Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de julio de 2026

Korol' Lir

Retropost, 2006 

 

Korol' Lir

Visionaje de la película de Grigori Kozintsev (1969), con música de Shostakovich y una excelente colección de interpretaciones. Comenzando por la interpretación que hace el director de la historia: consigue un clásico, la mejor película sobre Shakespeare según algunos, y no les voy a llevar yo la contraria: ahora que hay que matizar, en su género, que es el clasicismo del Realismo Socialista... no el género más apreciado actualmente, to put it mildly. Y muy dificultado queda el visionado por la mala calidad de las copias disponibles, con un subtitulado inglés prácticamente ilegible la mitad de las veces. Y paradojas del subtitulado a la lengua original, se pierde inmediatez, precisamente la que se había ganado al liberar al cine del lenguaje de Shakespeare... aquí lo recuperamos with a vengeance en los subtítulos.

Por volver a los orígenes por otra vía, aquí hay una edicion online de The Chronicle History of King Leir. La historia de la vejez y de cómo lleva a replantear las relaciones con los hijos, y a los "abuelos con bolsos" que dice el Bufón, seguro que a muchos les ha sonado desde siempre. Pero hace falta Shakespeare para mostrar de manera inolvidable lo que se tiene delante de las narices. Ah, y un toque metateatral en la versión "revisada" de Shakespeare. Pregunta Kent, al ver entrar a Lear con Cordelia muerta (cosa que no pasaba en "The Chronicle History"), "Is this the promised end?"

Y aún contesta en el drama Edgar "Or image of that horror"? Es decir, hasta el final queda la puerta abierta para restaurar el final original (como hizo Colley Cibber) y que Cordelia viva. ¿Será la muerte sólo una muerte aparente, una imagen del horror, una especie de drama, o una muerte real? Shakespeare, como siempre, hace teatro arriesgado, poniendo en evidencia las convenciones del escenario.

Se me hace especialmente prominente el Albany de la versión de Lear de Kozintsev. Quizá se quisiese congraciar Shakespeare con el rey de Albany de su momento. Y sigue chocándome que eligiese para el villano Edmund el nombre de su hermano y colega actor, Edmund Shakespeare. Vaya usted a hacer una teoría.

Me acuerdo de la primera vez que oí hablar del Rey Lear, en el libro de octavo curso de EGB. Aún hay otros que han oído hablar antes, claro. Ahora veía el vídeo encima de la mesa Pibo, y decía. "¿El rey Lear? ¿Ese es el del gran fracaso? ¿El de Shakespeare? ¿Es verdad que mueren todos todos?"

Verdad... según se vea, Ivo.


 

domingo, 31 de mayo de 2026

La mort en direct

 

Retropost, 2006: 

La mort en direct

 

Poursuivant une vieille obsession avec la focalisation, avec The Lady of the Lake et, oui, avec la mort en direct, j’ai déniché ce film de Bertrand Tavernier (1980) que j’avais raté à l’époque. D’après la présentation du DVD, "c’est l’histoire d’un homme, Roddy, qui a une caméra greffée dans le cerveau et qui filme donc tout ce qu’il regarde. C’est l’histoire d’une femme, Katherine Mortenhoe, qui s’enfuit pour ’mourir libre’. Voulant échapper aux médias, en l’occurrence une émission de télévision, elle ne sait pas qu’elle est aidée dans sa fuite par celui qui la filme . . . "

On voit bien que c’est un film qui anticipe certains des développements les plus intéressants de la métafiction cinématographique contemporaine: l’envahissement de la réalité par les médias, l’usage réflexif de la trash-TV et l’ambivalence de l’image reçue par le spectateur, dont on ne sait pas au juste à l’occasion s’il s’agit d’un signal interne au film ou bien de l’image extradiégétique, avec de belles possibilités d’ambiguité. Ce n’est pas dire que Tavernier les exploite à fond, mais il y a là certainement bien d’éléments intéressants pour nous qui sommes friands de la virtualisation de la réalité par les médias. On trouve de belles idées qui pourraient aboutir à des directions telles que The Truman Show, ou bien eXistenz, ou encore Matrix.

Ceci dit, il y a bien d’éléments absurdes dans le script, à commencer (ou finir) par la mort de l’héroïne. Y avait pas de quoi mourir et puis Romy Schneider, magnifique, n’arrive cependant pas à jouer la mourante, plutôt l’élégance dans la mort. Hélàs, elle allait mieux faire bientôt… c’est presque la mort en direct de ce point de vue, il y a des scènes un peu uncanny si l’on pense à Romy Schneider, bientôt suicide dans le film et dans la vie, en train de recevoir d’un docteur la fausse nouvelle, "Vous allez mourir", sous le regard des espions derrière le faux miroir, et derrière les faux yeux, et derrière l’écran… nous mêmes.

Il y a à craindre, aussi, que beaucoup de spectateurs trouveront à peine supportable le choix initial de présenter un hypothétique futur où "l’on ne meurt plus comme avant" sous l’habit d’un présent complètement plat, sans aucune concession au look sci-fi. Surtout lorsque ce présent-là devient un rétro-futur, vu un quart de siècle après… et, est-ce vrai que les gens s’habillaient et se peignaient ainsi en 1980? C’est bel et bien les seventies, ou encore les sixties.

Pour Harvey Keitel, c’est une expérience transformatrice que de jouer la caméra vivante dans cette charade, et il reviendra (comme Catherine) au passé, à sa première femme. Mais Romy choisit la mort plutôt que de vivre sous l’oeil de la caméra. Hélàs, il faut bien s’y habituer, bientôt on aura tous une webcam sous la paupière, ou devant elle.

