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sábado, 30 de mayo de 2026

Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante

 

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." In García Landa, Vanity Fea 19 Oct. 2013.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2013/10/garrick-shakespeare-y-la-paradoja-del.html

         2013

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." Academia 19 Dec. 2014.*

         https://www.academia.edu/9838396/Garrick_Shakespeare_y_la_paradoja_del_comediante

         2014

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." In García Landa, Vanity Fea 26 May 2015.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2015/05/garrick-shakespeare-y-la-paradoja-del.html

         2015

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." Ibercampus (Vanity Fea) 3 Feb. 2015.*

         http://www.ibercampus.es/garrick-shakespeare-y-la-paradoja-del-comediante-29509.htm

         2015 DISCONTINUED 2024

         Net Sight de José Angel García Landa.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/garrickshak.pdf

         2026

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." SSRN 13 May 2015.*

https://ssrn.com/abstract=2605043

         2015

         Psychological Anthropology eJournal 13 May 2015.*

         http://www.ssrn.com/link/Psychological-Anthropology.html

         2015

         Cultural Anthropology eJournal 13 May 2015.*

         http://www.ssrn.com/link/Cultural-Anthropology.html

         2015

         Cognition & the Arts eJournal 13 May 2015.*

         http://www.ssrn.com/link/Cognition-Arts.html

         2015

         Literary Theory & Criticism eJournal 13 May 2015.*

         http://www.ssrn.com/link/English-Lit-Theory-Criticism.html

         2015

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." ResearchGate 24 Jan. 2016.*

         https://www.researchgate.net/publication/291697011

         2016

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." In García Landa, Vanity Fea 24 Jan. 2016.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2016/01/garrick-shakespeare-y-la-paradoja-del.html

         2016

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." Humanities Commons 29 May 2026.*

         https://doi.org/10.17613/bf74n-1q620

https://works.hcommons.org/records/bf74n-1q620

         2026

sábado, 7 de diciembre de 2024

The Theatre of Emotions

 

Mi última publicación rusa—al menos de momento. Esta vez en inglés:

José Angel García Landa. "The Theatre of Emotions: Garrick, Shakespeare, and the Paradox of Acting." En «Меры не знал я, смертных любя»: к 90-летию российского филолога Владимира Серафимовича Вахрушева (1932—2011) / Ред.-сост. Л. В. Комуцци и П. С. Глушаков. San Petersburgo: Изд-во «Росток», 2022. 200-215.* En Публикации -Национальный исследовательский университет «Высшая школа экономики»

https://publications.hse.ru/books/796705473?ysclid=m4d1lykfoj493085664

2024

 

 The Theatre of Emotions

Una versión en español de mi capítulo puede verse aquí: 

El teatro de las emociones: Garrick, Shakespeare y la paradoja del comediante: https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/GarrickShakes.pdf

El libro (ruso) se puede comprar aquí, aunque la importación de artículos rusos está jorobada ahora mismo y desde hace años ya...

 


 

Комуцци, Людмила, и Павел Глушаков, eds. «Меры не знал я, смертных любя»: к 90-летию российского филолога Владимира Серафимовича Вахрушева (1932—2011). St. Petersburg: Изд-во «Росток», 2022. Online at Публикации-Национальный исследовательский университет «Высшая школа экономики».*

         https://publications.hse.ru/books/796705473?ysclid=m4d1lykfoj493085664

         2024

 

 

El índice del libro puede verse aquí:

 

Меры не знал я, смертных любя


 

—oOo—

jueves, 19 de octubre de 2023

Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante

 

Retropost, 2013:

 

En su diálogo crítico Paradoxe sur le comédien (escrito hacia 1773, publicado en 1830) Diderot enfrentaba dos tesis contrapuestas sobre la actuación teatral. Uno de los interlocutores (el segundo) sostiene allí la tesis convencional de que los grandes actores son seres de una sensibilidad extrema. Son capaces de sentir profundamente, y de revivir en sí mismos las emociones de los personajes que interpretan, lo cual les da su capacidad superior de expresar y de comunicar estos sentimientos. Es un poco la tesis Stanislavsky, si se quiere (ya se ve que haría fortuna otra vez en el siglo XX): el actor debe identificarse con el personaje, transformarse en él, y luego actuar movido espontáneamente desde dentro, movido de manera natural por las pasiones que siente o por la personalidad que le ha poseído.

