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miércoles, 30 de julio de 2025

Retroprospección del teatro y de la vida

Retropost, 2013

Un par de párrafos extraídos de J. L. Styan The Elements of Drama (Cambridge UP, 1960), del capítulo "Making Meanings in the Theatre". Versan sobre la ironía dramática y la manera en que el sentido de una escena dramática nunca es literalmente el que aparece, o el que expresan los personajes, sino que depende de la composición total—es lo que con terminología ajena a Styan podríamos llamar el sentido autoral implícito de la escena. 

Para Styan es crucial que debe ser el espectador el que extrae o construye ese sentido. Pero también es de resaltar que si tiene sentido decir que ese sentido pertenece a la obra dramática, y no a una concretización subjetiva de la misma meramente, es un sentido estructural, comunicativo o autorial implícito—"something the author is saying"—o sea, la "voz" del autor dramático hablando indirectamente a través de personajes y situaciones.


Any device to stimulate in the audience the required degree and kind of attention is properly the concern of the playwright.
     To understand how such meaning is made in the theatre we must distinguish what happens on the stage and what happens in the imagination of the spectator. He takes from the detail of the scene impressions that are sown and ripened in the mind. These impressions may be independent of what the character on the stage is doing: the significance of what he is doing is what only the audiencemay know. This is especially true of words spoken. Whan Mephistophilis promises Faustus he will be as great as Lucifer, we are not asked to believe him, but when Faustus does believe him, we with our superior knowledge recognize his folly. Marlowe has calculated that we would: one joy in the play is to see our wisdom confirmed by events. This is the true irony of drama, through which the dramatist does most of his work; it is the steady and insistent communication to the privileged spectator of a meaning hidden from the characters.

In drama is there not a function analogous with that of metaphor in poetry? We listen to character And we listen to character B, but what we assimilate as the effect of the passage between them is a tertium aliquid, something the author is saying that we apprehend only as the result of the fusion of the two character-statement like the notes of a musical harmony. Or we listen to a single character speaking, and we know that what he says will work upon the situation in which he says it in a way more than he knows: what we receive is something beyond the mere representation of the actor. The author speaks obliquely throughout the play, and by forcing upon our attention this or that speech or deed, he is working to guarantee our co-operation in the joint enterprise of communication. The audience follows a play by discovering it; it is constantly interpreting signs, looking beyond the actors, listening between the lines. The play only has meaning through what the audience in this way is allowed to perceive. So in the extracts we have used there is a central ironic moment in each, if we care  to recognize it. (53).


Pero me interesará observar, además, una dimensión adicional de esta no literalidad del sentido dramático. Es una dimensión retrospectiva. El sentido que el autor da a la ironía de la situación, y el que transmite al público, es posible en gran medida porque la obra está escrita retroactivamente, del futuro al pasado. La lógica de su narratividad, en el sentido de Sturgess, se encarga de que cada parlamento y cada acción tenga un sentido retroprospectivo.

Y ese sentido retroprospectivo que hace que el teatro sea teatro, que el cine sea cine, o que la narración sea narración, es también el que apreciamos en nuestras propias vidas cuando las reinterpretamos, cuando disfrutamos de la perspectiva que da el tiempo sobre lo ya sucedido y sobre las consecuencias futuras de las acciones y de las situaciones. Consecuencias que en tiempos, Faustos ingenuos nosotros todos, desconocíamos.  Ahora sabemos algo más, y así es como la vida, retroactivamente, se va convirtiendo en teatro.  Lo que sucedió deja de tener un sentido literal, y pasa a adquirir un sentido teatral.

Lo que sucedió, y (por analogía, por consecuencia) también lo que está sucediendo, pues sabemos que un día será lo que sucedió.  La teatralidad del presente es menos intensa, pero no por ello menos real que la del pasado que un día este presente será.