 

La Mort en Direct. Dir. and coprod. by Bertrand Tavernier. Written by David Rayfiel and Bertrand Tavernier. Cast: Romy Schneider, Harvey Keitel, Harry Dean Stanton, Thérèse Liotard, Caroline Langrishe, William Russel, Vadim Glowna, Eva Maria Mbinere, Bertrand Wicki, Max von Sydow. Photog. Pierre William Glenn. Sound by Michel Desrois. Sets by Tony Pratt and Bern Lepel. Costumes by Judy Moorcroft. Ed. Armand Psenny and Michael Ellis. Music by Antoine Duhamel. Prod. des. Louis Wipf. Exec. prod. Jean Serge Breton. Selta Films / Little Bear / Sarra Films / Gaumont / Antenne 2 / TV 14 Munich, 1980. DVD. StudioCanal, 2005.*

 

 

Caché

 

jueves, 9 de abril de 2026

V de Vendetta

 Retropost, 2006:

 

V de Vendetta

Me fui a ver la peli siguiendo la pista de los Wachowski, y como en Matrix se encuentra uno una reflexión bastante atrevida, ambivalente y a veces descarada sobre la relación entre sistema y terrorismo. Porque lo que es en Matrix los iluminados antisistema pueden encontrar casi una religión alternativa.

Bueno, pues aquí también va la cosa de Sistema y Terrorista, siendo el terrorista simpático, elegante, culto, con pasado atormentado y hombre duro que redescubre el amor, un cóctel imposible (pero bastante explosivo) del Conde de Montecristo, el Fantasma de la Ópera, el Zorro, Batman, y el Joker. Sobre todo si le pones la máscara de Guy Fawkes por encima a todo eso. Además es un terrorista inofensivo: sólo mata a matones del régimen, y sus voladuras controladas de edificios emblemáticos nunca causan víctimas inocentes. Vamos, que te lo ponen tan bien tan bien que la próxima vez que pilles a alguien con una camioneta de explosivos camino del Parlamento te dan ganas de decir, por favor, adelante, abra nuestras mentes, es lo que necesita el país. Hágalo de noche, que no hay nadie. Son bombas educativas; también las de la ETA y los aviones de Bin Laden eran instrumentos educativos, claro, sólo que les falta la elegancia y el savoir faire de este culto caballero, y además no coleccionan libros censurados. Las torturas tampoco elevan a las víctimas a un nivel mayor de conciencia en este sucio mundo real, ni los síndromes de Estocolmo son tan románticos y sentidos.

En resumen, la fuerza crítica y la mala fe de la película provienen del mismo origen: de la manera en que superpone la crítica a una tiranía fascista y la crítica a las democracias occidentales actuales. Presenta el régimen fascista del Líder como una alegoría del control del pensamiento a la 1984, pero eso junto con imágenes de usos de los medios para mentir, y para asustar a la población con gripes del pollo, que recuerdan a muchas de las cosas que pasan hoy en día en Occidente, y sobre todo en los USA. La película es hiperconsciente de la manera en que el Sistema y el Terrorista están mutuamente implicados; incluso lo muestra en forma de mise en abyme mediante un sketch humorístico filmado por un presentador rebelde (Stephen Fry, genial); Bush y Bin Laden han aparecido así en múltiples caricaturas y sketches. Pero esa consciencia de la película no le impide caer en errores de manipulación que vienen, básicamente, del género popular de superhéroes y supervillanos. Centra en exceso el mal y el bien en individuos (o en actitudes "de cada uno de nosotros") y no en estructuras de producción, intereses, dependencias y comportamientos que están mucho más imbricadas con la realidad de las cosas y son mucho más difíciles de cambiar. La toma de conciencia que produce el terrorista en las masas, con sus programas y sus voladuras de edificios, lleva a una revolución donde todos se disfrazan con su máscara de Guy Fawkes. Bueno, son cosas que pasan hasta cierto punto (la revolución naranja en Ucrania, quizá el caso más reciente). Pero la estética elegida aquí revela también la afinidad de estos movimientos revolucionarios con las técnicas de manipulación y despersonalización de masas que utiliza el Sistema. Acción y Reacción, otra vez, implicadas de una manera tal que la película comete seguramente las mismas falacias que denuncia.

Significativamente, el Ricardo III de Shakespeare era citado por el terrorista V, en su papel de controlador irónico de la situación; y la película también utiliza para caracterizar al Líder imágenes que aluden al tiránico Ricardo de la película de Loncraine/McKellen. Papeles divididos y compartidos a la vez entre el terrorista y el tirano. Claro que el tirano no se da cuenta de que nos recuerda al hitleriano Ricardo; es el director quien controla. En cambio, V sí sabe que cita a Shakespeare. Nuestros terroristas, en cambio, out here, no citan a Shakespeare, y ni el metro ni los edificios emblemáticos están vacíos. La película recomienda entender de manera inteligente las acciones de los terroristas como una lucha contra la tendencia del sistema a sistematizarse. Pero para eso ha de crear un terrorista imposible y un sistema que, a pesar de los parecidos, no es el sistema en el que vivimos; así se combinan de maneras impredecibles relevancia y arbitrariedad, ficción y realidad, efectismo barato y crítica inteligente, apología del terrorismo (inteligente-elegante-inexistente) y crítica al terrorismo (de Estado, sobre todo). Irritante y disfrutable, inmensamente falsa, y con una buena dosis de verdad y penetración también. Un producto altamente postmoderno, y muy pero que muy visible. Me he leído reseñas interesantes en La cosa húmeda y (via sua) en Howling Curmudgeons.

 

V for Vendetta. Dir. James McTeigue. Screenplay by Andy Wachowski and Larry Wachowski, based on the comic book by David Lloyd and Alan Moore. Cast: Natalie Portman, Hugo Weaving, Stephen Rea, Stephen Fry, John Hurt, Tim Pigott-Smith, Rupert Graves, Roger Allam, Ben Miles, Sinéad Cusack, Natasha Wightman, John Standing, Eddie Marsan, Clive Ashborn. USA / Germany: Warner Bros / Silver Pictures / Anarchos Productions / DC Comics (etc.), 2005.*

         http://vforvendetta.warnerbros.com/

         2006

 

5 de noviembre

lunes, 9 de febrero de 2026

eXistenZ

 Retropost, 2005:

 

eXistenZ

Es esta película de Cronenberg (1999) una de esas ficciones sobre las que he comentado donde la realidad flojea . Es una película basada en un videojuego generador de una realidad virtual, "eXistenZ", donde los personajes han de seguir pistas que les permitan sobrevivir y adivinar quién está de parte de quien en un confuso argumento.