El otro interlocutor, el primero, portavoz de Diderot, lleva a un extremo la tesis contraria, y en cierto sentido no menos convencional. A saber, que el actor no siente realmente lo que comunica, sino que está fingiendo, imitando, sin implicar sus emociones reales, sino meramente haciendo una recreación racional de los signos externos de la emoción. Una actuación, puro teatro.

Algo hay en estas tesis así formuladas que ofende al sentido común, pues en cierto sentido queremos creer en las dos. No es ésa sin embargo la paradoja señalada por Diderot (aunque sí es la paradoja que yo veo); la paradoja de Diderot está contenida íntegramente en la segunda tesis—la del primer interlocutor, no se me líen. Que el actor no siente ni padece, pero es capaz de imitar, comunicar y transmitir esos sentimientos tanto mejor cuanto menos de su propia sensibilidad esté implicada en la representación del papel. La actuación es, nos dice Diderot a través de su primer interlocutor, una actividad eminentemente racional, y no pasional ni emocional; se basa en una recreación racional del personaje, no en una identificación emotiva con él.

En este pasaje ambos interlocutores parecen estar de acuerdo ya, pues describen esa tesis "paradójica" aplicándola tanto al teatro como a la teatralidad de la vida social en la corte:


LE PREMIER (...)
Je te prends à témoin, Roscius anglais, célèbre Garrick, toi qui, du consentement unanime de toutes les nations subsistantes passes pour le premier comédien qu'elles aient connu, rends hommage à la vérité! Ne m'as tu pas dit que, quoique tu sentisses fortement, ton action serait faible, si, quelle que fût la passion ou le caractère que tu avais à rendre, tu ne savais t'élever par la pensée à la grandeur d'un fantôme homérique auquel tu cherchais à t'identifier? Lorsque je t'objectai que ce n'était donc pas d'après toi que tu jouais, confesse ta réponse: ne m'avouas-tu pas que tu t'en gardais bien, et que tu ne paraissais si étonnant sur la scène, que parce que tu montrais sans cesse au spectacle un être d'imagination qui n'était pas toi?

LE SECOND
L'âme d'un grand comédien a été formée de l'élément subtil dont notre philosophe remplissait l'espace qui n'est ni froid, ni chaud, ni pesant, ni léger, qui n'affecte aucune forme déterminée, et qui, également susceptible de toutes, n'en conserve aucune.

LE PREMIER
Un grand comédien n'est ni un piano-forté, ni une harpe, ni un clavecin, ni un violon ni un violoncelle; il n'a point d'accord qui lui soit propre; mais il prend l'accord et le ton qui conviennent à sa partie, et il sit se prêter à toutes. J'ai une haute idée du talent d'un grand comédien: cet homme est rare, aussi rare et peut-être plus grand que le poète.
    Celui qui dans la société se propose et a le malheur de plaire à tous, n'est rien, n'a rien qui lui appartienne, qui le distingue, qui engoue les uns et qui fatigue les autres. Il parle toujours, et toujours bien; c'est un adulateur de profession, c'est un grand courtisan, c'est un grand comédien.

LE SECOND
Un grand courtisan, accoutumé, depuis qu'il respire, au rôle d'un pantin merveilleux, prend toutes sortes de formes, au gré de la ficelle qui est entre les mains de son maître.

LE PREMIER
Un grand comédien est un autre pantin merveilleux dont le poète tient la ficelle, et auquel il indique à chaque ligne la véritable forme qui'il doit prendre.

LE SECOND
Ainsi un courtisan, un comédien, qui ne peuvent prendre qu'une forme, quelque belle, quelque intéressante qu'elle soit, ne son que deux mauvais pantins?


Diderot se recrea en su tesis narrando incongruencias entre los dos niveles de actuación de los actores, en tanto que personaje y en tanto que actor en la escena—una actriz se sale del personaje para recriminar al público y vuelve a entrar en él inmediatamente.... O bien, mientras la dama-personaje abraza y besa a su galán convincentemente, la actriz le está diciendo al actor "esta noche hueles que apestas"—etc.; Son ejemplos en los que los actores no "se meten" en el personaje, sino que sólo lo proyectan exteriormente, en un ejercicio controlado y racional. 