 
 
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martes, 4 de junio de 2024

Retroprospección del Dasein

 


Hay en el marco del pensamiento de Heidegger sobre la existencia específicamente humana (o Dasein) una interesante reflexión sobre la retroprospección, más en concreto sobre la experiencia retroprospectiva de la muerte y del transcurrir de la vida. En su ensayo sobre "El concepto del tiempo" (1924), que esboza muchos de los temas de Ser y Tiempo, apunta Heidegger cómo la experiencia de la limitación temporal, la consciencia de la muerte, es inherente a la existencia humana. La retroprospección es por tanto una experiencia constitutivamente humana, aunque normalmente se halle atenuada:

En este contexto, el ser de la posibilidad es siempre la posibilidad [constituida] de manera tal que sabe de la muerte, las más de las veces, en este sentido: ya lo sé, pero no pienso en ello. Sé de la muerte las más de las veces en el modo del saber que retrocede. Como interpretación del Dasein, este saber tiene inmediatamente a la mano el disimular esta posibilidad de su ser. El Dasein mismo tiene la posibilidad de evadir su muerte.

Este haber-pasado, como aquél hacia el cual precurso, hace, en este mi precursar hacia él, un descubrimiento: es el haber-pasado de . A título de este haber-pasado, descubre mi Dasein en cuanto súbitamente no más ahí; súbitamente no soy más ahí junto a éstas y aquellas cosas, junto a éstos y aquellos hombres, junto a estas vanidades, estos subterfugios y esta parlotería. El haber-pasado desbanda todas las familiaridades (Heimlichkeiten) y ocupaciones, el haber-pasado se lleva consigo todo a la nada. El haber-pasado no es un suceso, un incidente en mi Dasein. Pues es su haber-pasado, no un algo (ein Was) en él, que acontezca, que lo asalte y lo altere. Este haber-pasado no es un Qué, sino un Cómo (Wie), y, ciertamente el Cómo propio de mi Dasein. Este haber-pasado, hacia el cual puedo precursar en cuanto que mío, no es un qué, sino el Cómo de mi Dasein sin más. (13)

La reflexión, y la filosofía, sacan a la luz esta retroprospectividad inherente o voluntariamente olvidada de la experiencia humana. O, puesto de otro modo, la reflexión y la filosofía ahondan en lo específicamente humano mediante la reflexión de estas dimensiones retroprospectivas de la existencia.  Puede decirse que la tradición de filosofar sobre la complejidad de la experiencia temporal debe mucho a Heidegger. Nos enseñó mucho a ver cómo la prospección no pertenece únicamente al futuro o al presente, sino también al pasado, y cómo la comprensión retrospectiva de los acontecimientos (ese "saber que retrocede" en torpe traducción aquí) no es sólo cosa del pasado, sino que también se aplica, en algunas de sus modalidades, a la experiencia futura, o al presente. Hoy encontramos ese saber sobre el presente en las páginas de la prensa, esas páginas inauténticas—en este artículo de Oliver Burkeman que nos promete cambiar la perspectiva (temporal) sobre nuestra vida:

This Column Will Change Your Life: Hindsight—it's not just for past events.

Se verá aquí un énfasis en la vida, y no en la muerte. Y ciertamente el énfasis en la muerte, y en la eternidad, pesa desmedidamente en un ensayo sobre la especificidad de la experiencia humana. Las razones por las cuales olvidamos la muerte, razones que también son parte de la experiencia del Dasein, merecen atenderse más. Heidegger encuentra una Verfremdung brechtiana en la perspectiva sobre la vida que nos ofrece la retroprospección, el imaginarla ya transcurrida. Y es cierto—pero hay muchas perspectivas desde las cuales se puede desfamiliarizar la experiencia presente; y en nuestra experiencia vital no es "su más extrema posibilidad" siempre la más relevante, ni la que ofrece un punto de vista más auténtico o deseable.

El ser-ahí se dice de muchas maneras. No hay un punto de vista privilegiado sobre el tiempo, ni sobre la eternidad—todo punto de vista está situado y cada cual tiene sus condicionantes. Heidegger comienza citando a Einstein, pero en realidad es poco relativista. Todavía menos absolutismo perspectivístico puede encontrar lugar en un universo evolucionista, y no estático como el que (de modo ahora harto incomprensible) describía el propio Einstein. La eternidad es mala consejera, y mal rasero, sobre todo para los que vivimos un tiempo, y en el tiempo.

