Mostrando entradas con la etiqueta Siglo XVII. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Siglo XVII. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de noviembre de 2025

Cleopatra según como se mire

 Retropost, 2005:

Cleopatra según como se mire

Desenterrando mis notas de cuando era joven e inexperto, me releo (y traduzco aquí) una de las primeras cosas que escribí sobre Shakespeare, sin tener la menor idea de que en el futuro me dedicaría a enseñar Shakespeare en la universidad. Va sobre Antonio y Cleopatra, una obra que muestra entre otras cosas que personas mayores y muy expertas a veces también son capaces de comportarse como jóvenes inexpertos y llevarse una sorpresa:

Esperaba que esta obra fuese, ante todo, una tragedia de amor, pero me encontré en lugar de eso un drama histórico. Hay demasiado Pompeyo (junior), Octavio y Lépido, y demasiada poca Cleopatra. Shakespeare pensó este drama como una continuación de Julio César. Aquella obra terminaba con la derrota final de los asesinos de César a manos de los triumviros Octavio, Antonio y Lépido. En Antonio y Cleopatra contemplamos el enfrentamiento gradual entre Antonio y Octavio; sólo uno de los dos puede emerger de él ostentando el poder absoluto, y será Octavio. Es interesante comparar el final de ambas obras: en Julio César, las palabras se refieren a Bruto, en Antonio y Cleopatra a Cleopatra:

De modo adecuado a su virtud tratémosle,
con todo respeto y ritos fúnebres.
En mi tienda sus restos reposarán esta noche,
Como los de un gran soldado, honorablemente dispuestos.
Sonad, pues, el final de la batalla, y vámonos,
A despedirnos de las glorias de este día feliz. (Julio César, V,iv)

Será enterrada al lado de su Antonio (...)
ha sido la historia de ellos
no menos triste que grande fue la gloria de él,
que les llevó a ser lamentados. Nuestro ejército,
con desfile solemne, acompañará este funeral. (Antonio y Cleopatra, V, ii)

En ambos casos es Octavio quien habla. Las dos obras pueden verse como el trayecto inevitable hacia la concentración del poder en las manos de una sola persona, y los efectos que un destino tal tiene en las pesonas que en él se ven atrapadas (César, Antonio, Octavio) o en las que intentan evitarlo (Bruto, Casio, Casca). Bruto quería a César, pero sin embargo lo mató, intentando oponerse al curso de la Historia. Antonio y Octavio eran amigos, pero era inevitable que uno de ellos matase al otro. En palabras de Agripa,

Y es extraño,
que la Naturaleza nos obligue a lamentar
Aquellas acciones en las que más hemos perseverado. (Antonio y Cleopatra V,i)

Y así la Historia. Pero, claro, el interés principal de la obra está en Antonio y en Cleopatra, igual que en Julio César estaba en la tragedia de Bruto, y no en los acontecimientos históricos. Acusan a Antonio de ser un juguete en manos de Cleopatra: para los otros romanos es "el adúltero Antonio", que "se ha vuelto el fuelle y abanico / que refresca la lujuria de una gitana" (Antonio y Cleopatra, I,i). Pero Cleopatra ve (o al menos hace que Antonio vea) las cosas de una manera muy diferente:

La eternidad estaba en nuestros labios y nuestros ojos,
El éxtasis de gozo en nuestras frentes vueltas una a otra, y no había parte de nosotros tan pobre
Que no fuese de la raza del cielo.
(Antonio y Cleopatra, I,iii)

Y Shakespeare dibuja a Cleopatra de modo tal que ambas versiones de los hechos podrían ser ciertas; de hecho, ambas lo son, porque el valor que tienen los hechos para nosotros está en nuestras interpretaciones de ellos. Cleopatra traiciona a Antonio y a veces lo manipula ("Si lo encontráis triste, / decid que estoy bailando; si de buen humor, comunicadle / que he caído enferma de repente" – I,iii), pero no se burla de él; es sólo que no puede evitar ser así. A veces Shakespeare parece burlarse de las limitaciones del punto de vista subjetivo de los seres humanos. Por ejemplo, en la última escena, Cleopatra está preparando su suicidio y, por tanto, está de un humor trágico. Pero la persona que le trae los áspides que han de morderle es un payaso, y el humor de él está completamente desacompasado con el de Cleopatra: ella intenta despacharlo rápidamente para volver a sus "ansias inmortales". El problema es que el lector o espectador también comparte el humor de Cleopatra, y el payaso casi estropea toda la tragedia.


Hasta aquí lo que escribía en ¿1981? – Ya había leído Julio César unos años antes; tenía en el instituto un profesor de inglés muy entusiasta que nos hizo leer en el original a Swift, Jane Austen, Goldsmith... y hasta Shakespeare. Me costó lo mío, pero me fue muy bien. En mis colegas, me temo, el efecto fue contraproducente. Todo según se mire.

 


2 comentarios

José Angel -

Verdad, Magda; se aprende, aunque a veces también olvidamos todo lo aprendido. Y también verdad que es una suerte poder enseñar a Shakespeare; pero creo que no va a durar mucho por la reforma/recorte de los estudios de Humanidades. Ah, y gracias por la nota sobre Eduardo III. ¡Antonio Ballesteros es imparable!

Magda -

Que interesante. Regresar hacia atrás a través de lo que escribimos nos muestra muchas cosas, aprendemos de nosotros mismos ¿verdad?

Enseñar a Shakespeare debe de ser precioso, me encantaría tomar el curso contigo :)

Por cierto, mira esta nota que acabo de leer ayer:

http://www.revistasculturales.com/articulosLeer.php?cod=389

Un beso para ti.

 

 

martes, 10 de junio de 2025

Frank Harris, El Hombre Shakespeare

 Retropost, 2005:

Frank Harris, El Hombre Shakespeare

(Frank Harris, El hombre Shakespeare y su vida trágica. Barcelona: Vitae Ediciones, 2004).

Acabo de leer en traducción española este libro que se escribió hace unos cien años, y que es un buen ejemplo del estilo decimonónico de crítica biográfico-impresionista con la que acabarían los críticos estéticos, los New Critics, los estructuralistas y los desconstructivistas y que vuelve a conectar en cierto modo con los intereses actuales de críticos culturales, feministas y nuevos historicistas. No es casual que Harris sea uno de los autores citados por Greenblatt en su reciente biografía de Shakespeare (en concreto cuando interpreta el epitafio de Shakespeare como una manera de evitar que la Sra. Shakespeare fuera enterrada con él). El planteamiento de ambos libros es el básico en la crítica de base biográfica: relacionar aspectos de la obra con episodios de la vida real o emocional del autor, una dimensión básica de la crítica a la que ha sido en general ciega la teoría literaria del siglo XX. A veces Harris salta a conclusiones precipitadas, o presenta como hechos lo que sólo son probabilidades, o incluso especulaciones, o incluso improbabilidades (como su identificación de la Dark Lady con Mary Fitton). Y no es extraño en ese sentido que este libro haya sido abominado por muchos. Pero tiene muchos lados positivos: así la ausencia de reverencia hacia Shakespeare, a quien Harris contempla "on this side Idolatry", y realmente lejos de la línea divisoria, sin que eso le impida apreciar lo que de grande hay en el autor. Como Samuel Johnson, no teme denunciar lo que le parece bobería, o ridiculez, o mediocridad encumbrada, que también hay mucho de eso en Shakespeare, "the man". También señala con bastante acierto algunas limitaciones de la percepción o el pensamiento de Shakespeare, limitaciones que escapan a la percepción de quien concibe a Shakespeare sin límites visibles (Harold Bloom, por ejemplo, y su por otra parte excelente Shakespeare: The Invention of the Human). Un ejemplo: el snobismo o apego de Shakespeare a las clases altas le cegaba parcialmente a ciertas realidades de su tiempo.

