearean Parallels (December 20, 2021). Available at SSRN.*

https://ssrn.com/abstract=3989768

http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.3989768

         2022


When the Deal Goes Down