Ahondando en el papel que juega la retroprospección no sólo encontraremos más consciencia de la muerte, sino también más consciencia de la vida y sus complejidades. Y una experiencia del hereafter menos ambiciosa y más ajustada a la experiencia humana real, en sus prioridades y en su multiplicidad compleja. No vivimos sólo para la muerte y para la eternidad, sino también, y ante todo, para el presente, y para el futuro que será presente, y para el pasado que lo ha sido—para más allás más provisionales e inestables, para una vida que aún está por venir, aunque ya haya pasado, o quizá nunca vaya a existir.



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jueves, 11 de mayo de 2023

Retroprospección del teatro y de la vida

 Retropost, 2013:

Un par de párrafos extraídos de J. L. Styan The Elements of Drama (Cambridge UP, 1960), del capítulo "Making Meanings in the Theatre". Versan sobre la ironía dramática y la manera en que el sentido de una escena dramática nunca es literalmente el que aparece, o el que expresan los personajes, sino que depende de la composición total—es lo que con terminología ajena a Styan podríamos llamar el sentido autoral implícito de la escena. 

Para Styan es crucial que debe ser el espectador el que extrae o construye ese sentido. Pero también es de resaltar que si tiene sentido decir que ese sentido pertenece a la obra dramática, y no a una concretización subjetiva de la misma meramente, es un sentido estructural, comunicativo o autorial implícito—"something the author is saying"—o sea, la "voz" del autor dramático hablando indirectamente a través de personajes y situaciones.


Any device to stimulate in the audience the required degree and kind of attention is properly the concern of the playwright.
     To understand how such meaning is made in the theatre we must distinguish what happens on the stage and what happens in the imagination of the spectator. He takes from the detail of the scene impressions that are sown and ripened in the mind. These impressions may be independent of what the character on the stage is doing: the significance of what he is doing is what only the audiencemay know. This is especially true of words spoken. Whan Mephistophilis promises Faustus he will be as great as Lucifer, we are not asked to believe him, but when Faustus does believe him, we with our superior knowledge recognize his folly. Marlowe has calculated that we would: one joy in the play is to see our wisdom confirmed by events. This is the true irony of drama, through which the dramatist does most of his work; it is the steady and insistent communication to the privileged spectator of a meaning hidden from the characters.

In drama is there not a function analogous with that of metaphor in poetry? We listen to character And we listen to character B, but what we assimilate as the effect of the passage between them is a tertium aliquid, something the author is saying that we apprehend only as the result of the fusion of the two character-statement like the notes of a musical harmony. Or we listen to a single character speaking, and we know that what he says will work upon the situation in which he says it in a way more than he knows: what we receive is something beyond the mere representation of the actor. The author speaks obliquely throughout the play, and by forcing upon our attention this or that speech or deed, he is working to guarantee our co-operation in the joint enterprise of communication. The audience follows a play by discovering it; it is constantly interpreting signs, looking beyond the actors, listening between the lines. The play only has meaning through what the audience in this way is allowed to perceive. So in the extracts we have used there is a central ironic moment in each, if we care  to recognize it. (53).


Pero me interesará observar, además, una dimensión adicional de esta no literalidad del sentido dramático. Es una dimensión retrospectiva. El sentido que el autor da a la ironía de la situación, y el que transmite al público, es posible en gran medida porque la obra está escrita retroactivamente, del futuro al pasado. La lógica de su narratividad, en el sentido de Sturgess, se encarga de que cada parlamento y cada acción tenga un sentido retroprospectivo.

Y ese sentido retroprospectivo que hace que el teatro sea teatro, que el cine sea cine, o que la narración sea narración, es también el que apreciamos en nuestras propias vidas cuando las reinterpretamos, cuando disfrutamos de la perspectiva que da el tiempo sobre lo ya sucedido y sobre las consecuencias futuras de las acciones y de las situaciones. Consecuencias que en tiempos, Faustos ingenuos nosotros todos, desconocíamos.  Ahora sabemos algo más, y así es como la vida, retroactivamente, se va convirtiendo en teatro.  Lo que sucedió deja de tener un sentido literal, y pasa a adquirir un sentido teatral.

Lo que sucedió, y (por analogía, por consecuencia) también lo que está sucediendo, pues sabemos que un día será lo que sucedió.  La teatralidad del presente es menos intensa, pero no por ello menos real que la del pasado que un día este presente será.


 
 
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El eco del artefacto