"Veamos un ejemplo de lo que perdió con ello. Aunque vivió en una época de fanatismo, nunca creó un personaje fanático o reformador, nunca concibió a un hombre que nadase contra la corriente de su época. No tenía más que una idea vaga de los pocos espíritus de cada época que habían señalado a la humanidad ideales nuevos y más altos; no podía comprender a Cristo ni a Mahoma, y parece que se interesó muy poco por Juana de Arco, el ser más noble que se puso al alcance de su arte . . . . Hasta el fanático inglés pasó para él desapercibido; su Jack Cade, como ya hemos advertido, es una mala caricatura; ningún Cade induce a sus compañeros a salvarse apelando a sus mejores cualidades, a su sentido de la justicia o de lo que ellos toman por justicia. El Cade que desea embaucar a los hombres en provecho de sus groseras ambiciones puede conseguir el apoyo de unos pocos incautos, pero no millares de fervientes partidarios. Shakespeare nunca comprendió estas verdades elementales. Sin embargo, ¡cuánto más grande habría sido si las hubiese comprendido, si hubiese estudiado con cariño aunque no hubiese sido más que un solo puritano y lo hubiese retratado con simpatía! Pues el fanático es uno de los goznes sobre los que gira la puerta del mundo moderno." (p.398).


Bueno, lo de que "no se interesó" por Juana de Arco, pasémoslo como eufemismo, porque en Enrique VI presenta de ella un retrato sexista, machista, patriotero, falso y deshonesto. Cuando Harris habla de "fanáticos" hay que entender "fanáticos opuestos al orden establecido", no "fanáticos del orden establecido", a los que sí retrató Shakespeare bien, y con quienes se encontraba mas a gusto (on this side idolatry).

Así pues, un libro para leer por supuesto "on this side Idolatry", para confrontar opiniones, pero aviso, un libro que va subiendo de nivel a medida que avanza hacia su conclusión. La traducción, ya publicada en Argentina en 1947, está bastante bien, menos cuando incluye pésimas citas de otras traducciones de las obra de Shakespeare. Numerosísimos errores de tipografía, eso sí, y también con otros fallos, por supuesto (así, el traductor parecía creer que "Dryasdust", el arquetípico crítico muermo invocado por Harris, y por Walter Scott antes de él, es un personaje con existencia real). Pero vaya, si es que lo es — ¡con muchas existencias reales! Harris no es uno de esos clones, desde luego.

 

El Shakespeare de Victor Hugo  

jueves, 28 de noviembre de 2024

Twelfth Night

 

Twelfth Night
from the Oxford Companion to English Literature, ed. Margaret Drabble:

Twelfth Night, or What You Will, a comedy by *Shakespeare probably written 1601. John *Manningham saw a performance of it in the Middle Temple in February 1602; it was frist printed in the *Folio of 1623. Shakespeare's immediate source for the main plot was 'The History of Apolonius and Silla' in Barnabe *Rich's Riche His Farewell to Militarie Profession (1581). This is derived from Belleforest's version, which by way of *Bandello can be traced back to a Sienese comedy Gl'Ingannati (The Deceived), written and performed 1531.
 
Sebastian and Viola, twin brother and sister and closely resembling one another, are separated in a shipwreck off the coast of Illyria. Viola, brought to shore in a boat, disguises herself a youth, Cesario, and takes service as page with Duke Orsino, who is in love with the lady Olivia. She rejects the duke's suit and will not meet him. Orsino makes a confidant of Cesario and sends her to press his suit on Olivia, much to the distress of Cesario, who has fallen in love with Orsino. Olivia in turn falls in love with Cesario. Sebastian and Antonio, captain of the ship that had rescued Sebastian, now arrive in Illyria. Cesario, challenged to a duel by Sir Andrew Aguecheek, a rejected suitor of Olivia, is rescued from her predicament by Antonio, who takes her for Sebastian. Antonio, being arrested at that moment for an old offence, claims from Cesario a purse that he had entrusted to Sebastian, is denied it, and hauled off to prison. Olivia coming upon the true Sebastian, takes him for Cesario, invites him to her house, and marries him out of hand. Orsino comes to visit Olivia. Antonio, brought before him, claims Cesario as the youth he has rescued from the sea; while Olivia claims Cesario as her husband. The duke, deeply wounded, is bidding farewell to Olivia and the 'dissembling cub' Cesario, when the arrival of the true Sebastian clears up the confusion. The duke, having lost Olivia, and becoming conscious of the love that Viola has betrayed, turns his affection to her, and they are married.
Much of the play's comedy comes from the sub-plot dealing with the members of Olivia's household: Sir Toby Belch, her uncle, Sir Andrew Aguecheek, his friend, Malvolio, her pompous steward, Maria, her waiting-gentlewoman, and her clown Feste. Exasperated by Malvolio's officiousness, the other members of the house make him believe that Olivia is in love with him and that he must return her affection. In courting her he behaves so outrageously that he is imprisoned as a madman. Olivia has him released and the joke against him is explained, but he is not amused by it, threatening, 'I'll be reveng'd on the whole pack of you.'
The play's gentle melancholy and lyrical atmosphere is captured in two of Feste's beautiful songs, 'Come away, come away, death' and 'When that I was and a little tiny boy, / With hey, ho, the wind and the rain'.



Twelfth Night (1996 film version, dir. Trevor Nunn): 






 

 

Twelfth Night, dir. Kenneth Branagh:


 



domingo, 17 de noviembre de 2024

Aphra Behn

 

From The Oxford Companion to English Literature, ed. Margaret Drabble:


BEHN, Mrs Afra or Aphra, probably née Johnson (1650-89). She was born in Kent and visited Surinam, then a British colony, in 1663 with members of her family. On her return to England the following year she married Behn, a city merchant probably of Dutch descent, who died within two years. She was employed  in 1666 by Charles II as a spy in Antwerp in the Dutch war. Her first play, The Forced Marriage (1670), was followed by some 14 others, including her most popular, The Rover (in two parts, 1677-81), dealing with the adventures in Naples and Madrid of a band of English Cavaliers during the exile of Charles II; its hero, the libertine Willmore, was said to be based on *Rochester, though another model may have been her lover, John Hoyle, lawyer and son of the regicide Thomas Hoyle. The City Heiress (1682) is a characteristic satiric comedy of London life and, like Otway's *Venice Preserv'd, contains a caricature of *Shaftesbury. The Lucky Chance (1686) explores one of her favourite themes, the ill consequences of arranged and ill matched marriages. Her friends included *Buckingham, *Etherege, *Dryden and *Otway, and she was a staunch defender of the Stuart cause. She also wrote poems and novels and edited a Miscellany (1685). Her best-remembered work is *Oroonoko, or The History of the Royal Slave, based on her visit to Surinam. Perhaps the earliest English philosophical novel, it deplores the slave trade and Christian hypocrisy, holding up for admiration the nobility and honour of its African hero. Despite her success she had even in her time to contend with accusations of plagiarism and lewdness, attracted in her view by her sex, and as late as 1905, in an edition of her novels, Ernest Baker described her work as 'false, lurid and depraved'. V. Woolf in *A Room of One's Own (1928) acclaims her as the first English woman to earn her living byh writing, 'with all the plebeian virtues of humour, vitality and courage', and comments that she was buried 'scandalously but rather appropriately' in Westminster Abbey. See M. *Duffy, The Passionate Shepherdess (1977). (See RESTORATION.)



Oroonoko, or The History of the Royal Slave, a novel by Afra Behn, published c.1688, adapted for the stage by *Southerne,  1695.

Oroonoko, grandson and heir of an African king, loves and wins Imoinda, daughter of the king's general. The king, who also loves her, is enraged and orders her to be sold as a slave. Oroonoko himself is trapped by the captain of an English slave-trading ship and carried off to Surinam, then an English colony, where he is reunited with Imoinda and renamed Caesar by his owners. He rouses his fellow slaves to revolt, is deceived into surrender by deputy governor Byam (a historical figure), and brutally whipped. Oroonoko, determined on revenge but not hoping for victory, kills Imoinda, who dies willingly. He is discovered by her dead body and cruelly executed.

The novel is remarkable as an early protest against the slave trade, and as a description of primitive people in 'the first state of innocence, before men knew how to sin': the author comments on the superior simplicity and morality of both African slaves and the indigenous Indians, whose Christian oppressors are shown as treacherous and hypocritical. Afra Behn's memories of her own visit to Surinam in 1663 provide a vivid background, and much of the story is narrated as by a personal witness. Southerne's tragedy follows the broad lines in the novel, but the deputy governor's passion for Imoinda is made a chief motif of action, Imoinda herself is presented as the daughter of a white European, and Oroonoko dies by his own hand, alterations which decrease the violence of the story and increase its intended pathos.