Y sin embargo también ha de admitir le premier el poder de enajenación del actor, su versatilidad especial a la hora de materializar un personaje, con una capacidad de transformación que maravilla en grandes actores como Garrick. Es una ficción enormemente lograda—o, enormemente lograda, pero sólo una ficción, sin asomo de sentimiento real de la persona que interpreta. Eso inquieta y molesta al segundo interlocutor, que se siente estafado y quiere ir al teatro a sentir emociones auténticas—quizá sienta que las emociones del espectador se ven contagiadas de esa falta de realidad que le expone la paradoja del comediante:

LE SECOND
C'est à me dégoûter du théâtre.

LE PREMIER
Et pourquoi? Si ces gens-là n'étaient capables de ces tours de force, c'est alors qu'il n'y faudrait pas aller. Ce que je vais vous raconter, je l'ai vu.
    Garrick passe sa tête entre les deux battants d'une porte, et, dans l'intervalle de quatre à cinq secondes, son visage passe successivement de la joie folle à la joie modérée, de cette joie à la tranquillité, de la tranquillité à la surprise, de la surprise à l'étonnement, de l'étonnement à la tristesse, de la tristesse à l'abattement, de l'abattement à l'effroi, de l'effroi à l'horreur, de l'horreur au désespoir, et remonte de ce dernier degré à celui d'où il était descendu. Est-ce que son âme a pu éprouver toutes ces sensations et éxecuter, de concert avec son visage, cette espèce de gamme? Je n'en crois rien, ni vous non plus. Si vous demandiez à cet homme célèbre, qui lui seul méritait autant qu'on fît le voyage d'Angleterre que tous les restes de Rome méritent qu'on fasse le voyage d'Italie; si vous lui demandiez, dis-je, la scène du Petit Garçon pâtissier, il vous la jouait; si vous lui demandiez tout de suite la scène d'Hamlet, il vous la jouait, également prêt à pleurer la chute de ses petits pâtés et à suivre dans l'air le chemin d'un poignard. Es-ce qu'on rit, est-ce qu'on pleure à discrétion? On en fait la grimace plus ou moins fidèle, plus ou moins trompeuse, selon qu'on est ou qu'on n'est pas Garrick.

Por cierto que Diderot parece confundir aquí dos escenas que debió ver interpretar a Garrick, la escena del puñal de Hamlet, y la escena del puñal de Macbeth—es en Macbeth donde el protagonista sigue en el aire el camino de un puñal, pero seguramente cuando Garrick actuó ante Diderot, en algún salón literario, los dos puñales eran puramente mentales, o uno de los dos doblemente mental si se quiere.

Diderot, o "le premier", cita precedentes para su paradoja—

Au reste, la question que j'approfondis a été autrefois entamée entre un médiocre littérateur, Rémond de Saint-Albine, et un grand comédien, Riccoboni. Le littérateur plaidait la cause de la sensibilité, le comédien plaidait la mienne. C'est une anecdote que j'ignorais et que je viens d'apprendre.


—aquí se echa de ver cómo Diderot fue componiendo su diálogo a lo largo de una temporada, e intercambiando ideas con otros interlocutores aparte de "el segundo". De todos modos, también ha citado a Garrick como otro gran actor que comparte su tesis, frente a la simplista creencia sentimentalista de Rémond de Saint-Albine o de "el segundo", muy propia de la era de la sensibilidad (y hay que decir que el mismo Diderot tiene mucho de sentimental en su estilo dramático). 

También podría Diderot citar a Shakespeare, quizá, en ese famoso episodio en el que Hamlet da instrucciones a los actores que van a representar "La Ratonera", teatro dentro del teatro. Allí les recomienda Hamlet un modo de actuar natural, evitando la grandilocuencia y la exageración—"cualquier cosa hecha en demasía se aparta de la finalidad del teatro"; especifica que debe operar el control, la racionalidad podríamos decir, aun en medio de la pasión de la actuación:

in the very torrent, tempest, and as I may say the whirlwind of your passion, you must acquire and beget a temperance that may give it smoothness. (Hamlet 3.2)

