Retropost, 2006:
Enriques Quintos y la guerra de agresión
Me llega por fin el libro Books in Motion: Adaptation, Intertextuality, Authorship,
editado por Mireia Aragay (Amsterdam y Nueva York: Rodopi, 2005) , en
el que aparece un capítulo mío sobre las adaptaciones cinematográficas
de Enrique V de Shakespeare, "Adaptation, Appropriation, Retroaction: Symbolic Interaction with Henry V". Traduzco el abstract:
Este
capítulo enfoca la adaptación desde una perspectiva hermenéutica,
específicamente una hermenéutica post-estructuralista del discurso,
informada por el interaccionalismo simbólico. La relación intertextual
entre un producto cultural (por ejemplo una obra teatral) y su
adaptación o adaptaciones a la pantalla se analiza como una intervención
realizativa sobre una formación discursiva preexistente, que incluye
tanto el producto o texto original como los discursos que lo usan, se
originan en él, derivan de él o lo rodean. Esta intervención es tanto
una interpretación como una apropiación del texto original. Como otras
modalidades intertextuales (traducciones, lecturas críticas) , las
adaptaciones producen una transformación retroactiva del original, no en
sí mismo, sino más bien en tanto que es usado y comprendido en
contextos específicos de interacción comunicativa. Estas cuestiones
teóricas se exploran con atención especial a las adaptaciones
cinematográficas shakespeareanas, en concreto las principales películas
sobre Henry V, la de Laurence Olivier (1944) y la de Kenneth
Branagh (1989) y el tratamiento que dan a la violencia y la guerra en
contextos diversos. Se propone una perspectiva "resistente" sobre las
adaptaciones shakespeareanas.
Y éste es el final del artículo:
Quizá
sea una lástima que la dinámica del patriotismo agresivo parece ser un
arma de dos filos, y que en ausencia de un Hitler que corresponda al
Pétain encarnado por el rey francés [en la película Henry V de
Laurence Olivier], Henry resulte encarnar hasta cierto punto tanto la
justicia agresiva de los Aliados como la locura agresiva de los nazis —
una lectura de la obra que ciertamente no sería en modo alguno apreciada
por Olivier.
Tras una escena tipo "Kiss me Kate" que extrae cierta energía intertextual de La fierecilla domada
del propio Shakespeare, un Henry muy pagado de sí se dirige a la
princesa Catherine, personificación de la Francia conquistada, como
sigue: "Te diré en voz alta, ’Inglaterra es tuya, Irlanda es tuya,
Francia es tuya (...)". La alusión a Irlanda entre Francia e Inglaterra
es reveladora. El paralelo simbólico de Henry para el propio Shakespeare
era el conde de Essex, objeto de una rara alusión a la política
contempránea por parte de Shakespeare. A Essex, a quien la obra imagina
"volviendo de Irlanda, / trayendo a la Rebelíón ensartada en su espada"
(5.0), le pararon los pies los rebeldes irlandeses poco después de la
representación de la obra de Shakespeare — sería el primer paso en el
camino de Essex hacia el cadalso, an unworthier scaffold. No es sorprendente que tanto el Quarto de Henry V
publicado en 1600 como la película de Olivier (y, quizá con más razón,
la de Kenneth Branagh, irlandés de origen) evitan cualquier alusión a
Essex o a los rebeldes irlandeses — aunque estos elementos problemáticos
de la obra de Shakespeare habrían de ser, precisamente, los que
atrajesen la atención de una adaptación que quisiese entrar a tratar con
la obra a fondo, en lugar de esterilizarla, o de utilizarla para
preparar papillas patrióticas.
Un análisis de las reacciones críticas subsiguientes a Henry V
no debe perder de vista ni los contextos de producción originales de la
obra y de las películas, ni tampoco el contexto actual de la discusión
crítica, que una vez más no permite que la cuestión de la guerra de
agresión se pase por alto. Testimonio da de eso, en el caso presente,
que mientras este volumen estaba en preparación, tanto Gran Bretaña como
España estaban apoyando activamente una política estadounidense de
guerra agresiva e invasión, con final abierto, contra "el enemigo
invisible", una guerra que naturalmente arrastra consigo su buena medida
de tinta de calamar retórica, manipulaciones de los hechos, e intereses
inmencionables. El giro que se ha producido este año [2004] hacia un
orden internacional basado en el poder y su derecho a la agresión, en
lugar del derecho a no sufrir agresión, es notable; quizá lo sea aún más
en los países en los que ya ha costado muchas vidas. Y es una cuestión
que no se puede ignorar, pues es el trasfondo de cualquier contexto en
el que podamos decidir hoy qué estamos tratando.
Un enfoque
crítico que sea consciente del tratamiento que dan a la ideología de la
violencia los iconos culturales (o, lo que es lo mismo, un enfoque
crítico que quiera llamar la atención sobre esta cuestión) tomará nota
de los énfasis ideológicos, las omisiones y las elecciones que emergen
en la dinámica intertextual e interaccional de la producción de
significado, ya sea a través de la adaptación o a través de las lecturas
críticas. Los énfasis, omisiones, y elecciones ideológicas de nuestra
propia perspectiva emergen para otros, y a otros corresponde el
señalarlos. Terminaré adaptando la frase de T. S. Eliot, sosteniendo que
el destino de toda apropriación es ser apropiada de nuevo. O, por
decirlo de otra manera: nunca te fíes del narrador, fíate de la
historia. Pero no de la historia que te han contado: fíate de la historia completa.
7 comentarios
María Teresa Martínez -
José Angel -
JoseAngel -
Magda -
Magda -
Saludos, José Ángel.
JoseAngel -
Magda -
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