Abdelazer

 Henry Purcell's incidental music for Aphra Behn's play Abdelazer, or The Moor's Revenge:







—oOo—

jueves, 14 de noviembre de 2024

Henry Lawes' Songs for Milton's Masque COMUS

Purcell and Dryden - King Arthur

 
King Arthur or The British Worthy.
Dramatic opera. Libretto by John Dryden. Music by Henry Purcell. Premiere at the Queen's Theatre, Dorset Garden, 1691. Libretto in Dryden, Dramatic Works. Ed. Montague Summers.



_____ King Arthur. Music by Henry Purcell. Le Concert Spirituel (2009). YouTube (Le Concert Spirituel)
         2014
 

—oOo—


viernes, 1 de noviembre de 2024

The Mysterious Mr. Webster

 Un documental de la BBC sobre John Webster:



—y audiolibros de sus dos principales dramas, The White Devil  y The Duchess of Malfi.


The Mysterious Mr Webster. Prod. and dir. Rachel Jardine. Presented and written by James Shapiro.  Cast: Ben Addis. Ed. Stuart Davies. Exec. Prod. Michael Poole. Bristol: BBC Arts Production, 2014. Online at YouTube (Culture Vulture Rises) 4 Sept. 2023.*

         https://youtu.be/-fZ6_TTNxfk

         2024

—oOo—

martes, 29 de octubre de 2024

Revenge Tragedy

 Retropost, 2014:

From The Oxford Companion to English Literature:



revenge tragedy, a dramatic genre that flourished in the late Elizabethan and Jacobean period, sometimes known as 'the tragedy of blood'. Kyd's *The Spanish Tragedy (c. 1587), a much-quoted prototype, helped to establish a demand for this popular form; later examples are Marlowe's *The Jew of Malta, Shakespeare's *Titus Andronicus, *The Revenger's Tragedy, and, most notably, *Hamlet; there are also strong revenge elements in *Webster. Common ingredients include the hero's quest for vengeance, often at the prompting of the ghost of a murdered kinsman or loved one; scenes of real or feigned insanity; a play-within-a-play; scenes in graveyards, severed limbs, scenes of carnage and mutilation, etc. Many of these items were inherited from Senecan drama, with the difference that in revenge tragedy violence was not reported but took place on stage: as Vendice in The Revenger's Tragedy rather baldly puts it, while in the process of slowly murdering the duke, 'when the bad bleeds, then is the tragedy good.' The revenge code also produced counter-attacks, as in *The Atheist's Tragedy, in Chapman's *The Revenge of Bussy d'Ambois, and again in Hamlet, in which the heroes refuse or hesitate to follow the convention.

The Revenge of Bussy d'Ambois, a tragedy by G. *Chapman, written 1610/11, printed 1613, a sequel to *Bussy D'Ambois.
     Clermont D'Ambois, brother of Bussy, described by his close friend the duc de Guise as the ideal 'Senecal [i.e. stoical] man', gentle, noble, generous, and 'fix'd in himself', is urged by his brother's ghost to avenge his murder, but will only do so by the honourable method of a duel. He sends a challenge to Muntsurry, who reads it; urged again by the ghost, he introduces himself to Montsurry's house, forces him to fight, and kills him. He then learns of the assassination of the Guise, and, refusing to live amid 'all the horrors of the vicious time' as 'the slave of power', he kills himself. The hero's reluctance to exact revenge recalls certain aspects of *Hamlet (See also REVENGE TRAGEDY.)

The Revenger's Tragedy, a tragedy published anonymously in 1607, and from 1656 ascribed to *Tourneur; its authorship has been disputed since 1891, with some scholars defending the traditional attribution and others championing the rival claims of *Middleton and others.
     The central character is Vendice (or Vindice), intent on revenging the death of his mistress, poisoned by the lecherous old duke. The court is a centre of vice and intrigue; the duchess's youngest son is convicted of rape, she herself seduces Spurio, the duke's bastard, and her two older sons, the duke's stepsons, plot against each other and against Lussurioso, the duke's heir. Vendice, disguised as Plato, appears to attempt to procure his own sister Castiza for Lussurioso; she resists, but their mother Gratiana temporarily succumbs to his bribes and agrees to play the bawd. Vendice murders the duke by tricking him into kissing the poisoned skull of his mistress, and most of the remaining characters kill one another or are killed in a final masque of revengers and murderers; Vendice, who survives the bloodbath, owns up to the murder of the duke, and is promptly condemned to death with his brother and accomplice Hippolite by the duke's successor, old Antonio. He is led off to execution, content to 'die after a nest of dukes'. The play is marked by a tragic intensity of feeling, a powerfully satiric wit, and passages of great poetic richness, all combined, for example, in Vendice's address to 'the bony lady', his dead mistress: 'Does the silkworm expend her yellow labours / For thee?' (III. v. 71 ff.) (See also REVENGE TRAGEDY.)

The Duke of Milan, a tragedy by *Massinger, printed 1623, one of his earliest independent plays and a popular one. It is based on the story of Herod and Mariamne as told by Josephus.
     Lodovico Sforza, duke of Milan, has, in the war between the Emperor Charles and the King of France, allied himself with the latter. On their defeat, he goes to surrender himself to Charles, but, fearing for his life, leaves a written instruction with his wicked favourite Francisco to put his beloved wife Marcella to death if he himself is killed. Francisco, seeking to corrupt Marcella in revenge for the dishonoring of his own sister Eugenia by Sforza, reveals the existence of the warrant to her, but fails to move her chastity and only incenses her against the duke, so that on his return after a reconciliation with Charles she receives him coldly. This, coupled with accusations from various quarters of his wife's intmacy with Francisco, makes the duke suspicious of her. Francisco now tells Sforza that Marcella made amorous advances to him, which so inflames the duke with anger that he stabs her to death; dying, she reveals the truth, leaving her husband distracted with remorse. Francisco flees, then returns to court diguised as a Jewish doctor and undertakes to restore Marcella to life. He is discovered and tortured, but not before he succeeds in poisoning the duke.



The Tragic Law


—oOo—

lunes, 28 de octubre de 2024

10. God and Mammon: The Wealth of Literary Memory

 

Del curso sobre Milton de John Rodgers, en la universidad de Yale:

 

 


Samson Agonistes

 

Samson Agonistes

 Retropost, 2014:

From The Oxford Companion to English Literature, ed. Margaret Drabble:


Samson Agonistes, a tragedy by *Milton, published 1671, in the same volume as *Paradise Regained. Its composition was traditionally assigned to 1666-70, but W. R. Parker in his biography (1968) argues that it was written much earlier, possibly as early as 1647. A closet drama never intended for the stage, it is modelled on Greek tragedy, and has been frequently compared to Prometheus Bound by *Aeschylus or Oedipus at Colonus by *Sophocles: other critics have claimed that its spirit is more Hebraic (or indeed Christian) than Hellenic. Proedominantly in blank verse, it also contains passages of great metrical freedom and originality, and some rhyme. Samson Agonistes (i.e. Samson the Wrestler, or Champion) deasl with the last phase of the life of the Samson of the Book of Judges when he is a prisoner of the Philistines and blind, a phase which many have compared to the assumed circumstances of the blind poet himself, after the collapse of the Commonwealth and his political hopes.

Samson, in prison at Gaza, is visited by friends of his tribe (the chorus) who comfort him; then by his old father Manoa, who holds out hopes of securing his release; then by his wife *Dalila, who seeks pardon and reconciliation, but by being repudiated shows herself 'a manifest Serpent'; then by Harapha, a strong man of Gath, who taunts Samson. He is finally summoned to provide amusement by feats of strength for the Philistines, who are celebrating a feast to *Dagon. He goes, and presently a messenger brings news of his final feat of strength in which he pulled down the pillars of the place where the assembly was gathered, destroying himself as well as the entire throng. The tragedy, which has many passages questioning divine providence ('Just or unjust, alike seem miserable'), ends with the chorus's conclusion that despite human doubts, all is for the best in the 'unsearchable dispose/ Of highest wisdom': its last words, 'calm of mind all passion spent', strike a note of Aristotelian *catharsis, and the whole piece conforms to the *neo-classical doctrine of unities.


martes, 22 de octubre de 2024

Ackroyd's Shakespeare

Ackroyd's Shakespeare: https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/Ackroyd'sS.pdf

— reseña y comentario del libro de Peter Ackroyd sobre Shakespeare (Shakespeare: The Biography, Londres: Chatto & Windus, 2005).