Juegan la creadora del juego y un "novato" que al principio ni siquiera se había implantado uno de los "biopuertos" necesarios para conectarse al juego, a modo de cordón umbilical. El novato resulta ser un activista miembro de un movimiento fanático antijuegos que quieren matar a la creadora del juego, por infectar la realidad con estas creaciones de realidad virtual. Casi la coge por sorpresa, pero ella ha sido más lista y lo elimina a tiempo, en una realidad poco diferenciada del juego al que han jugado, un mundo donde no puedes confiar en nadie y es una huida de todos contra todos por parajes de pesadilla.

Ahora bien, resulta que lo que se nos presentaba como realidad de base no lo era, y descubrimos los espectadores que ya desde el principio, antes de entrar a jugar, estábamos en otro juego, transCendenZ, que es replicado en abÎme por el argumento del juego en segundo nivel eXistenZ. Y cuando emergemos a esa "realidad" el creador del juego (hombre aquí y no mujer), que estaba presentándolo a un grupo de aficionados, es asesinado por uno de ellos, la que había adoptado en el juego el rol de creadora de eXistenZ... y ahora ya no sabemos si seguimos dentro de un juego o no; los terroristas antijuegos que eliminan a los fans de la realidad virtual se comportan como jugadores exterminadores de figuras en un entorno virtual, y la película acaba con la pregunta de una víctima, antes de que le disparen, preguntando si estamos aún dentro del juego...

En Cronenberg, aparte de los argumentos obsesivos o de pesadilla, acompañan los ambientes desagradables, sucios, y las actitudes compulsivas de los personajes. Esta película recuerda a Videodrome por las mezclas de tecnología y orificios corporales, así como de niveles de realidad (la mosca también combinaba carne y tecnología de maneras desagradables). Aquí hay abundantes imágenes oníricas, como la pistola hecha de restos de comida y husesos ensamblados a partir de un plato especial en el restaurante chino, y los dientes que se le sueltan al protagonista para proporcionar balas al arma orgánica... O el vivero de anfibios mutantes que luego son cocinados en el restaurante chino. Las pesadillas de Cronenberg después de cenar muchas ostras, sin duda, y tener sueños eróticos donde se combinan cableados umbilicales, puertos de ordenador infectados ensamblados en la espalda, y pene/traciones cibernéticas. O las consolas que son bicharracos vivos, luego infectados o diseccionados para mayor efecto... Quien disfrute con escenas elaboradamente desagradables, puede llevarse esta película tranquilo a casa; quizá viendo pesadillas despierto uno duerma luego a pierna ancha. En cuestiones de tecnología corporal, mejor no pasar del tatuaje o del piercing en el ombligo, visto lo visto aquí.

La película hace amagos de denunciar la confusión entre realidad y ficción que presenta, y el efecto amoralizador de los los videojuegos al fomentar nuestra inmersión consciente en actividades violentas o desagradables. Por supuesto es una denuncia ambivalente, al modo postmodernista, y la película participa de lo que denuncia. Son, por otra parte, muy similares la inmersión en la realidad virtual cinematográfica y en la de los videojuegos, y en ese sentido la película tiene una dimensión metafílmica, presenta una reflexión sobre la ambivalencia del cine como experiencia: a la vez nos da experiencia (virtual) y nos arrebata toda experiencia (virtualizando la experiencia real). Un efecto palpable en eXistenZ se ve en la manera en que, sin ningún recurso especial de manipulación de la imagen (al margen de unas ambientaciones abstractas o convencionales al modo de los videojuegos), los actores reales de carne y hueso acaban por parecernos imágenes generadas por ordenador. Las imágenes de pesadilla que combinan carne y tecnología, como los biopuertos inflamados, no son sino una manera más gráfica de presentar esta relativización de nuestra realidad, penetrada hasta la médula por las tecnologías de la imagen.

También es una reflexión sobre el terrorismo: quienes defienden una realidad tradicionalista a golpe de pistola están tan pillados en el juego como los otros, y han importado buena parte de sus actitudes y de sus procedimientos de esa realidad virtualizada a la que dicen querer destruir. Para Cronenberg, "il n’y a pas de hors-jeu". La vida quizá en el pasado tuvo mayor sustancia, pero hoy es sólo un laberinto de ficciones y de imágenes, y el amor y el deseo son sólo episodios y movimientos del juego de la existencia.

Y bueno, hasta aquí llegamos hoy, que ya se me inflama el biopuerto de la retina. Por cierto, habíamos quedado con los amigos en ir a cenar a un chino. No sé si coja el toro por los cuernos, pidiendo el plato especial de la casa, o lo deje pasar...

 

 

6 comentarios

JoseAngel -

Sí, allegro, es una película sintomática de experiencias bastante modernas y bastante desagradables... que cada vez más gente tiene, creo.

Allegr o -

El factor de la timidez y los miedos que enfrentan muchos individuos es el alimento que los juegos de relidad virtual emplean.
Gente que es capaz de pasar dias detras de un monitor que le ofresca un escenario libre de criticas, y la seguridad de sentirse protegidos ante eventos externos, es la que se encargará de alimentar el mercado de la realidad virtual, avanzando hasta niveles de realidad en que se prestará para la confusión entre lo ficticio y lo verdadero.
Eso es lo que se me viene a la mente despues de ver la obra de Cronenberg, la cual, a mi parecer expresa un mensaje implicito sobre los riesgos de la perturbación de la realidad.

JoseAngel -

Vaya, lo que faltaba, ahora mi blog haciendo anuncios de Tarot (y encima 100% preciso...). Se siente uno como el Paikul éste protagonista de eXistenZ, obligado a hacer movimientos a tu pesar porque tu personaje está gobernado por el entorno cibernético en el que te has metido...