Y, meditando sobre el contraste entre sus propias emociones y las emociones representadas en la escena por los actores, Hamlet considera a éstas no emociones auténticas, sino "a fiction", "a dream of passion"—una ficción invocada forzando el alma para adaptarla a una idea, a una concepción (la creada por el poeta). Obsérvese sin embargo cómo es toda el alma y el cuerpo del actor los que se adaptan para hacer vívida y presente esa idea, según Hamlet. Y Hamlet sueña con un teatro imposible, casi posible aquí por el juego metadramático, en el que el actor fundiría ficción y realidad, actuando ante el público con sentimientos auténticos—una actuación tal que ahogaría el escenario en lágrimas, enloquecería a los culpables y dejaría abatidos a los inocentes, confundiendo a los ignorantes y pasmando a la vista y al oído. Parece que Shakespeare, o Hamlet, aun reconociendo la paradoja del comediante, se ve tentado de confundir en uno realidad y ficción, en un espectáculo total (lo que en cierto modo es lo que sucede en el final de The Spanish Tragedy de Kyd, y en cierto modo en el propio Hamlet). Sería la apoteosis del teatro sentimental, y a la vez un espectáculo dramático tan extremo como lo es la vida misma.

Garrick se hizo famoso, sobre todo, con sus papeles shakespeareanos. Y es curioso que la tesis de Diderot sobre el comediante, también aplicada por él de refilón a los poetas, se ha aplicado con especial énfasis en el caso de Shakespeare, poeta comediante, o dramaturgo actor.  Recuérdese la disquisición de Coleridge en Biographia Literaria, contrastando las figuras de Shakespeare y Milton. Milton es monocolor o monológico: trata de todas las cosas del universo pero las convierte en él mismo; Shakespeare, en cambio, es plástico y fluido, nos da la abundancia de la humanidad ("here is God's plenty", decía Dryden) pero en su multiplicidad original, desapareciendo de la escena él mismo, y dando paso a sus caracteres, hablando a través de ellos pero perfectamente transfigurado en ellos. Claro que aquí se enfatiza más bien la capacidad de transformación que la modalidad específica de esa transformación o la manera de lograrla.

También Borges habla de la curiosa falta de sustancia de Shakespeare, en este pasaje que podríamos considerar como la mejor página jamás escrita sobre Shakespeare. Y en su reciente biografía de Shakespeare, Peter Ackroyd terminaba un tanto pasmado ante la incapacidad de deducir una personalidad o persona concreta detrás de la obra de Shakespeare, hasta tal punto se diluye éste entre sus caracteres.

No sé cuál es la solución a la paradoja. Pero un curioso punto de encuentro con la tesis contraria aparece en el interlocutor primero cuando, con toda su defensa de la racionalidad del actor, ha de concluir sin embargo en proporcionarle una especie de carencia de personalidad, o de sustancialidad plegable y vacía, amoldable a todo carácter. Es una racionalidad que opera sobre una materia especialmente amoldable, o sobre una especie de ausencia de sí. El perfecto actor es un perfecto sin sustancia—y hasta allí quizá podríamos llegar. Lo llamativo y paradójico es que se pueda aplicar el mismo argumento al perfecto poeta. Pero así nos lo decía el propio Shakespeare, o quizá Teseo, en A Midsummer Night's Dream:

Lovers and madmen have such seething brains,
Such shaping fantasies, that apprehend
More than cool reason ever comprehends.
The lunatic, the lover, and the poet
Are of imagination all compact.
One sees more devils than vast hell can hold:
That is the madman. The lover, all as frantic,
Sees Helen's beauty in a brow of Egypt.
The poet's eye, in a fine frenzy rolling,
Doth glance from heaven to earth, from earth to heaven,
And as imagination bodies forth
The forms of things unknown, the poet's pen
Turns them to shapes, and gives to airy nothing
A local habitation and a name.

Y esta airy nothing que quizá destila el poeta de su propia carencia de sustancia concreta me recuerda, por último, a otro diálogo sobre la insustancialidad del poeta y del actor—Ion, de Platón, la primera obra de crítica poética y teatral quizá, en la tradición occidental. El poeta, el actor, el personaje, el rapsoda que los combina a los tres, son ahí seres de aire, sin sustancia propia:

the craft of the poet is light and winged and holy, and he is not capable of poetry until he is inspired by the gods and out of his mind and there is no reason in him. Until he gets into this state, any man is powerless to produce poetry and to prophesy.