 

_____

 Retropost, 4 Feb. 2006:


Tras la excelente biografía de Stephen Greenblatt, Will in the World, aparece Shakespeare: The Biography, de Peter Ackroyd, y nos ofrece un Shakespeare con muchos puntos en común con el de Greenblatt, pero menos genial: un hombre casi al margen de su obra, un personaje práctico, sin ningún idealismo ni generosidad, un negociante y un prosaico trabajador de las letras, o más bien del teatro. Si bien Ackroyd nos recuerda una vez y otra los puntos inciertos de la biografía y persona de Shakespeare, muchas veces se aventura en conjeturas, hilando los datos con hipótesis, y nos ofrece así en las distintas secciones de su libro una carrera que, si bien es plausible, también es un tanto atípica entre los biógrafos de Shakespeare, por la asociación que postula de éste con tantas compañías teatrales.

Así, tenemos como fases de la vida de Shakespeare las siguientes: Stratford-upon-Avon - The Queen's Men - Lord Strange's Men - The Earl of Pembroke's Men - The Lord Chamberlain's Men - New Place - The Globe - The King's Men - Blackfriars. Se observará una ligera descompensación, más peso dado a los primeros años, y es que Ackroyd coloca mucho énfasis en la ambientación local (especialidad de Ackroyd—o una de ellas): "the sense of place that binds and determines the nature of those who grow up on a certain spot of ground" (8). Así, Shakespeare, aunque trabajase en la ciudad, venía del campo, de Stratford: "It remained the centre of his being" (44). Bonito, por ejemplo cómo analiza Ackroyd la etimología de "Stratford-upon-Avon", en la que convergen los idiomas céltico, inglés y latín, o cómo observa que en el arco número 18 del puente de Stratford se sigue haciendo un remolino que aparece en una imagen de The Rape of Lucrece. Impactante la descripción de la comunidad criptocatólica de Stratford (porque el Shakespeare de Ackroyd, si bíen descreído, tiene sus raíces en la "vieja fe"). Contactos familiares, disciplina paternalista y férrea en la sociedad, agudo sentido de la comunidad, de la vergüenza y de la observación mutua, con nula intimidad, en el ambiente social temprano de Shakespeare; no hay vida "privada": algo tanto más notable al ser Shakespeare uno de los poetas que han desarrollado el sentido de la interioridad y la subjetividad (16). Y allí en Stratford, Shakespeare era un burgués, no un humilde campesino, y buscaba los provechos del burgués sin ningún sentimentalismo y con alto sentido del negocio. La ruptura oficial con la "vieja fe" católica y la diferencia entre el campo y la ciudad también acentúan el sentido de transición social y de crisis de valores tan prominente en sus obras, "time out of joint"....

Magnífico el repaso de Ackroyd a los círculos familiares y vecinales de Shakespeare, chapeau. Es curioso el sentido chistoso u obsceno del nombre de Shakespeare (20)—creo que Shakespeare hace alusión a él en el soneto 151, cuando dice a su dama que su carne "rising at thy name doth point out thee"... No se corta Ackroyd de usar las abundantes leyendas imposibles de comprobar sobre Shakespeare; después de todo, es lo que tenemos, y una frase del tipo "suele haber parte de razón tras una leyenda" reaparece numerosas veces en el libro (p. ej. sobre el grano de verdad de las tradiciones teatrales, 235). Incluso la leyenda de Shakespeare como cazador furtivo la lleva Ackroyd hasta especulaciones un tanto remotas de su base, según admite (75). En menor proporción que el libro de Greenblatt, Ackroyd utiliza la obra para hacer lecturas biográficas de ella. Sólo en menor proporción porque Ackroyd elige centrarse menos en la obra a todos los efectos. El biógrafo no tiene otra cosa que hacer con las obras que sea de su incumbencia, y tanto Greenblatt como Ackroyd lo hacen maravillosamente (patéticas y ciegas parecen, en comparación, las objeciones de los críticos que quieren ignorar la conexión entre el autor y la obra). Así pues, vemos que ningún dramaturgo isabelino utiliza tantas alusiones domésticas como Shakespeare, o que en Hamlet se presupone una doctrina católica del purgatorio, algo a relacionar con el hecho de que la madre y la hija de Shakespeare fueran católicas...

Leía mucho Shakespeare, y su educación era latinizante y retórica: ya estaba entrenado desde la escuela para argumentar, teatralmente, un lado u otro de una cuestión, y a dar importancia central a la elocuencia. Shakespeare era una mente vivaz, práctica, rápida. "Prefiere los principios de los libros o de las Escrituras, a sus conclusiones" (54). Siendo un muchacho privilegiado en el pueblo, supuso para él una crisis la pérdida de prominencia o crisis financiera o problemas religiosos de su padre, antiguo alcalde, aunque Greenblatt ponía en esto más énfasis que Ackroyd. En cualquier caso, "If the nominal head of the family has failed, it becomes quite natural to create an idealised patriarchy or an idealised relationship between father and son" (Ackroyd 69) - Shakespeare también extrajo de aquí probablemente la determinación de no fracasar, de no buscarse problemas por cuestiones de religión, y de atrincherarse financieramente, sin compromisos con ningún tipo de idealismos. Por cierto, que por debajo de las alabanzas superficiales a su señora la reina (en El sueño de una noche de verano) se trasluce en la obra de Shakespeare una hostilidad hacia Isabel, la destripadora de curas y decapitadora de católicos. Así cuando bautiza con el nombre de Somerville (uno así llamado quiso asesinar a la reina) a un paisano ficticio suyo, en Henry VI. El teatro sirvió en cierto modo de sustituto a los elaborados rituales católicos (supongo que empezando por el teatro católico); "It fulfilled the audience's appetite for significant action and iconic form" . . . "Shakespearian tragedy, in particular, has some deep affinity with the experience of Catholic worship and the sacrifice of the Mass" (367). Elementos de ideología católica hay reconocibles en Shakespeare: así la distinción entre el hombre falible y la función sagrada del rey...; también contempla Shakespeare con escepticismo las escenas de juramentos públicos (algo de esperar en quien procede de una familia de criptocatólicos). Sus frailes en Romeo and Juliet y Much Ado aconsejan mentir como mal menor para alcanzar un bien mayor. King Lear o Pericles eran obras favoritas en círculos católicos, por su calidad un tanto hagiográfica. Pero poco más le permite a Shakespeare su prudencia (o su posible descreimiento...). Ya es bastante alarmante haberse visto mezclado indirectamente en la conspiración de Essex.

Fuesen lo que fuesen sus creencias particulares, poco dogmáticas sin duda, o sus lazos sociales y familiares con la vieja religión, Shakespeare debió ser "oficialmente" un anglicano conformista, si no no hubiera podido ser padrino de sus ahijados. (Nótese en un curioso parlamento de Love's Labour's Lost, sin embargo, su escepticismo hacia la figura de los padrinos). Ackroyd (que es católico, y ha escrito abundantemente sobre la Inglaterra católica) duda sobre la religiosidad de Shakespeare, aunque se inclina por creer que, criado en una familia criptocatólica, conservó simpatía hacia esa fe, si bien optando por conformarse superficialmente al anglicanismo, como tantos contemporáneos. No hay pruebas concluyentes de que Shakespeare fuese católico practicante.