JoseAngel -

Pues que no te embarquen esos conocidos, MO, en alguna historia de presentación de un nuevo juego, etc.-- por siaca. Y bueno, lo de Dafoe se presta a otra interpretación: su nivel ínfimo era el de mecánico, pero ese nivel era un rol en un juego... ergo su vida real es mucho más interesante. Y lo es en general aunque sólo sea en tanto que juego con niveles de complejidad y muchos sub-juegos. En última instancia el gran juego es el juego del que no podemos salir, ¿verdad? -- y ese ya sabemos cuál es. Oye, thanks for the visit, see you in my soup.

MO -

una corrección: parece ser que un equipo español de marketing se inspiró en eXistenZ para promocionar lo de la playstation...un conocido conoce a una mujer miembro de dicho equipo (que por cierto, también conocí un día)....

MO -

me comentan que ExistenZ se usó en España para promocionar una playstation. the target: las personas con existencias "mediocres" que así pueden vivir otra realidad. Como Dafoe en el film, según el cual en su nivel de vida más ínfimo es mecánico.
por tus comentarios parece casi que lo que más os ha impactado son las "asquerosidades" a la Cronenberg....

 



 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Jane Austen arruinó mi vida

DSC09661

eXistenZ

 

eXistenZ

Es esta película de Cronenberg (1999) una de esas ficciones sobre las que he comentado donde la realidad flojea . Es una película basada en un videojuego generador de una realidad virtual, "eXistenZ", donde los personajes han de seguir pistas que les permitan sobrevivir y adivinar quién está de parte de quien en un confuso argumento.

Juegan la creadora del juego y un "novato" que al principio ni siquiera se había implantado uno de los "biopuertos" necesarios para conectarse al juego, a modo de cordón umbilical. El novato resulta ser un activista miembro de un movimiento fanático antijuegos que quieren matar a la creadora del juego, por infectar la realidad con estas creaciones de realidad virtual. Casi la coge por sorpresa, pero ella ha sido más lista y lo elimina a tiempo, en una realidad poco diferenciada del juego al que han jugado, un mundo donde no puedes confiar en nadie y es una huida de todos contra todos por parajes de pesadilla.

Ahora bien, resulta que lo que se nos presentaba como realidad de base no lo era, y descubrimos los espectadores que ya desde el principio, antes de entrar a jugar, estábamos en otro juego, transCendenZ, que es replicado en abÎme por el argumento del juego en segundo nivel eXistenZ. Y cuando emergemos a esa "realidad" el creador del juego (hombre aquí y no mujer), que estaba presentándolo a un grupo de aficionados, es asesinado por uno de ellos, la que había adoptado en el juego el rol de creadora de eXistenZ... y ahora ya no sabemos si seguimos dentro de un juego o no; los terroristas antijuegos que eliminan a los fans de la realidad virtual se comportan como jugadores exterminadores de figuras en un entorno virtual, y la película acaba con la pregunta de una víctima, antes de que le disparen, preguntando si estamos aún dentro del juego...

En Cronenberg, aparte de los argumentos obsesivos o de pesadilla, acompañan los ambientes desagradables, sucios, y las actitudes compulsivas de los personajes. Esta película recuerda a Videodrome por las mezclas de tecnología y orificios corporales, así como de niveles de realidad (la mosca también combinaba carne y tecnología de maneras desagradables). Aquí hay abundantes imágenes oníricas, como la pistola hecha de restos de comida y husesos ensamblados a partir de un plato especial en el restaurante chino, y los dientes que se le sueltan al protagonista para proporcionar balas al arma orgánica... O el vivero de anfibios mutantes que luego son cocinados en el restaurante chino. Las pesadillas de Cronenberg después de cenar muchas ostras, sin duda, y tener sueños eróticos donde se combinan cableados umbilicales, puertos de ordenador infectados ensamblados en la espalda, y pene/traciones cibernéticas. O las consolas que son bicharracos vivos, luego infectados o diseccionados para mayor efecto... Quien disfrute con escenas elaboradamente desagradables, puede llevarse esta película tranquilo a casa; quizá viendo pesadillas despierto uno duerma luego a pierna ancha. En cuestiones de tecnología corporal, mejor no pasar del tatuaje o del piercing en el ombligo, visto lo visto aquí.

La película hace amagos de denunciar la confusión entre realidad y ficción que presenta, y el efecto amoralizador de los los videojuegos al fomentar nuestra inmersión consciente en actividades violentas o desagradables. Por supuesto es una denuncia ambivalente, al modo postmodernista, y la película participa de lo que denuncia. Son, por otra parte, muy similares la inmersión en la realidad virtual cinematográfica y en la de los videojuegos, y en ese sentido la película tiene una dimensión metafílmica, presenta una reflexión sobre la ambivalencia del cine como experiencia: a la vez nos da experiencia (virtual) y nos arrebata toda experiencia (virtualizando la experiencia real). Un efecto palpable en eXistenZ se ve en la manera en que, sin ningún recurso especial de manipulación de la imagen (al margen de unas ambientaciones abstractas o convencionales al modo de los videojuegos), los actores reales de carne y hueso acaban por parecernos imágenes generadas por ordenador. Las imágenes de pesadilla que combinan carne y tecnología, como los biopuertos inflamados, no son sino una manera más gráfica de presentar esta relativización de nuestra realidad, penetrada hasta la médula por las tecnologías de la imagen.

También es una reflexión sobre el terrorismo: quienes defienden una realidad tradicionalista a golpe de pistola están tan pillados en el juego como los otros, y han importado buena parte de sus actitudes y de sus procedimientos de esa realidad virtualizada a la que dicen querer destruir. Para Cronenberg, "il n’y a pas de hors-jeu". La vida quizá en el pasado tuvo mayor sustancia, pero hoy es sólo un laberinto de ficciones y de imágenes, y el amor y el deseo son sólo episodios y movimientos del juego de la existencia.

Y bueno, hasta aquí llegamos hoy, que ya se me inflama el biopuerto de la retina. Por cierto, habíamos quedado con los amigos en ir a cenar a un chino. No sé si coja el toro por los cuernos, pidiendo el plato especial de la casa, o lo deje pasar...