En suma, que la paradoja del comediante es todavía más paradójica de lo que parecía, porque la tesis racionalista de Diderot, una vez admite la plasticidad casi inhumana de la mente del actor, deriva casi espontáneamente en su contraria. La racionalidad expresada por el actor no es la suya propia, sino la transmitida por el poeta que se infunde en él. Y la racionalidad del poeta tiene mucho de transmisión inconsciente de fuerzas que él mismo es incapaz de analizar, por bien que las exprese convirtiéndose en un instrumento multiforme que no está perfectamente bajo control ni comprensión racional. 

Me inclino más bien, por tanto, hacia una síntesis de las dos posiciones antitéticas que aparecen en la Paradoja del comediante. La teoría de las neuronas espejo puede que lleve a iluminar cómo es posible que una emoción representada sea a la vez auténtica e inauténtica—realizada con los mismos mecanismos cognitivos que la experiencia auténtica, y sin embargo inhibida o modificada de manera que permite manipularla mejor y utilizarla como material de construcción de una experiencia virtual comunicable. Quizá un día la neurología nos informe mejor de qué es lo que pasa en el cerebro de los poetas, y de los actores, y de los espectadores que se unen hipnóticamente a la experiencia de la ficción. Con una cadena de anillos magnetizados lo comparaba Platón, en Ion: así los poetas, actores y espectadores extraen su energía unos de otros, y se la transmiten en un espacio mental que se abre para esa experiencia en medio de la realidad, y a la vez al margen de ella.



jueves, 23 de marzo de 2023

Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante

 

Una nota sobre la estética teatral, y la identificación del actor (y del autor) con el personaje, examinando algunos pasajes de la "Paradoxe sur le comédien" de Diderot (1773/1830), así como su ejemplo favorito, David Garrick, y el dramaturgo favorito de éste, William Shakespeare.

Texto completo:

Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante 

https://ssrn.com/abstract=2605043 


Ibercampus (Feb. 3, 2015)

11 Pages Posted: 13 May 2015

Jose Angel Garcia Landa

Universidad de Zaragoza

Date Written: 2015

Abstract

Spanish Abstract: La Paradoja del Comediante, o del actor, fue formulada por Diderot en un ensayo que tenía a David Garrick como ejemplo principal. En este artículo observamos la similaridad entre dicha paradoja y la "capacidad negativa" atribuida por diversos críticos a los grandes dramaturgos y más en concreto a Shakespeare. Se sugiere una base común para ambos fenómenos en la naturaleza mimética de la gestualidad y de la comunicación humanas, algo que podría proporcionar una solución a la paradoja desde una perspectiva neuroestética.

English Abstract:

Garrick, Shakespeare, and the Player's Paradox

The Player's Paradox, or the Paradox of Acting, was formulated by Diderot in an essay dealing with David Garrick as a major example. In this paper we note the similarity between the Player's Paradox and the "negative capability" a number of critics have ascribed to great dramatists and most particularly to Shakespeare. A common grounding of both phenomena in the mimetic nature of human communication and gestuality is suggested, which might provide a solution to the paradox from the standpoint of neuroaesthetics.

Note: Downloadable document is in Spanish.

Garcia Landa, Jose Angel, Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante (Garrick, Shakespeare, and the Player's Paradox) (2015). Ibercampus (Feb. 3, 2015), Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=2605043

 


En el SSRN:

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_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." In García Landa, Vanity Fea 19 Oct. 2013.*
         2013
_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." Ibercampus (Vanity Fea) 3 Feb. 2015.*
         2015
_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." Academia 19 Dec. 2014.*
           https://www.academia.edu/9838396/Garrick_Shakespeare_y_la_paradoja_del_comediante
         2014
_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." Social Science Research Network 13 May 2015.*
         2015
         Psychological Anthropology eJournal 13 May 2015.*
         2015
         Cultural Anthropology eJournal 13 May 2015.*
         2015
         Cognition & the Arts eJournal 13 May 2015.*
         2015
         Literary Theory & Criticism eJournal 13 May 2015.*
         2015