So there is only evidence by default. He seems to have avoided attending Anglican worship. There is no record for him in the token books (to prove that he had received holy communion), or vestry minute books of Southwark; he may have moved in with the Mountjoys since, as a member of a Huguenot household, he was not bound to attend the Anglican service. But, on the other hand, there is also no reference to him in any of the prolific records of Catholic recusants. he made no protest and incurred no fine. Once more he becomes invisible.That invisibility, or ambiguity, is reflected in his work itself. Despite the myriad allusions to the old faith, Shakespeare in no sense declares himself. In the tragedies, for example, the religious imperatives of piety and consolation are withheld; these are worlds with no god. (...) The church bells did not summon him to worship. They reminded him of decay and time past. Just as he was a man without opinions, so he was a man without beliefs. He subdued his nature to whatever in the drama confronted him. He was, in that sense, above faith (473-74).
Seis de sus conocidos murieron por su asociación al catolicismo... razón más que suficiente para ser prudente. Y sin embargo ahí está la discreta conexión social con círculos católicos. Hasta la casa que Shakespeare compraría en Londres en 1613 al lado de Blackfriars tenía (como indica el nombre) conexiones con el catolicismo, y con el criptocatolicismo. Y en lo tocante a los primeros años de su carrera teatral, apuesta fuerte Ackroyd por la conexión "Lancashire" de William "Shakeshafte", y a través de ella por la conexión con Ferdinando Stanley, Lord Strange. (Que tenía compañía dramática propia, en la que pudo quizá iniciarse Shakespeare). La familia Stanley es bien tratada en las obras históricas, quizá como homenaje a un mecenas (151). Aún en 1611, un tal "Wilhelmi" devuelve a la biblioteca de la viuda de Lord Strange un ejemplar de Plutarco que le habían prestado... Lord Strange, quizá asesinado a consecuencia de las conspiraciones en torno al trono de Elizabeth, era parte prominente del círculo criptocatólico. Es también curiosa, e intrigante, la anécdota de la muerte de Katherine Hamlett en el río Avon, por las fechas en que Shakespeare "viaja" al norte; aunque la conexión con Shakespeare podría ser tanto inexistente como muy profunda. En cualquier caso, tras su hipotético paso por el norte, Shakespeare vuelve a Stratford, donde se casa en un matrimonio de conveniencia, según Ackroyd. Aquí va éste a contrapelo de las interpretaciones usuales: no tiene nada Ackroyd contra Anne Hathaway, y coge siempre la interpretación que menos quema sobre la distancia entre Shakespeare y su esposa: ni siquiera le parece ofensivo al biógrafo lo de que a Anne le legase únicamente su "segunda mejor cama" después de haber pensado inicialmente no legarle nada. Separación sexual sí hubo de hecho: ­­ ¿"quizá el nacimiento de Hamnet y Judith le causó algún tipo de daño" a Anne? (100). Y el matrimonio no pudo ser completamente feliz, o no se hubiesen separado. En cualquier caso, el Shakespeare de Ackroyd es en su vida privada un businessman que no tiene tiempo para rencores ni rencillas; simplemente actúa como cualquier otro parroquiano en cuanto puede permitírselo. Tampoco quiere especular Ackroyd con "Anna Whateley de Temple Grafton" con quien supuestamente se iba a casar un bígamo Shakespeare... es sencillamente Anne Hathaway.

Y durante un tiempo fue Shakespeare posiblemente un humilde pasantillo antes de dedicarse al teatro; de ahí la obsesión con términos y documentos legales en su lenguaje. Se unió quizá a los Sirvientes de la Reina hacia 1587, cuando visitaron Stratford, y así viajó a Londres. Por cierto, de Stratford a Londres en jet (o sea, en caballo) había más distancia que hoy en día de Stratford a New London, Connecticut: dos días...
Londres: un hervidero de gente (un tercio de la población de Zaragoza hoy...), mescolanza social, peste, insalubridad y alta tasa de mortalidad: "The expectation of a relatively short life must have affected the conduct and attitude of many Londoners. They were consigned to a short burst of existence with the evidence of disease and mortality all around them. Their experience was all the more vital and intense. This is the proper context for the growth of drama" (111). Era el lugar donde poder a la vez mantener lazos en secreto y desprenderse de otros no deseados, el lugar de la ambición y el ascenso social... el teatro del mundo, el lugar idóneo para Shakespeare (112). Es el nodo de la modernidad, donde suceden las experiencias que jamás han tenido lugar antes. Y es un sitio intrínsecamente teatral: "More and more significantly the city itself became a form of theatre. London was a forcing house for dramatic improvisation and theatrical performance. It encompassed the ritual recantation of the traitor at the scaffold and the parade of the merchants at the Royal Exchange. It was the world of Shakespeare" (114). El teatro es "heightened life", pero es intensificación de una vida que ya es teatral de por sí. (Hay aquí, claro, en especial en un teatro tan metadramático como el de Shakespeare, un potente fenómeno de realimentación entre realidad y representación). Los encuentros casuales, el comportamiento de las masas... Y el igualitarismo potencial de todos los actores bajo su disfraz. Otras tantas experiencias de la ciudad que alimentan el teatro de Shakespeare. Ackroyd, el novelista de la sedimentación histórica de Londres, es especialmente bueno siguiendo a Shakespeare por sus barrios y alojamientos y movimientos por la ciudad. Un lugar muy insalubre, por cierto, el Londres de Ackroyd.

Socialmente, el Bardo es el apologista del poder real; desprecia a los artesanos incultos, y es enemigo de los movimientos del populacho (así, se sale de sus fuentes para vilificar al rebelde Jack Cade). Observa Ackroyd también a Shakespeare el observador del lenguaje no verbal, al irónico, al que no aguanta la solemnidad y no puede resistirse a mofarse de ella. Un personaje quizá prudente en su comportamiento social, pero posiblemente agudo y punzante en privado. Y a ello se mezclaba su capacidad de proyección: "he had a sympathy so fine that no belief could injure it" (124). En cuestiones de dinero, iba muy a lo suyo y sin ningún idealismo ni sentimentalismo. Trabajador y ahorrador como la hormiga que desprecia Robert Greene; también buen negociante. Y posiblemente con conflictos interiores (proyectados a su drama), con tendencia a la melancolía y al asco de sí mismo. Una combinación compleja, claro: como de todo hay en Shakespeare, de algún sitio tiene que venir. Pero Shakespeare está a la vanguardia de la consciencia humana en algunos sentidos. "If human will rather than providence was the source of significant event, then drama had found a new subject. It could be said that Shakespeare was present at the invention of human motive and human purpose in English history" (181). El teatro ayuda así a concebir la historia como resultado de las acciones humanas.

Shakespeare reelabora las convenciones para expresar su visión personal, y eso le lleva a reinventar los senderos de la consciencia humana (196). Hasta en la variabilidad de su nombre (Shakspeare, Shaxberd) ve Ackroyd una indicación de la fluidez de este personaje, cuya presencia en el mundo no estaba plenamente determinada. En dos documentos, "signed within hours or even minutes of each other, he signs his name in two completely different ways" (200). De hecho, otra cuestión peculiar en la sensibilidad de Shakespeare es la alienación de sí: "Self-estrangement has become so obvious a topic of Shakespearean commentary that it is often forgotten that it is peculiar to, and symptomatic of, his genius" (193). Es la experiencia íntima del actor, y quizá más del dramaturgo-actor, que es por otra parte quien está en situación de dramatizarla explícitamente.

"There is a phrase in the 121st sonnet, the words of which echo through his plays, 'I am that I am'. It is of course a repetition of God's words to Moses on Mount Horeb. Burt the phrase may also be compared to Iago's remark that 'I am not what I am'. Shakespeare is both everything and nothing. He is many and yet no one. It might almost be a definition of the creative principle itself, which is essentially a principle of organisation without values or ideals. . . . His presence is conspicuous by its absence. He had an excess of selflessness, a negative so deep that it became a positive. This may have been at first a matter of instinct, or of vital necessity, but at some point it became part of a deliberate pattern" (313).
El primer teatro del Londres isabelino no fue The Theatre de James Burbage, sino The Red Lion en Mile End (1567), de John Brayne, cuñado por cierto de Burbage, y que construiría The Theatre a medias con él. Había habido teatros, claro, en el Londres romano, y hay alusiones a teatros en documentos medievales. O sea que quizá los teatros isabelinos no sean tan radicalmente nuevos como se suele decir.

Convenciones del teatro isabelino... "On the stage of the Globe an actor would enter at one door and exit at another. When a character or characters left the stage, they would not be the first to appear in the subsequent scene. There were important principles, designed to lend the impression of a dramatic world in process; theatrical life continued, as it were, "behind the scene." There was an illusion of a flowing imaginative world, of which the actors on the stage were the visible token" (354). Los espacios son fluidos, abstractos; la actuación e interacción lo era todo: "The actor would come forward, and then deliver his lines to the audience. He did not enter a particular location; he entered in order to address or confront another actor" (355). Había una mínima coordinación por parte del "book-keeper", pero no se dirigía la actuación del actor. Aunque hay una tradición de que Shakespeare "instruyó" a algunos actores sobre cómo interpretar tal o cual personaje. El libro, por cierto, era cosa única, preciosa, y autorizada por la firma del Master of the Revels. Los actores sólo tenían transcripciones de sus papeles, no de la obra entera. En caso de roles múltiples, hacen falta como mínimo 27 versos intermedios para permitir a un actor el cambio de papel, dice Ackroyd. Es moderno Ackroyd en su concepción de la "versión final" de la obra: no existe tal, sino que la obra es un proceso colaborativo, "it is never finished, in other words, but subject to a continuous and inevitable process of change" (364). En Hamlet, modelo y cumbre, el personaje es fluido, nunca fijo en una actitud, y sus monólogos son los de una mente en proceso de desarrollo: "in this play he refines his art to the extent that the soliloquy seems to become the index of evolving consciousness. It is no longer a summary of 'this is what I am' but, rather, of 'this is what I am becoming' (396).