 

miércoles, 24 de septiembre de 2025

El Mercader de Venecia —y el judío

 Retropost, 2005:

 

El Mercader de Venecia (y el judío)

 


Nos hemos fugado esta tarde a ver El Mercader de Venecia, dirigida por Michael Radford, con Al Pacino y Jeremy Irons (2004). Es una película perteneciente al género trasnochado de la "correcta" adaptación cinematográfica de una obra teatral: es decir, no modernizada, no ambientada en el siglo diecinueve, no pasada a versión musical... es un género pues ya definido, y en el que se trabaja en márgenes bastante estrictos. El caso es hacerlo bien, y esta adaptación está muy bien hecha, desde los decorados y ambientes al casting y la música. La escena del juicio consigue el milagro de hacer creíble cinematográficamente lo que parece imposible de tomarse en serio: el director ha confiado en Shakespeare como un gran escritor para el cine, y ha ganado la apuesta. E incluso el disfraz de hombres de Porcia y Nerissa está más logrado de lo habitual. Hay fallos —algún fallo de ritmo y de edición en la escena de la recepción de Bassanio en Belmont, pero es la parte más prescindible de la historia...

Y hay recortes, claro. Uno de los recortes ha hecho caer un trocito favorito mío, en el que los amantes Jessica y Lorenzo hablan del presente y de ellos como si se tratase de un pasado remoto y de otras personas. Es el primer caso que conozco del juego de la retrospección imaginaria, un juego al que luego jugaría Nabokov con una novia suya, y yo también... Un juego peligroso, dicen, que nos hace ver el presente como si fuera un pasado, y nos da la ilusión de apropiarnos del futuro, que nunca es nuestro.

LORENZO In such a night
Did Jessica steal from the wealthy Jew,
And with an unthrift love did run from Venice
As far as Belmont.
JESSICA In such a night
Did young Lorenzo swear he loved her well,
Stealing her soul with many vows of faith,
And ne’er a true one. (5.1.14-19)


La película pasa un tanto de puntillas por el tema homosexual... Bueno, sí hay unas provocativas máscaras fálicas y una "fiestecilla privada" entre Bassanio y Graziano. Pero entre Antonio y Bassanio, explícitamente, solo hay un beso. Y la tristeza resignada y ambiental de Antonio frente al argumento romántico de Bassanio y Porcia. Quizá así contenido quede mejor entendido el tema que con algún subrayado excesivo, a lo que parecen prestarse los tiempos. No olvidemos que hasta hace muy recientemente, Antonio no era homosexual para los críticos shakespeareanos (no lo es para Dover Wilson, ni para Frank Harris, ni para Middleton Murry, por ejemplo – según ellos la melancolía de Antonio no tiene motivo ni causa). En Antonio se ha visto un autorretrato de Shakespeare, autorretrato de un hombre melancólico, generoso y resignado (para Harris), y más recientemente se le ve como amante mayor de un jovencito que lo abandona por nuevos afectos más provechosos o tentadores (un poco como le sucede al poeta de los Sonetos). En la película, sus amigos venecianos se refocilan con furcias abundantemente, pero no Antonio. Poco más hay, sin embargo, sobre el tema; la película es apenas más explícita que la obra de Shakespeare sobre la homosexualidad de Antonio, y nos basta el rostro amargo de Jeremy Irons para caracterizar a Antonio, independientemente de su homosexualidad, como un personaje melancólico y sin mucho apego a la vida.

El príncipe de Aragón sale mal parado de la película; el de Marruecos algo mejor porque los aragoneses no estamos amparados por el paraguas de la corrección política. El tema de los judíos, en cambio, había que cogerlo por los cuernos, no hay escapatoria en la obra, que ha provocado célebres polémicas sobre el antisemitismo de Shakespeare. Para Frank Harris, por ejemplo, queda muy claro que Shakespeare odiaba a los judíos; para Harold Bloom, es obvio que se trata de una obra profundamente antisemita. Y muchos directores se han estrellado ya no sólo contra las incorrecciones políticas de la obra, sino contra sus ambivalencias. Esta película toma la opción de hacer a Shylock dolido, resentido, cruel y despiadado, pero ni especialmente avaro ni desde luego cómico. Al Pacino hace una intepretación del personaje infundiéndole toda la energía y rabia que es capaz de acumular. Sale aquí de modo admirable a la luz la "conexión secreta" que ve Greenblatt entre la avaricia de Shylock, su apego a la comunidad judía, y sus deseos de controlar a su hija frente a los cristianos (Greenblatt 282).


Una distorsión visible de la obra: opta la película por dar ciertos remordimientos a Jessica tras el saqueo a que somete a su padre. Ésta no vende realmente el anillo de Leah, el anillo que vale más que "una selva llena de monos", sino que lo mira melancólicamente al final, sabiendo que no hay marcha atrás. El anillo de Jessica recibe un peso simbólico adicional al establecerse un paralelismo con los anillos de Porcia y Nerissa – algo contrario totalmente a la Jessica original de Shakespeare, claro. Está claro que la Jessica despiadada de Shakespeare resultaba incómoda para esta película.


También se nos muestra a Shylock al final abandonado en la calle, convertido forzosamente al cristianismo, mirando cómo los demás judíos, digo, los judíos, entran en la sinagoga y le cierran la puerta. Con esto refuerza la película de manera "políticamente correcta" el lado oscuro de la comedia de Shakespeare: si bien no opta decididamente por hacer a Bassanio, Graziano, Lorenzo y los demás antisemitas más activamente desagradables–en un gesto de fidelidad al original, supongo, que siempre es fidelidad a la manera en que se ha leído el original. Este es el lado mojigato de esta adaptación, que es precisamente el que la hace ser "William Shakespeare’s The Merchant of Venice". Pero es posible que no haya manera de adaptar bien esta obra. Se sabe que la figura de Shylock crea reacciones demasiado ambivalentes como para divertirnos con su humillación, y Greenblatt llega a reconocer que "It is possible that Shakespeare lost control of his own imagination here" (284), o sea, que nos revela la obra cosas que Shakespeare prefería no revelarse a sí mismo. En este sentido, la película conserva algunas incoherencias que hacen incoherente la obra original, y así le es fiel aunque se permita suavizar algunas incorrecciones duras de tragar.