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." ResearchGate 24 Jan. 2016.*

         https://www.researchgate.net/publication/291697011

         2016

_____. "El teatro de las emociones: Garrick, Shakespeare y la paradoja del comediante." Paper presented at the conference "Representación y Hermenéutica de las Emociones" (Grupo HERAF). Universidad de Zaragoza, Facultad de Filosofía y Letras, 20 June 2017.*

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." In García Landa, Vanity Fea 24 Jan. 2016.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2016/01/garrick-shakespeare-y-la-paradoja-del.html

         2016

_____. "Garrick, Shakespeare, y la paradoja del comediante." Net Sight de José Angel García Landa 5 Jan. 2023.*

https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/GarrickShak.pdf

         2023







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jueves, 20 de agosto de 2020

Fabrication, Strategy, and Topsight

 

(from Samuel Richardson's Clarissa, Letter CXXIV — Mr. Lovelace to John Belford, Esq.; Everyman, II.490-92)

 

(The rake Lovelace defends his strategy to deceive and seduce Clarissa, by means of the lies and elaborate fabrications he delights in, and protests the accuracy of his plotting genius when Belford upbraids him):

 

Trite, stale, poor (sayest thou) are some of my contrivances? That of the widow particularly? I have no patience with thee. Had not that contrivance its effect at the time, for a procrastination? And had I not then reason to fear that the lady would find enough to make her dislike this house? And was it not right (intending what I intended) to lead her on from time to time, with a notion that a house of her own would be ready for her soon, in order to induce her to continue here till it was?

 

Trite, stale, and poor! Thou art a silly fellow, and no judge, when thou sayest this. Had I not, like a blockhead, revealed to thee, as I went along, the secret purposes of my heart, but had kept all in till the event had explained my mysteries, I would have defied thee to have been able, any more than the lady, to have guessed at what was to befall her, till it had actually come to pass. Nor doubt I, in this case, that, instead of presuming to reflect upon her for credulity, as loving me to her misfortune, and for hoping against probability, thou wouldest have been readier, to censure her for nicety and overscrupulousness. And let me tell thee, that had she loved me as I wished her to love me, she could not possibly have been so very apprehensive of my designs, nor so ready to be influenced by Miss Howe's precautions, as she has always been, although my general character made not for me with her.

 

But in thy opinion, I suffer for that simplicity in my contrivances, which is their principal excellence. No machinery make I necessary. No unnatural flights aim I at. All pure nature, taking advantage of nature, as nature tends; and so simple my devices, that when they are known, thou, even thou, imaginest thou couldest have thought of the same. An indeed thou seemest to own, that the slight thou puttest upon them is owing to my letting thee into them beforehand—undistinguishing as well as ungrateful as thou art!

 

Yet, after all, I would not have thee think that I do not know my weak places. I have formerly told you, that it is difficult for the ablest general to say what he will do, or what he can do, when he is obliged to regulate his motions by those of a watchful enemy. If thou givest due weight to this consideration, thou wilt not wonder that I should make many marches and countermarches, some of which may appear to a slight observer unnecessary.

 

But let me cursorily enter into debate with thee on this subject, now that I am within sight of my journey's end.

 

Abundance of impertinent things thou tellest me in this letter; some of which thou hadst from myself; others that I knew before.

 

All that thou sayest in this charming creature's praise, is short of what I have said and written on the inexhaustible subject.

 

Her virtue, her resistance, which are her merits, are my stimulatives. Have I not told thee so twenty times over?

 

Devil, as these girls between them call me, what of devil am I, but in my contrivances? I am not more of a devil than others, in the end I aim at; for when I have carried my point, it is still but one seduction. And I have perhaps been spared the guilt of many seductions in the time.

 

What of uncommon would there be in this case, but for her watchfulness? As well as I love intrigue and stratagem, dost think that I had not rather have gained my end with less trouble and less guilt?

 

The man, let me tell thee, who is as wicked as he can be, is a worse man than I am. Let me ask any rake in England, if, resolving to carry his point, he would have been so long about it? Or have had so much compunction as I have had?

 

Were every rake, nay, were every man, to sit down, as I do, and write all that enters into his head or into his heart, and to accuse himself with equal freedom and truth, what an army of miscreants should I have to keep me in countenance!

 

 

—oOo—

 

Teatro Ramos Carrión