Shakespeare también es flexible, oportunista en su uso de los materiales, improvisa, va directo a lo que puede usar, "His knowledge ... is extensive rather than profound; his alertness and power of assimilation were unique, so that he seems to know 'more' than his contemporaries. He picked up everything" (429). "It is also worth noticing that the first scenes of the play are also the most inventive. That is frequently the case in Shakespeare's dramaturgy, where he is often more spirited and emboldened at the beginning of each enterprise" (435).

Actor de papeles secundarios, Shakespeare haría quizá del Fantasma en Hamlet, y de Prólogo en Enrique V. Ackroyd desmiente la interpretación más habitual de la carrera de Shakespeare, y coloca sus primeras obras, en primeras versiones, en los años 1580. Así da a su carrera un aspecto global más coherente ("on the assumption that he began his playwriting career in 1586 or 1587, the rate of composition remains approximately the same throughout his life" 436). Quizá los primeros años de Shakespeare en Londres eran los años del primer Hamlet (¿de Shakespeare posiblemente?). Se reinterpreta aquí su colaboración con diversas compañías y dramaturgos (Kyd, Marlowe, Lord Strange's Men, The Queen's Men...). Tampoco establece Ackroyd una diferencia radical entre lo que es y lo que no es de Shakespeare, pues éste dramatizaba relatos o quizá retomaba viejas obras revisándolas, quizá en compañía... no se sabe. "There may, in other words, be a great deal more Shakespeare than is currently included in scholarly editions" (152). Y las obras tal como nos han llegado no están "acabadas", son versiones siempre provisionales, quizá variables en cada representación. El texto, así, también es fluido. Shakespeare revisaba sus obras, hacía versiones cortas y largas; el primer Hamlet que tenemos no es un bad quarto, sino una versión intermedia de una obra anterior, versión con características propias, y que luego sufrió añadidos, revisiones... "His was always a work in progress" (450).

No hay pues "años perdidos" para Ackroyd. Así, en 1588 su Shakespeare pasa (con paso casi firme) de los Queen's Men a los Lord Strange's Men (que según Henslowe tenían un "harey the vi", probablemente una versión temprana del de Shakespeare). O tomemos por ejemplo esta frase de Nashe en 1589, diciendo que "English Seneca read by candle light yeeldes manie good sentences, as Bloud is a begger, and so foorth; and if you entreat him faire in a frostie morning, he will afford whole Hamlets, I should say handfuls, of tragical speeches. But o griefe! Tempus edax rerum, where's that will last always?" (155). Hay dos "will" en esa frase, por cierto. Otros envidiosos criticaban a Shakespeare, no sólo Greene. Y hacia 1590-91 hasta se mezclan promiscuamente las compañías teatrales y tenemos a Shakespeare en compañía de Edward Alleyn—¡como en Shakespeare in Love, vamos!—aunque sin Henslowe. Hasta Spenser alude a Shakespeare en Colin Clout's Come Home Again (1591):

A gentler shepherd may nowhere be found:
Whose Muse, full of high thought's invention,
Doth like himself heroically sound.

Y hasta pudo pasar Shakespeare por los Earl of Pembroke's Men, antes de acabar en su grupo estable, los Lord Chamberlain's Men. Con estos actuó en unas ochenta localidades y 30 casas nobiliarias, además de en Londres. Un Shakespeare más viajero de lo habitual.
Era un trabajo intensivo el del teatro, representar una obra distinta cada día seis días a la semana, constantemente retomando obras viejas y ensayando obras nuevas... el teatro demandaba autores. Shakespeare aprende de sus colegas y los imita: a Lyly, a Kyd, a Marlowe. Con Kyd lo asocia su falta de formación universitaria. Era Marlowe la voz más personal e impresionante (en la ambición sin límites de Tamerlán reconocemos la de su autor). Shakespeare se apropia de esa voz: es actor y autor, el primer autor que sale de las filas de los actores. Ackroyd sigue sus hipotéticas giras con las compañias por distintas ciudades, con más detalle que otros biógrafos. En tanto que actor, hará un teatro fundamentalmente de hombre del teatro, no de literato. A Ackroyd, que escribió un libro sobre el travestismo, le interesa, claro, este fenómeno en la experiencia teatral de la época, tanto hombre vestido de mujer. Como en el caso de los Sonetos, tampoco aquí Ackroyd nos da un Shakespeare gay, ni siquiera bisexual, sino más bien teatral, juguetón, ambiguo y escurridizo:
No other dramatist employed the devices of cross-dressing so frequently or so overtly as Shakespeare. It is clear why he was enamoured of it. It is ingenious and strange, allowing much subtle play and allusiveness. It offers rich comic possibilities, but it also invokes the spirit of sexual liberty. It is perverse and pervasive, representing the licence of Shakespeare's imagination. (482)
Y también enfatiza el trabajo de los actores como trabajo en equipo, con Shakespeare haciéndolos y ellos haciéndolo: "It was a society of friends and colleagues, in other words, with common interests and common obligations". Y fue ésta la generación que creó al actor como artista, por encima del vagabundo y el acróbata (226-227). Al énfasis de Shakespeare en la interioridad y la psicología se une una nueva manera de actuar desarrollada por Burbage y sus contemporáneos, "a style of acting in which the player tried to feel or express that passion. This new emphasis can be identified with the new role of individualism in social and political life, displacing any sense of symbolic or divinely appointed hierarchy" (229). Además, por necesidad en obras tan populosas, se doblaban muchos papeles: actuación sobre actuación, por así decirlo. Eso no quita para que esa forma de actuar hoy la encontraríamos seguramente formalizada, grotesca, y en absoluto realista: insiste Ackroyd en que hay un desarrollo de las formas dramáticas anteriores – y no una ruptura, que hubiera sido rechazada por el público. Era un fenómeno de su tiempo, irrepetible en otro contexto. El genio de Shakespeare es el de un asimilador que capta y usa todo lo que le proporciona un magma lingüístico y social en ebullición. Llena sus obras de alusiones contemporáneas: nada de limitar su vista a lo universal (pace Johnson). Escribe sus papeles a la medida de los actores de que disponía en la compañía, de sus talentos o apariencia. Era además, seguramente, el jefe de la compañía, si no oficialmente sí de facto.

En cuanto a su manera de escribir, es también fluida, abierta, omnívora; no es cauto ni calculador, como él mismo hace decir al Poeta en Timón de Atenas: "Poetry creates itself in the act of being created; it needs no external stimulus but provokes itself and streams forth with its own insistent momentum. He was always, as it were, in a state of suspenseful attention, not knowing precisely where he was going" (Ackroyd 277). Así improvisa, pierde a veces el interés en motivos, personajes o argumentos, pasa a otra cosa, cambia a Hamlet de personalidad a mitad de obra. ¿Defecto? ¿Genio? Algunos dirán que es cálculo, pero estas cosas huelen mucho a espontaneidad e improvisación. (279). No impone una visión final: los personajes son en última instancia ambiguos (468); y el dramaturgo no toma partido en los conflictos que retrata: "There is no need to 'take sides' when the characters are doing it for you" (469). (Yo diría más bien que aparentemente sí toma partido con mucha frecuencia, pero que no es ese partido tomado lo más interesante de las obras, sino sus ambigüedades y ambivalencias). En cuanto a las obras, aparte de su fluidez original, van cambiando... por ejemplo en la compañía se les añaden divisiones en actos a partir de 1609, inexistentes antes (467).