Es curioso que Shakespeare mismo, como su padre antes, actuaba ocasionalmente como prestamista, de modo que las invectivas contra los usureros han de tomarse como el aspecto exterior más visible de una obra bastante más compleja. De hecho, el argumento de El Mercader de Venecia juega a distanciarnos bastante del héroe de la trama romántica, Bassanio, que aparece como un parásito decorativo y superficial, y centra nuestra atención en el conflicto entre Antonio y Shylock, personajes cuyo destino deja un regusto más amargo, y que hace parecer artificial (deliberadamente artificial) el final feliz.

Como señala Stephen Greenblatt, Shakespeare estaba escribiendo en el contexto de otras obras sobre "judíos malvados", como The Jew (una obra perdida) o The Jew of Malta de Marlowe, y tomó el argumento de Il Pecarone de Ser Giovanni. A ello se juntó el complot urdido por, o contra, el médico de la reina Isabel, el converso Ruy Lopez, ejecutado en 1594. La ejecución de Lopez fue un acontecimiento público célebre; proclamó su inocencia en el cadalso, diciendo que no era un traidor, y que "amaba a la Reina tanto como a Jesucristo" —lo cual provocó la risa cruel de la multitud. Según Greenblatt, Shakespeare escribió The Merchant of Venice influido por esta escena: "he was both intrigued and nauseated", y la ambivalencia de su respuesta, junto con su deseo de hacer una obra de éxito sobre un intrigante judío, llevó a la compleja mezcla de emociones de El Mercader de Venecia y su final dulceamargo. Shylock encarna a la Vieja Ley, al judío resentido del ojo por ojo y diente por diente, incapaz de entender la doctrina cristiana del perdón a la que le incita Porcia disfrazada de doctor. Pero la medida "cristiana" que se le aplica no es otra que la del ojo por ojo y diente por diente, darle su propia medicina punto por punto... una ironía cuidadosamente construida, y seguramente buscada, por Shakespeare. Las risas de victoria sobre el judío, por tanto, son superficiales, y en realidad hay muy poco de qué reírse en esta comedia.

"Soy un judío. ¿No tiene un judío ojos? ¿No tiene un judío manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones; alimentado con la misma comida, herido con las mismas armas, sujeto a las mismas enfermedades, curado con los mismos remedios, calentado y enfriado por el mismo invierno y verano que un cristiano? Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos hacéis cosquillas, ¿no nos reímos? Si nos envenenáis, ¿no morimos? Y si nos ofendéis, ¿no habremos de vengarnos?" (3.1.49-56)


Señala Shylock a las contradicciones de los supuestos cristianos al recordarles que compran y venden esclavos que maltratan, en lugar de compartir con ellos sus casas y comida... esto es realmente ofensivo, y un argumento tremendo, como señala Middleton Murry (198-99), uno al que los venecianos tienen que hacer oídos sordos por interés propio. Así revela Shakespeare que en este mundo "justice is the bulwark of injustice" (Murry 199). Así pues, Shylock insiste en su Measure for measure, pues como bien dice, es la medida que le han aplicado a él toda la vida los cristianos. Decía Hazlitt que la apelación de los venecianos a la piedad de Shylock era de una hipocresía apestosa. Hay una frase de la obra especialmente interesante aquí, conservada en la película pero sin peso especial: en el juicio pregunta Porcia/Doctor: "¿Cuál es el mercader, y cuál es el judío?" No comment... El error de Shylock consiste en creer que podía utilizar la justicia del enemigo contra el enemigo mismo. Y la justicia, como descubre Shylock, tiene muchas entretelas, no es un mecanismo ciego e imparcial, sino que sirve al poder que ella establece y que la establece a ella. El judío que apela a la justicia de los venecianos es, finalmente, un pobre iluso, porque la justicia de los venecianos está hecha para proteger a los venecianos, especialmente a los poderosos. La obra se abre con una reflexión metadramática de Antonio, que se sabe abandonado por Bassanio: "Al mundo sólo lo considero como el mundo, Graziano; un escenario donde cada hombre debe representar un papel, y el mío es uno triste". También el juicio es un puro teatro, y no sólo para Porcia.

Es curioso el valor simbólico del argumento entendido como una renuncia obligada a la homosexualidad y de sumisión al régimen matrimonial. Al principio de la obra, Bassanio está en deuda con Antonio, que le presta el dinero necesario para cortejar a Porcia. Si la felicidad de la pareja romántica se edificase sobre esta base, estarían ambos en deuda con Antonio. Pero mediante la escena del juicio, donde Porcia disfrazada rescata a Antonio y manipula a Bassanio, las deudas cambian de lugar. Ahora están ambos en deuda con Porcia, y Bassanio ya no debe nada a Antonio. La obra escenifica, pues, una renuncia al régimen homosocial: es en el que se mueve Porcia (como en el patriarcado) pero que logra explotar a su favor – un mito icónico, supongo, de la capacidad femenina de maniobra dentro del sistema que la sujeta.

No deja de ser significativo que tal capacidad de maniobra tenga que pasar obligadamente por la apropiación de una identidad masculina, el doctor en leyes, y por la teatralidad. Quien no ve detrás de las bambalinas, nos dice Shakespeare, no se da cuenta de que la vida es teatro. Con semejantes presupuestos, no podemos creer que nos esté ofreciendo sólo el teatro que aparenta ofrecernos: hay un disfraz detrás del disfraz. Y aún más: el mismo autor está atrapado en un teatro del que no puede escapar, su mundo y sus contradicciones, y sabe que su papel, a veces, es triste.









Referencias: 
 

Bloom, Harold. Shakespeare: The Invention of the Human. London: Fourth Estate, 1999.


Greenblatt, Stephen. Will in the World: How Shakespeare Became Shakespeare. New York and London: Norton, 2004.


