Un episodio de LAS CHICAS DE LA ACADEMIA, de José Solana:
16- El jardín de los remedios
A la mañana siguiente, Cloe se dirigió al dispensario como de costumb4re, mientras Fanóstrata se quedó en casa para iniciar el tratamiento de Axiotea.
—Has dejado tu ropa de varón.
—Sí, mi mortaja. Mientras esté aquí volveré a ser mujer, después ya veremos.
—¿Y qué hay de la regla? Algo me ha dicho Ártemis.
—Llevo ya dos faltas, y no conozco varón.
—Es un trastorno frecuente, sobre todo si has tenido algún disgusto, que a la vista está. Cuéntame qué síntomas sientes.
—Todo ha empezado con el disfraz. Al principio, estaba encantada, aprendía mucho en la Academia, conversaba, participaba en los debates. Lo ideamos todo para que nos admitieran. El problema es que con el paso del tiempo el disfraz se ha convertido en la realidad. Yo hago de varón, con el estatus de varón, voy a las conferencias, a los debates, a las lecturas y Lastenia hace de sumisa esposa, y menos mal que ahora trabaja de copista, que es algo más cercano al saber y a la filosofía, pues copia libros de Platón, pero no deja de ser la mujer en un mundo de hombres, vamos, como una sirvienta. Eso me duele, y a ella, también. Así empezó.(...)
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