Hay algún pronunciamiento cuestionable en el libro de Ackroyd (pocos), como la aseveración de que "in any one period, all the manifestations of culture are of a piece" (115)—Yes but. O cuando da por hecho que tal o cual obra temprana relacionable con las de Shakespeare ya era, de hecho, obra de Shakespeare. Frente a los exclusivistas, Ackroyd parece dispuesto a atribuir a Shakespeare todo lo atribuible: Edmund Ironside, King Leir, A Shrew... etc. No cometamos la falacia retrospectiva, parece decirnos Ackroyd; no serán obras muy "shakespeareanas", quizá, "But Shakespeare himself was not immediately 'Shakespeareian'. Early Wilde was not 'Wildean', and the young Browning was not in the pattern of the mature Browning" (163). Aparte, el Shakespeare de Ackroyd revisó y embelleció sus obras, Más que el de Ben Jonson, desde luego.

De hecho Ackroyd es muy omnívoro: en su biografía admite, ya sea como hecho o como probabilidad, casi cualquier pista que nos pueda conducir a Shakespeare. La anécdota de "William the Conqueror". El personaje de "Prickshafte", la historia de Willobie His Avisa, el elemento autobiográfico de los Sonetos... esto nos lleva a un Shakespeare unido a intrigas sexuales, y quizá a enfermedad venérea. En cuanto al misterio de los Sonetos... aquí no son publicados por un espontáneo, pues el pirateo era cosa muy penalizada. Es otra publicación "de peste" quizá, en un momento de baja actividad teatral, pero decidida por el propio autor. Por cierto, para Ackroyd tampoco hay "piratas memorísticos", y los cuartos malos son primeras versiones, no textos pirateados de memoria. El único pirata memorístico es el propio Shakespeare, que utilizaba todo lo que pillaba, pero con criterio: "he knew by instinct what was worthy to be preserved, so that there is a continuous process of self-distillation" (238). Al contrario que Bloom, Ackroyd no interpreta Titus Andronicus como una parodia grotesca. Ni tanto ni tan poco, quizá: Greenblatt parece más afinado en este punto (el Shakespeare de Greenblatt se deja ir, pierde el control; por ejemplo en mi momento favorito, cuando Tito hace que su mano cortada la transporte Lavinia en la boca).

La dedicación a Southampton de los poemas largos de Shakespeare sugiere a Ackroyd que de él recibió el autor el dinero necesario para hacerse accionista de su nueva compañía a partir de 1594, los Lord Chamberlain's Men, y por tanto la base de su prosperidad futura. Quizá A Midsummer Night's Dream también celebra una boda en la familia de Southampton, la de su madre en segundas nupcias. En cambio, Ackroyd se inclina más por la asociación de los sonetos con Pembroke. Pero solo a modo de ocasión: los interpreta más bien como ejercicios dramáticos que como obra autobiográfica; la cuestión de su autenticidad autobiográfica es, dice, un problema sin respuesta posible. (Aquí no parece sentir que esto desafíe al sentido común). Es curioso que Ackroyd, que ha ido rastreando todo indicio remoto y posible alusión a Shakespeare, se resista a usar autobiográficamente los sonetos. Hasta el triángulo amoroso es una convención para Ackroyd: "It seems to have been forgotten by these clandestine biographers that one of the conventions of the sonnet sequence consisted in the poet magnanimously awarding his mistress to his close friend. Shakespeare was following the tradition in his own explosive way" (309)—aunque a pesar de lo "explosivo" resultó, quizá, algo anticuado, nos dice; de ahí el silencio que acoge esta obra. Y, sin embargo, le tienta a Ackroyd relacionar a Shakespeare con Emilia Lanier... Lo que no le tienta nada nada es hacer de Shakespeare un homosexual. (Es curioso, también en su biografía de T. S. Eliot rechazaba Ackroyd la homosexualidad de Eliot como una entelequia; al parecer para Ackroyd quien no tiene relaciones homosexuales bien conocidas e indudables no es homosexual). Claro que es más plausible hablar de Shakespeare como bisexual que como homosexual. Para Ackroyd sí hay una sexualidad ambigua en Shakespeare, como la hay en el teatro en general, y Shakespeare gusta de travestismos y de crear personajes femeninos desde adentro, pero... "This does not imply that he was in any sense homosexual but suggests, rather, an unfixed or floating sexual identity. He had the capacity to be both female and male, and the scope of his art must have affected his life in the world" (316). No es casual tampoco que no conozcamos el nombre del misterioso Amigo, si éste es también una entelequia: "In the sonnets Shakespeare is musing essentially upon the true nature of the selfhood. His subject was his own self, and in that cunning and witty solipsism others were lovable in so far as they loved him" (312). Y el daño y humillaciones que sufre en el amor lo transforma en solaz del pensamiento. (313). Sí aprecia Ackroyd una escasez de parejas felices en Shakespere, y una asociación frecuente de la sexualidad a la vergüenza, asco y horror. Pero, curiosamente, Ackroyd se resiste a biografiar mucho en este tema. "Shakespeare's comedies generally end with a wedding rather than with a marriage (the auspices are rarely favourable), and the couples are in a sense unconsummated" (366).

Ambigüedad, inestabilidad y perspectivismo introduce Shakespeare en el concepto de carácter: "Is Brutus deluded or glorious? Is Caesar matchless or fundamentally flawed? Shakespeare seems almost deliberately to have established a new kind of protagonist, whose character is not immediately apparent or transparent to the audience" (375). Lo mismo en Enrique V: no es posible fijar una actitud simple del dramaturgo hacia su personaje. Aunque en este caso sugiere Ackroyd que se deja llevar Shakespeare por la erótica y poesía del poder que rodea a Henry. Esto no parece muy crítico por parte de Shakespeare, claro, aunque elementos críticos haya también en la obra. Los reyes no siempre aparecen favorablemente representados en la obra de Shakespeare, "but nevertheless he evinces collaborative sympathy with them" (377). En Measure for Measure parece apoyar (un poco a lo pelota) la teoría de James I sobre el derecho divino de los reyes (434). Suele dar la última palabra al personaje de más rango. (Aunque, también con frecuencia, le sigue el epílogo de un actor o payaso, añadiría yo)... "There is indeed a natural consonance between the player and the king, both dressed in robes of magnificence and both obliged to play a part. It may have been one reason why Shakespeare was attracted to the profession of acting in the first place" (378) y hay cierta tradición de que solía representar papeles de rey él mismo.

Otros trocitos de vida interna sí entrevemos a través de la obra. En King John, reescribiéndolo, Shakespeare añade un fragmento en el que una madre lamenta la muerte de su niño. Iría contra el sentido común, dice Ackroyd, creer que esto no tiene que ver con la pérdida de su hijo Hamnet (288). Para Ackroyd, Shakespeare no abandona a su familia, ni es tacaño con ella, sino que les envía grandes sumas de dinero. John Shakespeare, su padre, muere en 1601, y esto parece llevar a la nueva versión de Hamlet (la nuestra), "a play that was composed during the obligatory period of mourning" (395). No es extraño que en las circunstancias reviviese Shakespeare la muerte de su hijo Hamnet... además, "The available evidence supports the belief that Shakespeare himself played the part of the dead father" (396). Padres e hijos están en este período muy presentes en el funcionamiento de su imaginación. Y Ackroyd está de acuerdo con los románticos y con Bloom en que Hamlet es el más radical personaje shakespeareano, y el más cercano a su autor "Hamlet has no reason to exist except as a projection from Shakespeare... Like his creator, his centre is nowhere and his circumference is nowhere" (397). Además señala Ackroyd que "his soliloquies often have a dubious relation to the action of the plot" (397). Y, ciertamente, sin llegar a decir como Bloom que Hamlet es el único personaje de Shakespeare que podría haber escrito las obras de Shakespare, sí dice Ackroyd que "Hamlet could only have been written by a consummate actor" (397). Pero el Shakespeare del teatro, y de las proyecciones imaginativas, no era el mismo que el que volvía a veces por Stratford: "His life as a dramatist, and his life as a townsman, were separate and not to be confused" (409). Ah, y si hubo "período oscuro" fue únicamente en términos dramáticos, no biográficos. No hay depresión en el Shakespeare de Ackroyd, persona cauta, discreta y buen burgués medio de puertas para afuera. Todo se le iba, al parecer, por la pluma. Es curioso que, habiendo sido Shakespeare criticado por especular almacenando grano, sea él mismo quien denuncia a esos especuladores en Coriolano (76-77): "a most extraordinary act of theatrical impersonality, suggesting very forcefully that his imagination was not violated by sentiment of any kind" (469)... (¿o no será además un ejemplo de descarada hipocresía y señal de blindaje del instinto práctico frente a la conciencia moral, digo yo?).