Harris, Frank. El hombre Shakespeare y su vida trágica. 1909. Trans. Luis Echávarri. Barcelona: Vitae Ediciones, 2004.


Middleton Murry, John. Shakespeare. London: Cape, 1936. 1948.


Shakespeare, William. The most excellent History of the Merchant of Venice. With the extreme cruelty of Shylock the Jew towards the said Merchant, in cutting a just pound of his flesh: and the obtaining of Portia by the choice of three chests. As it hath been divers time acted by the Lord Chamberlain his servants. Written by William Shakespeare. (Quarto). London: Thomas Hayes, 1600.

The Merchant of Venice. Film. Dir. Michael Radford. Cast: Al Pacino, Joseph Fiennes, Jeremy Irons, Zuleika Robinson. Dir. Michael Radford, based on William Shakespeare's play. Music by Jocelyn Pook. Photog. Benoit Delhomme. UK/Italy/Luxembourg, 2004. (El mercader de Venecia. Dir. Michael Radford. Spanish DVD (English/Spanish/Catalan). Manga films, 2005).




—oOo—


8 comentarios

JoseAngel -

Sí, Alberto, es una buenísima adaptación de la obra de Shakespeare; y lo cierto es que nunca se vuelve dos veces a Shakespeare sin ver cosas distintas en él. ¡Un saludo!

Alberto W. -

Soy talquino (de la ciudad de Talca, Chile), judío de sinagoga (bueno al menos 1 vez al mes, en santiago) y gusto del teatro cuándo puedo.

Acabo de ver la pelicula de Radford en dvd y me ha gustado mucho. En mi caso, como comprenderán no es difícil empatizar con Shylock. Yo creo que la adaptación estuvo adecuada claro que no deja de ser inquietante la cosntrucción del personaje... esa suerte de desasón a la que se refierió el crítico Bloom.

Como anécdota le dejo que hace años atrás tuve la oportunidad de leer Il Pecarone, una colección de historias italianas tardiomedievales, y esta trama se reconoce facilmente en el primer cuento del cuarto día.

En todo caso, me quedo con la sensación de desasociego ante los sucesos. Creo que cuándo leí el libro (nunca he visto la representación teatral) todo era más simple. Ahora el extraño sino de Porcia: Un padre muerto que limita ellibrealbedrío de su hija a una disposición "sapinesal". Antonio actúa bien cuándo actua como aval para su amigo pero nunca debió responsabilizarse a cumplirla con la famosa "libra de su propia carne". Mi paisano schylock derecho, en viertud del contrato libre entre las partes, de cortar la carne pero no de derramar niuna sola gota de sangre. Solo aprobación se gana el Tibunal veneciano cuándo no colaborando con la exigencia de Shylock pero falta a la justicia con la odiosa imposición de abjurar de su creeencia (identidad) y convertirse a un falso cristianismo. Cualquiera apoyaría a Jessica y Lorenzo pero cae mal cu{ando roba las roba a su padre. Y así suma y sigue... todos hablan de la supuesta hosexualidad de antonio y su joven amigo.. y Porcia y Nerissa.

En fin... me divertí bastante con la pelicula... ahora voy a repasar con gusto mi colección completa de obras de Shakespeare

Esther -

Muchísimas gracias por haber escrito este artículo. Estaba buscando información para un examen de literatura que tengo próximamente y me ha ayudado mucho.
Es agradable encontrar a alguien que haya estudiado filología inglesa, me anima, yo también quiero estudiar eso cuando vaya a la universidad.

Esther, Valencia, 16 años

Un saludo.

JoseAngel -

Gracias, David, un saludo. Y sí, cuidado con eso del ego, que es contagioso... aunque a veces tamibén es un espectáculo divertido.

David -

Vaya! es usted profesor de filología, ya decia yo que era dificil encontrar a alguien que escribiese de esta manera en un blog perdido. Esto me anima a seguir leyendo en blogs aunque por lo común acabe asqueado de las cancerígenas formas de ego ;) que en ellos se manifiestan.

Un saludo de un estudiante de derecho!

David -

Hola!
Acabo de encontrarme con tu articulo buscando una sintesis completa de la película. Y me ha ayudado mucho, de hecho había cosas de las que me había dado cuenta pero no crei darles importancia y ahora veo que la tienen...
Agridulce película

Un saludo

Jose Angel -

Gracias, Jorge; me alegro de coincidir contigo en Bloom, y en Shakespeare también supongo, si le haces caso a Bloom! Saludos.

Jorge López Santander -

Gracias José Angel,tu artícUlo del Mercader es muy ilustrativo. Soy un reciente, pero intensivo, lector de Bloom y llegué a tu página complementando mis lecturas de "la invención de lo humano...".
Un saludo cordial desde Chile,
JLS.


lunes, 25 de agosto de 2025

La Guerra de los Mundos

 Retropost, 2005:


La Guerra de los Mundos

Había un país lleno de tensiones en la convivencia familiar, y con sus problemas de política interior y exterior, un país empero donde se vivía básicamente la vida cotidiana -- y que de repente se vio sumergido en un problema de una dimensión mucho mayor: invadido, planchado, masacrado, bombardeado por una civilización tecnológicamente muy superior contra la que no tenía la menor esperanza de poder defenderse. Los invasores tenían los planes de conquista trazados, y los siguieron implacablemente hasta dominar totalmente la situación, mientras columnas de refugiados huían aterrorizados, en medio de un mar de destrucción, y veían a sus ejércitos estrellarse impotentes contra las indestructibles máquinas de matar venidas de otro mundo. Pero... "ninguna ocupación tiene éxito, lo ha demostrado la historia", cito de la película. Nuestra adaptación al terreno nos ha dado el derecho de vivir aquí, mientras que los invasores serán rechazados, a pesar de su triunfo inicial, por el mismo aire que respiran. Cuando no por la resistencia subterránea. Vamos, que la película de Spielberg va de la mala conciencia existente en los EE.UU. acerca del imperialismo agresivo de su país en países como Irak. Las filas de refugiados occidentales, imagen que nos lleva a la Segunda Guerra Mundial o a la guerra de Bosnia-Herzegovina, nos recuerdan que los iraquíes son como nosotros, y que no necesariamente nos va a tocar siempre estar del lado que bombardea. (El Holocausto también palpita por aquí debajo).

¿Que la película va también de América, y que los marcianos son una alegoría de los terroristas? Pues claro, no pretendo negarlo: una cosa no quita la otra. Tanto más onírico, y cinematográfico, si se fusionan el yo y el otro, si se crea en los marcianos una imagen compleja en la que se funden el Otro absoluto que es el terrorista para su víctima, y el otro Otro dentro de nos-Otros–el terrorista que somos nosotros para otros. (La lógica de la abyección una vez más). Porque los marcianos, claro, también son terroristas infiltrados en el vecindario: en nuestro patio trasero, debajo de nuestras casas se ocultaba la amenaza, y no lo sabíamos hasta que empiezan a derrumbarse las torres. Holy shit! Las escenas de destrucción de edificios y de reacciones de masas no pueden sino recordar al 11 de septiembre. Pero Spielberg toma aquí partido por la acción y por un punto de vista limitado: corta la electricidad. Con lo cual se autolimita en el uso de imágenes dentro de imágenes del que tanto gustaba en otras películas. Gana así la película en intensidad, pero pierde en complejidad, porque la dimensión informática de esta guerra de los mundos desaparece. Nunca vemos, por ejemplo, el punto de vista del extraterrestre, aunque ellos sí tengan comunicaciones. Pero ya se sabe que es mejor no mirar con mucho detenimiento dentro de uno mismo: buscando terroristas por los subterráneos puede que tu cámara se encuentre con un espejo.

Los extraterrestres, por cierto, son el resultado de una noche de amor entre Alien y E.T. (los autoguiños de ojo del director son numerosos, parece un tic temblón). Casi parecen vulnerables estos no-marcianos: repugnantes pero no personalmente temibles en un cuerpo a cuerpo, si nos conociésemos en otras circunstancias. Son sus máquinas, los trípodes (hechas a su imagen y semejanza, claro, uno y trino - también a modo de los trífidos) las que hacen la destrucción. Recuerdan a pulpos y monstruos submarinos - pero también a un F-117 con patas. De repente se derrumban: los marcianos mueren envenenados por las bacterias terrestres. Aquí ha fallado su tecnología, y la de Spielberg - pero qué vergüenza, puestos a planear las cosas con tanto cuidado y tanta pasta. Puestos a modernizar la novela de H.G. Welles (oops), un retoque inteligente al final hubiera ayudado: los "gérmenes" no tienen hoy el impacto novedoso que tenían a finales del 19, al margen de que el final predecible a la manera sabida resulta decepcionante. Es decir, no basta con ambientarla en el siglo XXI para ambientarla en el siglo XXI. Orson puso el listón metaficcional muy alto al mezclarla con la realidad, y Spielberg ha preferido cortar por lo sano y contener la historia en unos límites en los que ya no cabe.

En cualquier caso, la película está llena de aciertos por aquí y por allá: gran parte del trabajo de los actores y de la cámara, escenas como la de la tormenta inicial, los cadáveres en el río, la lucha por el coche, o el tren incendiado... Hay otras escenas falsas, como el encuentro con la reportera en el avión estrellado (otra alusión 7/11 esa). Parece insertada bajo el dictado de la corrección política - solidaridad entre judíos, negros y blancos. También está escena del americano profundo paranoico (je, con razón - hasta los paranoicos tienen enemigos). Se supone que hay que exterminarlo, como momento moralmente duro de la peli; pero no queda convincente. Toda esta escena es demasiado larga y chirría. Tampoco Cruise debería ponerse al final a volar trípodes, eso abarata la película. Ni gusta (veo por las reseñas) que toda la familia se reúna al final, sin víctimas. Queremos más víctimas. Bueno, Cruise sigue siendo the odd man out, es una falsa reconciliación con su familia desestructurada la que sigue, tanta calamidad para que al final no se consiga remendar la familia americana. Y nos quedamos sin saber si el hijo, por fin abrazado, termina de hacer su trabajo de curso para el lunes sobre "la guerra de Argelia": le sugiero una visión comparativa con la de Irak y con la invasión marciana.

(Y más ciencia ficción y más extraterrestres: me han regalado, a domicilio además, This Island Earth, una peli de vintage SF que llevaba con ganas de ver desde los 70... ¡Gracias, Alessandra! Por cierto mientras leía varias críticas de la película en Google, me he fijado por primera vez en el pie de página que ponen, imitando los finales de las películas: "Ningún crítico cinematográfico ha sufrido daños durante la creación de esta página. De hecho, la página se ha creado sin su ayuda, ya que la selección y colocación de las críticas se ha determinado automáticamente mediante un programa informático." Ya que no hacen daño, ¿se va a apuntar alguien al servicio este de mensajería de Google?)

 

1 comentario

daniel -

demasiado buena la pelicula cabe destacar que spealberg es un genio en cuanto se trata de efectos especiales y toda la parafernaria holliwoodence...pero a parte de eso es un genio en lo que se trata de lo que es un guion y una realidad la saber profundizar un tema que esta ante de nuestros ojos, como un dialogo de la pelicula para vencer a los extraterrestres hay que tener los ojos bien abiertos. que mas advertencia que la que nos dice el mismo film, no queremos ver mas alla de nuestras narices a lo que esta mas claro que el agua, y que no hace falta dejar de lado el nucleo familiar por las frivolidades, a todas aquellas personas que no han visto la pelicula, se las recomiendo con los ojos cerrados, pero despues de allan leido el libro, no se trata de una pelicula mas de extraterrestres como dije al principio si no de una realidad como la vida misma....daniel di cristoforo...venezuela

 

Somos lo que representamos

 "Se percibe al instante lo que un hombre parece ser, pero no lo que realmente es". ( El Príncipe,  cap. XVIII)   Maquiavelo insis...