Un episodio político extraño tiene lugar al verse involucrada la compañía en la conspiración de Essex para destronar a la reina (1601), representando la obra Richard II, donde un 'hombre fuerte' destrona al rey y se hace con la corona. En esta ocasión, sin embargo, la Reina fue más fuerte que el aspirante; el apuesto conde salió decapitado, y Shakespeare indemne... aunque en el acta de acusación a Essex se habla de "that most treasonous booke of Henry the fourth", identificando el libro de Hayward y la obra de Shakespeare diciendo que el traidor del conde había aplaudido en "the playing thereof" (se refieren a Richard II, no a Henry IV, nos aclara Ackroyd (389) ). Es curioso que el papel no sólo del actor sino del dramaturgo Shakespeare fuese considerado irrelevante en este asunto; para mí dice mucho del status del dramaturgo popular en este momento: al parecer es inexistente como sujeto de responsabilidades legales. Ackroyd supone que la participación de la compañía de Shakespeare en la intriga de Essex fue más o menos forzada, no una cuestión de conjurados activos, aunque observa sobre la obra de Richard II, resucitada para la ocasión, "although it had no doubt been revived in the interim, its reconstruction at such short notice is still a very remarkable achievement" (391)—algo que más bien nos debería dar causa de dudas, quizá... El hecho es que "a week after ... interrogation, the Lord Chamberlain's Men were once more playing before the Queen. On the day after that performance, Essex was beheaded" (392). Terrorífica escena tipo Ricardo III: "el que esté conmigo, que se levante y me siga"... Es posible que Elizabeth, como James tras ella, "viewed theatrical representation as but a shadow of the real spectacle of power and authority" (424): Shakespeare desde luego era muy consciente de la teatralidad de ambos.

Entre 1603 y 1605 (listas de actores de Sejanus y Volpone) Shakespeare al parecer se retira de las tablas ("was it right, for a landed gentleman, still to tread the boards?"). Hay una biografía ficticia de un criminal, Gamaliel Ratsey, publicada en 1605, donde parece aludirse a él, hablando de actores que "are grown so wealthy that they have expected to be knighted, or at least to be cojunct in authority and to sit with men of great worship" (440). Y vuelve a residir en Stratford, aunque para Ackroyd no hay por qué suponer que se considerase "retirado" de la escritura, ni de que se autorretratase en la figura de Próspero enterrando su magia. Esto se contradice un tanto con el hecho de que Shakespeare decidiese al parecer vender sus participaciones en los teatros del Globe y Blackfriars por la fecha en que se retira a Stratford: el mismo Ackroyd reconoce que "It is possible that he gave up playwriting when he gave up his shares, a practical end to a thoroughly pragmatic career" (500). Desde luego, si Shakespeare tenía cierta fama de poner la pela ante todo, Ackroyd no se la va a hacer perder, ni nos va a dar un Shakespeare más romántico e idealista, lejos de eso. "His principal concern seems to have been with the preservation of his own finances" (409). Si idealiza a Catalina de Aragón en Henry VIII no es tanto por su posible catolicismo cuanto por moda, o por interés político favorable a España detectado por el autor en James I.

Al volver a Stratford sí se hace más consciente el autor de ciertas relaciones familiares. En sus últimas obras, significativamente, abundan las escenas de reconciliación y de lazos entre padre e hija. "In the late plays, when Shakespeare himself was reaching the end of his life, an ageing father is reunited with a long-absent daughter; there may be feelings of guilt and shame associated with this absence, but all is forgiven. There are rarely mothers and daughters in Shakespeare's plays. The essential bond is father and daughter. It may not be the pattern of his life, but it is clearly the pattern of his imagination" (449).

Shakespeare se lleva bien con uno de sus yernos, John Hall, esposo de su favorita Susannah, que lo familiariza con las hierbas y la medicina natural. Y se lleva mal con el casquivano marido de Judith, a quien cuida de desheredar. En cuanto a su mujer, Ackroyd sospecha que estaba inválida por alguna razón, por el vacío que la rodea.
Al parecer muere Shakespeare no de una cogorza sino de fiebre tifoidea, como muchas otras personas de Stratford, quizá infectado por el insalubre riachuelo que corría al lado de New Place. En el testamento Ackroyd quita hierro a la sospechosa cesión a su esposa de "su segunda mejor cama": "He is unlikely to have wished to snub his wife at the last minute" (513) (... bueno, bueno... visto lo visto, es más de lo que sabemos). En su testamento favorece el autor claramente (como en sus obras) los privilegios del patriarcado. Los anillos regalados a sus futuros editores Heminges y Condell sugieren que en Stratford Shakespeare estaba revisando sus obras con vistas a la publicación. Dejó buenos recuerdos, pero no una escuela, ni un biógrafo... ni libros ni papeles a nadie.
Otra última historia curiosa, sobre el testamento de Shakespeare. En la frase "mi firma y sello" se ha tachado la palabra sello, "como si Shakespeare hubiese perdido el anillo antes de firmar el documento"; y en 1810 una labradora encontró cerca del cementerio de Stratford un anillo/sello de oro, probablemente del siglo XVI, con las iniciales "WS" (90).

Cada capítulo de la biografía va precedido de una cita alusiva a su tema, extraída ingeniosamente de las obras de Shakespeare. Por ejemplo, cap. 65, "And Here We Wander in Illusions", describiendo la experiencia del teatro para el contemporáneo—y que quizá muchas de las sutilezas del teatro isabelino y shakespeariano sean "inventions of the scholars rather than the dramatists" (370). Es el efecto de inflación interpretativa retroactiva que Vico llamaba "the conceit of scholars". A veces duda Ackroyd de que su Shakespeare, o el nuestro, sea el que vivió y escribió... aunque en general más bien se resigna a creer que sí, por extraña que parezca a veces la evidencia, y dudosas nuestras reconstrucciones: "the appearance of the man may have been quite different from any mental or cultural image of Shakespeare that currently exists. He may have been swarthy. He may have worn an earring. He may in later life even have been fat". O quizá se parecía a Ackroyd... Shakespeare incorpora en sus obras todo lo que capta; se adapta a sus actores, a los intereses del rey (brujas, mascaradas, etc.); capta modas, retoma y reescribe argumentos, ilusiones teatrales; alrededor de él se mezclan documentos ambiguos, investigaciones contradictorias, leyendas... es difícil proporcionar un retrato convincente y coherente de un personaje tan fluido, pero on the whole Ackroyd does it quite admirably.






—oOo—

 

 

También aquí:

 

_____. "Ackroyd's Shakespeare." In García Landa, Vanity Fea 4 Feb. 2006.

         http://garciala.blogia.com/2006/020401-ackroyd-s-shakespeare.php

         2006

_____. "Ackroyd's Shakespeare." SSRN 16 April 2008.*

http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.1120404

https://ssrn.com/abstract=1120404

2008

English and Commonwealth Literature eJournal (2008):

http://www.ssrn.com/link/English-Commonwealth-Lit.html

2013

_____. "Ackroyd's Shakespeare." Online PDF in Zaguán 27 May 2009.*

         http://zaguan.unizar.es/record/3357

         2009

_____. "Ackroyd's Shakespeare." ResearchGate 4 April 2012.*

         DOI: 10.2139/ssrn.1120404

         http://www.researchgate.net/publication/33419975

         2012

_____. "Ackroyd's Shakespeare." Academia 12 nov. 2015.*

         https://www.academia.edu/18232439/

         2015

         https://www.academia.edu/104883534/

         2023

_____. "Retropost #748 (4 Feb. 2006): Ackroyd's Shakespeare." Vanity Fea 27 March 2016.*

https://vanityfea.blogspot.com/2016/03/retropost-748-4-de-febrero-de-2016.html

         2024

_____. "Ackroyd's Shakespeare." Semantic Scholar.*

         https://www.semanticscholar.org/paper/Ackroyd's-Shakespeare-Landa/a69cd1877e5fce4c76c17d73cc56a644114ae6a9

         2024

_____. "Ackroyd's Shakespeare." Video. Net Sight de José Angel García Landa 22 Oct. 2024.

https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/Ackroyd'sS.pdf

         2024


 

Bibliografía sobre FARSAS, MONTAJES Y FALSIFICACIONES

  Bibliografía sobre FARSAS, MONTAJES Y FALSIFICACIONES: https://bibliojagl.blogspot.com/2026/06/farsas-montajes-y-falsificaciones.html